Marina de Tavira y los tacones que usa en su vida

Por Juan Pablo Jim. Fotografía: Jesús Soto Fuentes. Estilismo: Nayeli de Alba. Peinado: Octavio León. Maquillaje: Emilio Becerril. 

Arriba: Gabardina, Boyfriend's Shirt. Traje, Salvatore Ferragamo. Lentes, Prada.

Total look, Ermenegildo Zegna Couture. Zapatos, Gucci.

“Yo tenía un profesor que decía que en todo actor hay un Narciso y una máscara. Un actor vive en medio de esas dos fuerzas.”

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Mientras hacía el llamado para las fotos de la portada de marzo con los tres actores de ROMA, decidí entrevistar yo a Marina de Tavira. Desde que todo el mundo volteó los ojos hacia las protagonistas, he seguido el comportamiento que Marina tiene en las entrevistas, en los programas de televisión, en las alfombras rojas, y es una de las personas que más me intriga. Entiendo y me emociona mucho el recorrido de Yalitza y su repentino salto a la fama, pero Marina – quien lleva actuando veinte años - es una presencia más sutil: sirve como complemento perfecto, y como traductora y como apoyo. En muchas ocasiones hace el trabajo de editor de las palabras de Yalitza y al mismo tiempo se ve que está disfrutando su propio paso por la atención internacional. Intenté conocerla un poco más a través de una plática que, como la mayoría de mis pláticas, inició en la ropa.

“En mi carrera en el teatro, no te puedes imaginar todas las cosas que me he puesto. La ropa te cambia la actitud, y yo siempre construyo mis personajes a través de los zapatos. Siempre quiero tener los zapatos del personaje desde muy pronto en los ensayos porque eso determina como se ‘para’ en el mundo.” Poco antes de decirme esto, Marina modeló varios looks muy distintos a como se viste comúnmente, y en todos se veía sorprendentemente cómoda, como si estuviera actuando también durante las sesiones de fotos o alfombras rojas relativas a las promoción de ROMA.

“¡En la promoción siempre uso zapatos altos! Me dan seguridad. Hay una discusión de si las mujeres debemos de bajarnos de los tacones, pero a mí me gustan mucho. ” No es un tema de autoestima – cualquiera necesitaría un poco de seguridad extra si estuviera en los mismos eventos que Jennifer Lopez y Charlize Theron. “Hay mujeres que llevan caminando alfombras rojas por años, pero yo lo había hecho muy poco aquí en México. No lo disfrutaba, pero ya lo aprendí a disfrutar.”

¿Por qué?

“A mí lo que me gusta es hacer personajes, y cuando actúo el foco no está sobre quién soy yo como persona, sino en el personaje que estoy interpretando. En las fotos y la alfombra roja el foco está sobre Marina. Aunque he entendido que también es mucho el trabajo del stylist, y por eso lo aprendí a disfrutar.”

He notado que muchas de las figuras sobresalientes en la vida real son más bien privadas y prefieren no tener la atención sobre ellas.

“Yo creo que es por timidez. Hay muchos actores que son muy tímidos. Eso no tiene que ver con pararte en un escenario y poder hacer un personaje, porque ahí estás abrazando a una situación y estás diciendo mírenme, a mi no, aunque sí. Cualquier actor está diciendo que le gusta que lo vean, pero al mismo tiempo esconder su realidad detrás de otro.”

Al interpretar estos personajes, Marina de Tavira intenta generar un discurso trascendente con lo que hace.

“Especialmente con el papel de Sofía en ROMA, me ha interesado hablar mucho de las mujeres que tienen que enfrentar solas la maternidad porque es algo muy común, que damos por hecho. Se perdona muy fácil a los hombres ausentes, pero no lo vaya a hacer una mujer porque es una condena social tremenda. Por muchas generaciones hemos dado por hecho el trabajo de las mujeres como madres y como empleadas domésticas. Siempre se ha visto como menos, menos importante que escribir un libro, que ir a la oficina, que ser un empresario. No es tarea menor criar a los niños, ni el cotidiano de las tareas sencillas. Lo que me gusta es que esta película las vuelve épicas.”

 

Abrigo, Olmos y Flores. Traje, Bárbara Sánchez-Kane. Camisa, José Flores. Cinturón, Salvatore Ferragamo. Zapatos, Dolce&Gabbana. Aretes, Varón.

Saco, Carla Fernández. Camisa, Dolce&Gabbana. Cinturón usado como collar, propiedad de la stylist.

Gabardina, Boyfriend's Shirt. Traje, Salvatore Ferragamo. Zapatos, Fendi. Lentes, Prada.

Esta película, que seguramente será recordada como uno de los trabajos más importantes del cine mexicano, le ha dado a Marina de Tavira una fama internacional con un alcance que no había tenido antes. Y el tema de la fama siempre me ha interesado mucho, porque creo que estás más preparado para ella entre más tarde en tu vida llegue, especialmente porque estás más consciente de que es un fenómeno efímero. ¿Cuál sería la diferencia si esta atención global le hubiera llegado antes a Marina – en sus primeras actuaciones – en lugar de ahora?

“No lo sé, me cuesta trabajo ponerme en ese escenario. A lo mejor hubiera abierto puertas a otros proyectos, pero también hubiera sido más desestabilizante porque yo en realidad ahorita no siento que mi vida cambie. En realidad seguirá siendo la misma, a lo mejor con posibilidades de proyectos en otros países, pero también a lo mejor no y tampoco me importa mucho. Ya disfruto mucho lo que hago.”

Por eso quería entrevistarla yo, porque creo que pensamos igual en muchas cosas. Existe mucha gente que se acerca a mí a pedirme consejos de cómo empezar sus redes sociales, no por una necesidad de tener una plataforma democrática para expresar su punto de vista, sino porque quiere que le regalen ropa y lo inviten de viaje.

“Cuando los alumnos empiezan a estudiar actuación, hay que preguntarse, ¿qué quieres ser: actor o famoso? Se puede ser famoso de otras maneras, y más

rápido. Por ejemplo ahora con las redes sociales eso es muy evidente. Y además, es 100% fugaz, más ahora con toda la información que se está moviendo constantemente. Sería ridículo pensar que una cosa como esta es permanente.”

Lo que no será fugaz será la carrera de Marina, quien está consciente de la plataforma que ROMA le ha dado y la usará de la mejor manera posible. Próximamente hará teatro en México, un proyecto de su productora que dejó en pausa por la promoción de ROMA. “Le tengo un gran amor al teatro, es el origen de mi formación como actriz. Es la energía viva del aquí ahora.”

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Juan Pablo Jim

Editor in Chief

El único contador que se viste así.

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