CARTA EDITORIAL – All Bets Are Off

Por primera vez desde que empecé a cubrir los desfiles en Milán y París, este enero viajé solamente con una maleta. Podría parecer que no es un gran logro, mientras esté dispuesto a pagar el exceso de equipaje, pero subir y bajar escaleras, intentar pasar 15 días durmiendo en un diminuto cuarto de hotel atascado de ropa, y correr detrás de un taxi con más de una maleta (más el carry-on, más la computadora, más el café) es muy difícil. Y lo que me llevó a tomar esta decisión fue que no importa tanto lo que me ponga.

En ediciones anteriores, preparaba los looks casi bibliográficamente, usando referencias de los diseñadores a los que iría a ver para mi look, tomando en cuenta cómo se verían las fotos en Instagram, y deseando ser capturado por todos los fotógrafos de streetstyle. Ahora, entiendo que competir con los hombres mejores vestidos del mundo por la atención de los fotógrafos tiene menos que ver con el estilo personal, sino con cómo llamas la atención, y no sé si es algo que yo quiero hacer. Los más fotografiados durante Fashion Week son a. famosos, b. modelos, c. influencers que contratan a un publicista para que les consiga primero los looks y después que los fotografíen y d. personas excéntricas, que no necesariamente significa que estén bien vestidos, como Kerwin Frost quien llegó al desfile de Dior con unas alas, y se tuvo que quedar parado hasta atrás porque la gente se quejaba de él (pueden ver un gracioso video de este suceso en mi highlight de Menswear en Instagram). Aún así, Vogue escribió sobre él, llamándolo una de las estrellas del streetsyle de la temporada. Lo cual me hace pensar que… el streetstyle está muerto.

No es que el streetstyle esté muerto, sino que ya no importa qué traiga puesta la gente. Llegó el momento de valorar cada estilo, y de entender que la individualidad (sea mínima o sea excéntrica) toda tiene un valor como estilo personal, y que además, no importa cuál es ese valor mientras que quien lo use se sienta bien. En este número, exploramos la sencillez en la ropa vs el exceso en la relojería y joyería, modelada por José María de Tavira, uno de los actores más down-to-Earth de su generación. Además, tenemos una editorial de moda low-cost, con looks tan distintos e individuales como la variedad de las marcas que la proponen. Y finalmente un ensayo escrito por Gerardo Durán que nos demuestra que son moda los looks de la época de oro de Paris Hilton (Von Dutch, Ed Hardy, Juicy Couture…) y también son moda los looks de streetwear y las tshirts blancas de nuestra historia de portada y los disfraces con alas, porque en esta época todos los estilos son válidos. Y es válido también al ir a Fashion Week cambiar los múltiples looks al día por piezas más versátiles y de buena calidad, que pueda usar dos o tres días, en lugar de tener que desechar (en mi maleta) todo lo que “ya me vieron”.

No se preocupen, también con esta ropa me fotografiaron.

Espero que les guste nuestro número de febrero.

x JP

José María de Tavira, fotografiado por Alejandro de María.

Juan Pablo Jim

Editor in Chief

El único contador que se viste así.

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