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Alfonso Herrera, all grown up!

Alfonso Herrera fotografiado por Alejandro Córdova. Texto: Alejandro Peregrina. Grooming: LAB Series. Maquillaje y peinado: Pamela Arellano.

 

Lo primero que le dije a Alfonso Herrera cuando llegó al estudio fue que mis amigas estaban muy emocionadas de esta producción. No sin razón: mis amigas eran adolescentes cuando Alfonso era parte de uno de los grupos musicales más famosos del mundo hispanohablante y, definitivamente, el más guapo de los integrantes. En los años consecuentes a su status de teen idol, Alfonso ha forjado una carrera que lo ha llevado a trabajar bajo la dirección de íconos como las hermanas Wachowski y seguir el fantasma de Robin Williams en otro legendario papel como el profesor Keating en la puesta teatral de La Sociedad de los Poetas Muertos. Con ese pretexto lo fotografiamos con tres de sus compañeros de escena – sus alumnos en la obra – y hablamos de lo que se requiere para sobrevivir en el medio después de la fama internacional, el coming of age y los cambios que traen consigo.

En algún punto del playground que se convirtió el backstage de las fotos, Alejandro Puente me recomendó ver el especial de Netflix Nanette, un show de stand up de la comediante australiana Hanah Gadsby, describiéndolo como devastador.

Poncho entró al quite recomendándonos ver Tamborine, el especial en la misma plataforma del acérbico comediante Chris Rock y sacó su celular para ponernos el tráiler y enseñarnos una nueva palabra para describir el acto de atacarte de risa que no me atreveré a delatar por aquí. Comenzando la entrevista le pregunto a Alfonso de qué tratará su especial de stand up en Netflix y riéndose me contesta, “No tengo planes para un especial de stand up nunca, pero lo que me interesa de este tipo de comedia es el comentario que hace Chris Rock sobre América y lo peligrosamente divertido que es”. Yo le digo que el stand up es un gran medio para hacer comentarios sociales, y de ahí le pregunto sobre la Sociedad de Los Poetas Muertos como un medio para comunicar algún mensaje igual de peligroso o sustancial a sus espectadores. “Lo que más me llamó de la obra personalmente fue poder regresar a México permanentemente porque estuve trabajando en otros lares y qué mejor excusa. En segundo lugar, trabajar con Francisco Franco. De ahí el reto que es interpretar a Keating, haciendo mi propia versión de este ícono y generar mis propias elecciones para hacer algo diferente pero con esos tintes irreverentes de querer ser revolucionario sin ser irrespetuoso y queriendo ser tan inteligente como él”.

-¿Y cómo es trabajar con tantos escuincles? ¿No te vuelven loco?
-No, me parece increíble. Estoy seguro que en cinco años van a ser la generación de actores que van a nutrir todas las películas, todas las series y todo el mundo va a estar peleándose por trabajar con ellos. También es un privilegio porque para ese entones va a ser imposible juntarlos a todos en un escenario.

He entrevistado a una buena cantidad de actores como para saber que conseguir papeles a cierta edad es muy difícil y frustrante, en especial, seguramente, para alguien con el estatus de fama e inherente estigma que puede rodear a alguien como Alfonso Herrera. ¿Cómo fue su transición a la adultez profesional? “Creo que como vas creciendo, los mismos papeles te van llegando de acuerdo a tu tipo y edad. No puedes hacerla de estudiante todo el tiempo, pero sí en un punto tuve que meter el freno de mano y pensar qué es lo que realmente quería hacer y a dónde dirigirme. El gran asset fue saber que la gente podía reconocerme y de ahí partir a qué podía hacer yo con eso. Si mantenía una línea, iba a ser muy fácil trabajar a corto plazo pero no era estable para el futuro. Muchos productores no querían trabajar conmigo y seguramente muchos directores tampoco; lo que hice fue tratar de tomar las decisiones de carrera más claras que me pudieran retar como actor y que me encaminaran a donde yo quería dirigirme.”

 

– ¿Qué significa retarse como actor?
– Muy fácil: identificar un tipo que no haya hecho y que no sepa inicialmente cómo abordarlo… en especial eso es un gran acercamiento para saber que algo te puede retar. No saber cómo carajos hacerlo.

Uno de esos pasos fue su acertadísimo casteo como Hernando Fuentes en la serie original de Netflix Sense8 de las hermanas Wachowski. Inmediatamente después del anuncio de la cancelación de la serie, los fans voltearon el internet demandando una tercera temporada lográndolo al cabo de semanas. ¿Qué fue para la carrera y vida de Alfonso estar dentro de la órbita de las Wachowski? “No me cayó el 20 de estar trabajando con Lana y Lily hasta que estábamos grabando en Constituyentes. Un día pararon la avenida y estaban las dos hermanas en una parada de microbús acondicionada con monitores… yo estaba viendo todo desde atrás mientras planeaban cómo poner las cámaras y cómo iba a juntarse eso con algo que ya habían grabado en Corea o no sé dónde… y hasta ese momento pensé “claro, estoy trabajando con estos dos genios que hicieron Matrix y yo me fui de pinta de la escuela para ir a ver esa película y de repente estoy aquí sentado en Constituyentes grabando con ellas”. Fue increíble saber que cuando cortaban una escena había cuatro ojos bien entrenados aprobando lo que hice.”

– ¿Y sobre decidir ser actor? ¿Por qué se le ocurre a alguien dedicarse a esto tan voluble?
– Yo no iba a ser actor, yo iba a estudiar aviación. En la prepa mandé una solicitud para una escuela en San Antonio, Texas y me aceptaron. Yo estaba en una escuela donde en el grupo de teatro estaba Ximena Sariñana y su papá en ese momento iba a hacer una película de adolescentes y nos invitó a todos a hacer el casting. Voy a hacer ese casting y me quedo.

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La película era Amarte Duele, otro hito cultural y de los memes de este país -predecesor a RBD- que terminó por convertir a Alfonso en parte de ese grupo de pop y telenovela tan grandes en la cultura pop que hasta la fecha emociona a mis amigas y toda una generación de ahora adultos. “Pero ahí te falta una conexión. Cuando terminé la película pensaba que me iría a estudiar aviación, pero Pedro Damián (que era el papá de Ximena Sariñana y Martha Higareda en esa película) me invita a hacer el casting de otra telenovela y también me quedo. Yo llego a los foros de Televisa para hacer Clase 406 y no entendía nada. El cine era algo mucho más preciso en sus instrucciones y de repente llegar a un lugar donde hay tres cámaras y un set, me puso como un gato lampareado. Jorge Poza me vio y me explicó hasta el foquito de las cámaras cuando están grabando. Yo no tenía idea y poco a poco entendí el lenguaje y la dinámica. De ahí Pedro me invitó a Rebelde que sí se convirtió en un fenómeno… y yo seguía pensando que acabando Rebelde ya me iba a ir a estudiar aviación. Ahora esperaré a terminar con La Sociedad de Los Poetas Muertos para hacerlo, pero ya lo veo poco viable.”

Otra cosa que aprendió Alfonso de la dura labor actoral es que nada reemplaza al trabajo, por muy temeroso que parezca el futuro profesional en este medio, pero supongo que un actor sólo crece a medida que crece la persona y las claves adquiridas en cualquiera de las dos facetas aplican muy bien para que la otra florezca. ¿O no? “Al ser actor hay mucha inseguridad de por medio y dependes de tantos factores que a veces no dependen tanto de ti, pero al mismo tiempo sí. Siempre hay una parte de la que tienes y debes hacerte responsable. Si hay algo que no funciona, siempre hay algo que puedes hacer para mejorarlo o para poner manos a la obra.”

Total look: Louis Vuitton. Lentes: Oliver People’s.

Sin duda algo que definitivamente te cambia la vida y requiere el tipo de pensamiento de la respuesta anterior es convertirse en papá, así que después de dos intentos fallidos en este año de preguntárselo a dos actores que creía padres, Alfonso puede responderme si ser papá lo ha hecho un mejor actor. “Yo creo que ser papá te hace explorar cosas que no sabías en ti y eso significa que de repente encuentras cosas que no tenías ni idea de poder saber o sentir, no sé… es algo muy fuerte.”

En mejor momento no le pudo haber caído ser el líder espiritual, emocional y profesional de tantos chicos en la obra de teatro y, hablando con ellos, es muy evidente que no se refieren solamente a lo que pasa sobre el escenario.

Chamarra: AMI disponible en Silver Deer Polanco. Cuello: J.W. Anderson disponible en Farfetch.com.

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