Bright Young Things: la extravagante vida de los hombres socialites londinenses

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En marzo de este año, la National Portrait Gallery dedicó una exposición a los primeros trabajos del fotógrafo Cecil Beaton, quien comenzó retratando el extravagante estilo de vida de las Bright Young Things. Hasta entonces, poco habíamos escuchado de ellos de este lado del globo. Y es que la fascinante -y muy extravagante- vida que llevaba este grupo de jóvenes hijos de aristócratas y artistas de los años 20s fue olvidándose con el paso del tiempo, al menos fuera de Europa, sin darnos cuenta de la gran aportación que hicieron a la cultura de las celebridades de hoy en día. Sin duda, si hubieran nacido en esta época serían la sensación de las redes sociales.

Bright Young Things por Cecil Beaton, 1927.

Pero vamos por partes, ¿quiénes eran las Bright Young Things?

Así era como la prensa llamaba a un grupo de jóvenes socialite de la clase alta en Londres en los años 20s, una especie de sociedad secreta –solo que de secreta no tenía nada–. Entre ellos había escritores, pintores, actores y hasta políticos; sin embargo, no eran conocidos por su carrera, sino por su divertida forma de pasar el tiempo. Una de sus miembros más destacados fue Sheila Chisholm, la It girl nacida en Australia que inspiró la famosa frase australiana “a good-looking sheila” por su gran belleza, y quien se casó varias veces y mantuvo romances con miembros de la realeza europea, como los reyes del Reino Unido George VI y Edward VIII.

Por supuesto, otro de los miembros más destacados fue el fotógrafo Cecil Beaton, aunque aún se discute si fue parte de ellos o solo alguien muy cercano, ya que él provenía de la clase media, pero gracias a su amistad con Stephen Tennant, “the brightest of the Bright Young Things” (como se le conoce), se adentró a un mundo al que siempre quiso pertenecer. Stephen Tennant nació siendo parte de la nobleza británica, hijo del primer baron Glenconner, Edward Tennant, por lo que le proporcionó a Cecil los contactos que lo ayudarían a, en el futuro, lograr que todas las Bright Young Things, las grandes estrellas del Hollywood dorado y hasta la reina Isabel II pasaran por su lente y a que ganara más de un premio Óscar por su talento como diseñador de vestuario y producción en algunas películas. Su sueño de pertenecer a un mundo lleno de opulencia se volvió realidad y hasta su mamá terminó casándose con el baronet sir Hugh Smiley.

Algunos otros nombres que figuran dentro de esta pandilla son Elizabeth Ponsonby, Harold Acton, Robert Byron, Nancy Mitford, William Walton y la larga lista continúa.

Cecil Beaton y Stephen Tennant, 1927.

Ahora bien, ¿cómo era esa supuesta divertida forma de pasar el tiempo?

Las Bright Young Things solían organizar grandes y exclusivas fiestas temáticas y de disfraces con un muy alto presupuesto que se conviertieron en la sensación de los años 20s. Se dice que fueron ellos quienes inventaron las fiestas en las que debes llevar una botella, las típicas bring a bottle parties. Una de las más recordadas fue la que tuvieron el 13 de julio de 1928 en la piscina pública de St George, en la que pasaron toda la noche en traje de baño bailando al ritmo del jazz, género musical con el que estaban obsesionados porque que era lo más antisistema y moderno de aquel entonces. Esa fiesta fue tan divertida que tuvieron que llegar los policías para sacarlos del lugar y, como respuesta, las Bright Young Things intentaron desvestirlos y sumarlos al evento, pero fallaron y tuvieron que irse con sus trajes de baños todavía puestos, mientras dejaban atrás una piscina pública llena de corchos de botellas y flores.  

En sus fiestas nunca faltaba el fotógrafo externo al grupo o periodista que hacía de todo por colarse con tal de obtener una foto o cubrir la nota. Varios periodistas y fotógrafos reconocidos dedicaron su carrera completa a este grupo de jóvenes rebeldes.

Hasta ahora no se sabe el porqué de su comportamiento. Probablemente eran así porque querían dejar atrás los recuerdos de la guerra que vivieron en su infancia o porque iniciaba una época de muchos derribamientos de estigmas sociales, o quizás simplemente porque querían y podían. Sin embargo, algo es seguro: a las Bright Young Things les gustaba llamar la atención y lo mejor de todo es que sabían hacerlo bien.

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Stephen Tennant por Cecil Beaton, 1927_1928.

Por último, ¿qué aportación hicieron a la vida moderna?

Las Bright Young Things prácticamente inventaron el concepto de celebridades, gente famosa no por hacer, sino por ser. Su mentalidad era abierta y estaba muy adelantada a su época. Nunca les importaron los roles de género; los hombres usaban maquillaje y se comportaban de forma femenina y las mujeres no le tenían miedo a su sexualidad y a parecer “provocativas”. Incluso, era normal ver parejas homosexuales en sus fiestas, a pesar de que las leyes británicas de aquel entonces prohibían las relaciones del mismo sexo. La gran visibilidad que le dieron a temas LGBT+ y de expresión de género a través de la ropa y comportamiento fue indispensable para que hoy en día sea algo aceptado socialmente.

Por desgracia, todo esos aportes se vieron opacados por su frívolo y decadente estilo de vida. Los 20s estuvieron marcados por un alto índice de desempleo, por lo que sus fiestas llenas de drogas, alcohol y derroche de dinero comenzaron a hartar a la sociedad a la vez que los medios perdían el interés en ellos. Así, su comportamiento no solo marcó el inicio de una “sociedad” envidiada a la que todos dentro y fuera de Londres querían pertenecer, sino que también marcó su final.

Por Carlos Félix. Futuro comunicólogo y amante de lo raro. Badhombre del norte.

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