Campillo se ha convertido en un orgullo nacional e inspiración hacia los futuros creadores de sueños textiles con está colección presentada en París. Siendo el primer diseñador mexicano que se aventuro a sobrepasar sus límites, su insólito esfuerzo fue recompensado al ser semi – finalista del Premio LVMH. Tal gloriosa distinción, acentúa su metamorfosis creativa en horizontes internacionales que decodifican la estética mexicana hacia una imparable evolución. 

 

Patricio ha decidido fortalecer su identidad, refugiándose en las leyendas y mitos de México. Apreciando la riqueza cultural nacional enfocando su visión hacia los nahuales. Seres mitológicos que atestiguan la sofisticada transformación de Campillo, envolviéndonos en su delicadeza artesanal. La notable abstracta mutación se apodera de la charrería – otra fuente de inspiración energética que nutre su formación en una naturaleza cultural que limita los estándares y su trabajo aviva la llama por el cuestionar las normas sociales con un puritano tailoring.

 

Sus referencias se plasman en una estética ecuestre demasiada atractiva. Solo observemos aquel single – breasted denim jacket o aquel brown trenchcoat con una textura desgastada por las cabalgatas o ese frondoso conjunto negro que te confunde si es un hombre o un ser que se oculta su fachada maligna con la capa protectora de un armadillo – una verdadera magia utilitaria envuelta con el draping.

Ha encontrado una manera de fusionar milenarias creencia con la decadente contemporaneidad en un experimento atractivo y no caer en los usuales clichés. Adaptabilidad y reinvención – son las herramientas que lo mantendrán estable en su formante identidad, llevándolo a una salvaje prosperidad. ¡Ajuaaa!

Resto de los looks

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