Charles Jeffrey Loverboy demostró que una barbárica locura sombrerera, creara una fantasiosa realidad que oculta la inminente distopía que nos acecha, a consecuencia de los trances económicos que afecta la estabilidad creativa. Aun así, la pandilla y Charles, fueron capaces de relajar tales perturbaciones, con un aura formada por una materialidad alternativa, en la que se concilia un atronador regocijo al cántico de “Gloria”, armonizado por Beth Ditto, en el patio central del London’s Somerset House.

El mero perfomance atribuye a celebrar la elocuencia de sus inicios de la marca, ya que cumple 10 años. Una juguetona y rentable variable que representa a un Londres tradicional, pero rebajada a una humorística apreciación cultural, que destilaba una estética queer e inclusiva. Un festín que exhibe una amigable perspectiva que desmenuza símbolos patrióticos en un guardarropa que representa distintas fases de la historia, en especial, el dominio romano y la heroica vehemencia de aquellas historias de caballeros y soldados. Afilando una jocosa sublevación que se revolotea en mosqueadas proyecciones como aquellos oversized beanies, sombreros de panaderos, una hombrera en forma de hipopótamo y un lóbrego casco que llevaba cuernos afilados, con la forma que proporciona el juego animado de Clash of Clans – ilustrando una descarada singularidad.

Tal exuberante pionero revoloteo, formaliza la idea de un salvajismo cultural. Disponiendo un sentido de comunidad que definitivamente conquista los espíritus sublevados que son convencidos con azuladas rayas y griseados cuadros distribuidos en boxer – short con ondeados dobladillos, enormes blazers con polka dots, sweaters con estampados de uniformes ceremoniales militares, sujetados a robustas botas llenas de pezuñas y bananas peladas. Un vestuario que juega con la identidad política tejida a una retrospectiva que explora la construcción de un paralelismo queer. Esto mismo, honra el pasado, solo que de una manera más gallarda, reflejando su apreciación histórica con objetos que difundan una viralidad extrafalaria.

Fue optimista atestiguar una colorida ocurrencia que abruma por su vagabundo optimismo. Esto fue levantamiento de armas, que clama enfrentar la viril mediocridad con entusiasmo y resiliencia. ¿Qué tipo de espada o rifle usarán en el distante ímpetu social?

Resto de los looks:

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