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El arte de Gab Bois: una extensión de sus pasiones y recuerdos de la infancia

El arte de Gab Bois: una extensión de sus pasiones y recuerdos de la infancia

El arte es una de las expresiones más personales y diversas que existen, así como la humanidad misma: caótica, sensible y libre. Como parte de nuestro Art issue de enero, quién mejor que Gab Bois para hablar de un arte diferente; un trabajo artístico que es una extensión de algunas de sus pasiones y recuerdos más preciados de la infancia.

Como hija única en Montreal (Canadá), estuvo expuesta cada año a cuatro estaciones muy distintas que le dieron mucho tiempo para explorar de forma lúdica. “El patio trasero de mis padres era el lugar de recreo principal y exploré cada centímetro en busca de posibles tesoros y actividades. En terapia, cuando me piden que elija un lugar feliz o seguro, siempre me viene a la cabeza el mismo pensamiento: ese patio trasero a mediados de junio, con el árbol de lilas en flor, caracoles bebés y los primeros días de intenso calor del verano”.

¿De dónde proviene esa necesidad de hace de una lechuga una bolsa o la suela de tacones altos en un celular vintage? La respuesta se haya en sus recuerdos, como en aquel verano que buscaba caracoles en los arbustos y hacía carreras con ellos en el porche de su casa. O también, en los minis “hoteles” que construía con cajas de cartón forrados con cosas que encontraba en el jardín y las toallas que eran usadas para los gatos callejeros del vecindario.

Cada uno estaba decorado con un tema diferente, uno de ellos se llamaba ‘La habitación del jamón’, donde robaba una rebanada de jamón de nuestra nevera y la colocaba como una especie de almohada de menta para que un gato afortunado la encontrara. Durante los largos inviernos, mi papá y yo construíamos fuertes de nieve”.

Gab Bois.

Hilando sus memorias y evaluando su visión como artista en la actualidad, considera de forma honesta que la esencia del trabajo proviene de esos momentos en los que el tiempo se detuvo y todo lo que le rodeaba era una oportunidad para una interacción lúdica. A la par y a través de los años, ha tenido que volver a aprender a ver el mundo a través de los ojos de un niño, pero ahora con un cerebro de adulto. “Este es todavía un proceso en curso, pero es algo maravilloso en lo que trabajar, porque tengo la oportunidad de experimentar estos instantes de asombro infantil en los momentos más sorprendentes”.

Hacer arte me ha entrenado para observar objetos y personas siempre con curiosidad antes de juzgar. Me ha enseñado muchas lecciones de vida importantes: estar abierto a aprender a través de la experiencia y entender que no puedo controlar cada parte del proceso o solo en partes, y sé que todavía estoy al comienzo de esta curva de aprendizaje”.

Gab Bois.

Pero todo tiene consecuencias, no necesariamente de la forma más abrupta o trágica, pues llega a presentarse en forma de comodidad creativa: producto del trabajo basado en ideas durante más de seis años. “Este ha sido el mayor desafío interno al que me he enfrentado hasta ahora. A veces, siento que no tengo nada nuevo que decir… La creatividad no es lineal y se mueve en ciclos, por lo que descubrí que realmente no hay muchas otras formas de superar una ruta creativa y es mejor esperar, manteniendo la mente lo más abierta posible mientras tanto. La creatividad es como un gato: cuanto más lo persigues, más huye de ti”.

Esto da pie a que, con frecuencia, se encuentre confundida debido a la naturaleza personal del proceso creativo y la naturaleza profesional y financiera de tener una carrera artística. Pero en esencia, cree que estas dos naturalezas pueden coexistir, incluso pacíficamente, pero la mayoría de las veces, una sobresale de la otra.

He estado trabajando para encontrar ese punto medio, ese equilibrio correcto entre los dos, pero no puedo decir que lo haya encontrado todavía. Tal vez ese sea otro de esos viajes de toda la vida”.

Gab Bois

Gab Bois realizó una propuesta editorial para nuestro #ArtIssue2023, con mermelada y mucha creatividad reinterpretó el logotipo de la revista y nuestro famoso marco de portadas para ser utilizado en nuestras redes. Le preguntamos sobre el proceso creativo que siguió para llegar a este resultado y esta fue su respuesta:

Cuando vi la fotografía final de Marina para la portada sabía que quería hacer algo simple, que no quitara la atención de su presencia y se convirtiera en un complemento a ella pero de una forma divertida. Hay algo en esa fotografía que por alguna razón me denotaba diversión y misterio y esas mismas características las quería para el logotipo y marco que cree. La idea fue utilizar algo alegre y fluido como la mermelada, pero moldeándola de tal forma que no supieras exactamente qué es lo que estás observando. También me di cuenta que me inspiré en las portadas de los libros de los Cazafantasmas, cuando visualicé el resultado final en mi cabeza.
Sin duda, ella y su trabajo son una muestra de la autenticidad del ser humano, compleja y la vez simple. Desde luego, rescatar este tipo de historias o simplemente hablar de ellas, nos abre los ojos ante todas las posibilidades creativas que con frecuencia creemos restrictivas o poco comunes, sin embargo, no lo son y ponerles palabras a las emociones es una forma de llegar una reflexión más madura.

 

Fotografías cortesía de la artista

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