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10 AÑOS DE MENSWEAR: las colecciones que definieron cómo nos vestimos esta década

Llevo semanas pidiéndole al equipo de la revista que contribuya con esta lista. Las pocas veces que me hicieron caso mencionaron colecciones que más bien creo están englobadas en tendencias catalizadas por alguna de las colecciones que incluí aquí o, en el caso de Daniel Vásquez, colecciones que aprecia más desde sus gustos más particulares. Creo que hay mucho en este grupo de colecciones que habla de los temas que nos interesaron socialmente (¿occidentalmente?) desde los growing pains millenials: el segundo coming of age para muchos, que el mundo se está acabando por fin, comenzaron a blurrearse las líneas de los géneros en el mainstream, las colaboraciones estuvieron a la orden del día, la logomanía regresó y el streetwear se convirtió en la razón de existir de la moda y a veces todo eso se conjugó en la misma colección del Gucci de Alessandro Michele dependiendo el año. Ahora la Gen Z es la voz de la razón y el futuro es incierto, pero reflexionaremos sobre eso en el 2029.

—En esta lista no incluí ninguna colección de Dries van Noten, ni de Rick Owens, ni Haider Ackermann o Thom Browne, porque la lista sería muy larga e injusta y porque creo que su trabajo trasciende tendencias y tiempo.—

 

14: Loewe primavera/verano 2015
El efecto de JW en la moda es como una red de seguridad para los que no tuvimos una Phoebe Philo a quién aspirar desde lo masculino. En Loewe, J.W. terminó por consolidarse como un diseñador influyente y maduro, en sus mejores condiciones, capaz de superar en ideas a las mejores manos de obra del mundo. Los jeans de este debut y los abrigos en gamuza oro siguen reinterpretándose cada temporada. ¿Cuántos clásicos instantáneos puede hacer alguien en su primera colección?


13: Calvin Klein otoño/invierno 2017
El anticipadísimo debut de Raf en Calvin Klein. Eso que la vida le debía al destino o viceversa. La perturbadora versión de americana. Las botas de la década. La sastrería. La versión en mezclilla de los looks inspirados en uniformes de policías. Casi tumbar a un gigante de la moda en el intento. Iconic.

 

12: Prada otoño/invierno 2016
Hasta este año con Frankenstein, esta fue la última colección que nos dio prints instantáneamente clásicos de Prada. Lo cuál creo que es lo más importante para la marca porque eso pauta lo que se va a vender en marroquinería y zapatos y lo poco que salga de la ropa. El combo ganador en el Prada masculino es siempre una camisa cuadrada de algodón japonés con el mejor print de la temporada y aquí sucedió con la colaboración con Christophe Chemin con imágenes de mi amigo Agustín besando a Cleopatra, bodegones a punto de la putrefacción y una épica pelea entre Zeuz, Josephine Baker, Hércules y Marlon Brando excediendo sus propios estándares una vez más con ideas bien simples. Miuccia Prada es posiblemente la diseñadora más emocional e intuitiva y este es de sus trabajos más finos.

 

11: Raf Simons otoño/invierno 2014
Raf ya había cambiado para siempre la manera en que nos vestimos. Para mí, la respuesta a la eterna pregunta del quién inventó el skinny suit y el skinny pant y el skinny trend es Raf Simons, no Hedi Slimane. A finales de los 90’s y durante todos los 00’s, Raf produjo su trabajo más resonante en el menswear y se ganó su lugar en la historia de la moda. Es el Yves Saint Laurent de la ropa para hombres. En los 10’s, Raf hizo all that ofreciéndoselo a la mujer contemporánea y de alguna manera su marca pasó a un segundo plano no tan relevante —igual de puntual, pero asentada. El mundo había cambiado, Raf había crecido.
2014 es el mejor año de Raf que puedo pensar: ese año su Dior tuvo el efecto para las mujeres que su Raf Simons había tenido alguna vez en Jil Sander y para los hombres todos los años anteriores a eso. Su menswear empezó a tener un tercer aire y esta colección es la pauta. Este es Raf en su más cómodo colaborando con su artista favorito y mejor amigo, Sterling Ruby, que hizo los estampados y el set y la abstracción de la bandera gringa en los tejidos. Creo que esta es la colección que más, en su totalidad, se ve como un redux de los 2010’s, que se definen a su vez en general  por el abrigo camel, aquí en su versión más insta-friendly.

 

10: JW Anderson otoño/invierno 2014
Si bien su primavera-verano y otoño-invierno del 2013 pautaron perfectamente hasta la fecha a dónde podría ir el trabajo de JW y, más importante, de qué se trataba en su core, su mejor colección sigue siendo otoño-invierno 2014. Sin miedo y sin estilismos gratuitos, JW puede blurrear las líneas de lo masculino y lo femenino puntualmente sin ser absurdo, casi inventando una verdadera neutralidad en la ropa.
Shoutout a los primeros looks de su siguiente colección, mis piezas favoritas de su repertorio.


9: Comme des Garcons Homme Plus primavera/verano 2018
La imaginación no tiene límites en la cabeza de Rei Kawakubo. Las formas que toma su ropa se moldean a partir de las emociones e ideas que Rei concentra en su trabajo y cada temporada parece tener una solemnidad que sobrepasa el hecho que la moda tiene la posibilidad de comunicar cualquier emoción o idea cuando se tiene la sensibilidad y elocuencia para lograrlo.
Pocas veces la moda contempla en la diversión y el brillo y lo absurdo para sus discursos más emocionales, pero en manos de Rei esos conceptos son tan explícitos e inmediatos que además de fáciles de digerir, son inmediatamente aspircionales e inspiradores. ¿Quién no quiere ser este chico? ¿De qué forma puedo serlo yo?
Quizá todo el patchwork habla del surplus capitalista y nos da idea de una visión menos obvia de lo reusable, pero sin el discurso aterrador: podemos hacer que el cambio (o el camino hacia el inminente final) brille y que sea neón y hermoso y especial y todo eso al mismo tiempo pero pragmático.

 


8: Craig Green primavera/verano 2017
Las ideas que comenzaron en su primavera del 2015, culminaron en esta colección, la cuál yo considero la mejor de Craig Green, por el ejercicio de lo que siempre estuvo ahí: nuevas proporciones, que de hecho no son espantosas ni intimidantes, un gran entendimiento de cómo usar técnicas clásicas de tejido y las simples y perfectas chamarras acolchadas que cada temporada siguen siendo sus best sellers. No sé exactamente si Moncler ya lo había enlistado para sus colaboraciones, pero aquí es seguramente donde todo el trabajo de Craig ha hecho más sentido que nunca.


7: Junya Watanabe otoño/invierno 2014
Desde la muerte de Karl Lagerfeld, Junya Watanabe es el mejor diseñador de ropa que existe y trabaja en nuestros días. Desde el opening look al final de la colección, pasando por los sacos perfectos, chamarras capitonadas y suéteres a punto de deshacerse, el sentido del humor de Junya Watanabe se manifiesta más claramente a través del patchwork y después en la mezcla de todos los componentes de la colección en casi todos los looks, como la chaqueta que también es un saco capitonado con patchwork —esta idea fue perfeccionada un año después en su oda al negro. Los jeans de esta colección (de su colaboración con Levi’s desde el 2001) no han dejado de venderse seis años después.
Difícil decisión escoger una sola colección que hable de la excelencia de Junya Watanabe en su trabajo y lo mucho que abarca —su colaboración con The North Face es prolífica AF—, porque la fórmula es muy complicada para reducirse a 41 looks, porque a mis ojos hizo una de las mejores colecciones de menswear de todos los tiempos hace 19 años y porque piensa más pragmáticamente sobre la ropa como ropa que nadie, porque es un absoluto genio.

 


6:
Givenchy primavera/verano 2012
Una colección antes y una después de esta son mi trabajo favorito de Riccardo para su Givenchy masculino, pero hay algo tan trascendente sobre esta y sobre cómo llevó a la cima de las tendencias el estampado digital simétrico y su versión de street couture —recordemos que es muy de la estética de esta colección la portada del álbum que Riccardo diseñó para Jay Z y Kanye West. Esta colección, para mí, comenzó a explorar las ideas sobre el lugar de la ropa callejera en el lujo que después llevarían al tope Alessandro Michele, Kim Jones y Demna Gvasalia.



5: Prada primavera/verano 2011
Es un gran día en la Tierra cuando Miuccia Prada saca un clásico instantáneo que le asegurará mucho dinero en el banco en los años por venir. En esta temporada los flatforms, que luego reprodujo en su desfile femenino meses después, son esa pieza que se quedó por siempre en la memoria de nuestro archivo comunal de Prada, un código más en su lenguaje y discurso del porqué nos vestimos como nos vestimos o porqué nos vestimos en primer lugar. Los colores y siluetas de la colección, muy de sus años, también la reivindican como uno de los diseñadores que lideran esta marcha de la moda y lo deja en claro desde muy al inicio de la década.

 

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4: Jil Sander primavera/verano 2011
Cuando hagan una serie sobre los 2009-2013, todos los gays deben estar vestidos así. Si es del 2012 al 2015, todos los heterosexuales. No puedo evitar recordar así mis últimos años viviendo en Puebla y el primero viviendo en la CDMX empezando mis 20’s, ni dejar de pensar que así se veía MTV cuando por fin deserté de la televisión. Los años de Nylon. Y los Ting Tings y La Roux. O todo Inditex y las páginas de todo Condé Nast por años. El color block es la primera gran tendencia de la década —es claramente el fin de una época y el inicio de otra— y es culpa de Raf con su absoluta resonancia en la moda, todavía más evidente con la versión femenina de la marca. Doble home run en la misma temporada. ¿Quién hace eso ahora?

 

 

3: Dior otoño/invierno 2019
Posiblemente desde Helmut Lang no había existido una colección que fuera tan clásica como vanguardista. También recuerda a Lang un poco en los colores y estilismo —también hecho por Melanie Ward, la mano derecha de Helmut en su heyday, las nuevas saddle se sienten como un homenaje a John Galliano —el exdiseñador de las líneas femeninas de la marca; pero nada de esto es cierto, todo este trabajo es un Kim Jones original, reflejando su aún muy nuevo Dior —esta fue su segunda temporada en la marca— con toda su imaginación curiosa y humorística. Las bandas que envuelven el torso desde dos botones interiores en el hombro y cuelgan de lado por un cordón en la cadera de los sacos, tienen un look and feel couturesco prestado de las mujeres (sastres de esa división de los talleres de Alta Costura hicieron los prototipos) y el resto de la ropa recuerda que diseñar hacia el futuro de la moda no se trata de gimmicks futuristas ni —muchas veces— de statements políticos en la pasarela. El futuro del menswear es clásico, pero interpretado por Jones.

 

 

2: Louis Vuitton otoño/invierno 2017
El pragmático genio de Kim Jones meets la marca con más street cred del mundo con la mano de obra de los talleres de Vuitton y los precios más justamente exorbitantes. La colaboración del milenio.

1: Gucci otoño/invierno 2015
Con tres semanas para preparar esta colección y el desfile, Alessandro Michele debutó cambiando al mundo con el parteaguas estético más influyente de la década, con las piezas más copiadas y pirateadas del mundo, con la versión más idílica del lujo a la que toda la industria aspira por lo menos estéticamente. Luego vinieron las campañas y muchos de los mejores momentos del red carpet de estos años. Este efecto pasó en la moda cinco años antes con el debut de Phoebe Philo en Céline, pero Michele unificó a todas las tribus periféricas de la sociedad y no excluyó a nadie en el intento. Todos podemos vernos en Gucci.
Alessandro Michele debutó desde el primer look (camisa roja de seda, pantalones amplios negros, chanclas de piel) con un vislumbro de lo que podría convertirse y después hizo de Gucci la marca de lujo más prolífica del mundo. Esta colección le dio a esta marca un nuevo logo, los slippers con forro de peluche, los pussy bows (que fueron un puntual jab político en su momento dirigido a la entonces campaña presidencial de Donald Trump), un camino hacia muchos nuevos y codiciados prints y nos plantó en la cabeza una idea de libertad para con lo que nos ponemos encima. Alessandro debutó con la dominación estética del mundo y bajo esa misma línea nos ha emocionado, frustrado, aburrido, vuelto a confirmar que él tiene la razón en la moda y luego indignado, como con sus camisas de fuerza, en estos primeros cinco años de su carrera al frente de Gucci.

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