Estamos orgullosos – Ocho hombres escriben acerca de la representación y la diversidad

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En varias ocasiones la gente se ha referido a BADHOMBRE como una revista gay. Mi respuesta es constantemente que no somos una revista gay, que la ropa no tiene género y que los hombres modernos son suficientemente sofisticados como para no sentir su sexualidad amenazada por leer acerca de estilo (sin una mujer en bikini vendiéndoselos). No lo tomo como una ofensa; al contrario, creo que en este caso, pensar que BADHOMBRE es gay es un halago, porque significa que estamos innovando en nuestros contenidos y tecnologías, que estamos hablando de temas que interesan a los hombres pero que su masculinidad frágil no permite admitir, y que somos representantes de una generación de hombres que al igual que nosotros, no consideran que llamar a alguien gay es una ofensa.

Si ya estamos generando estos contenidos, en Pride era nuestra oportunidad para ser tan inclusivos como siempre hemos sido. Por eso hicimos esta historia: una coproducción con el fotógrafo mexicano Dorian Ulises Macías, donde elegimos a nueve hombres, todos de identificación distinta, de distinta profesión, y que en nuestra opinión son muy representativos de la inclusión y de la realidad tan diversa que existe en México. “En conjunto debemos de visibilizar para que ya no sea un tabú; desde la comunidad debemos de trabajar por los derechos queer y la aceptación familiar,” dice Dorian. Nuestros hombres no solamente son parte de la comunidad LGBT+ y aliados, sino que son también diversos en la manera en la que se ven. “(La raza y la diversidad sexual) son tabúes con los que crecía alrededor mío. Mi trabajo habla de mis luchas: a mi familia le costó mi homosexualidad pero con el tiempo lo aceptaron. Ahora mi trabajo trata de ponérselo en la cara, ‘esto existe’. Es imposible separar mi sexualidad de mi trabajo.”

En esta historia Dorian fotografió (con un iPhone 11 Pro Max) a estos hombres, pero Dorian es un protagonista de esta historia tanto como ellos, y la moda también. “La ropa es lo que termina de empaquetar nuestros conceptos y ponerlos encima de nosotros. Habla de nuestra identidad sexual, pero también de nuestra historia, nuestro pasado y presente, nuestra capacidad económica… Todos buscamos expresarnos y vestirnos como queremos que nos vean.”

ALAN ESTRADA, creador de Alan x El Mundo, plataforma de viajes que cumple 10 años, y actor en el monólogo Agotados.

“Soy un hombre de provincia que vino a la Ciudad de México a buscar su sueño. Mis dos pasiones son la actuación y los viajes. Mi sueño siempre fue poder vivir de lo que me apasiona. Soy un ejemplo de que los sueños se cumplen – y he podido hacer muchas más cosas de las que creía que sucederían. Mi trabajo funciona como un canal de expresión de mi cosmovisión del mundo. Más que representar quién soy, representa cómo veo yo el mundo en este momento.

En este momento, me considero un abanderado de buscar un lugar más justo. Creo en la promoción en la diversidad – no solo sexual, sino todos los sentidos – y eso es algo que te da viajar. Negar o cerrarte a la diversidad es la lucha del presente: en el proceso de evolución del pensamiento, no debemos solicitar la tolerancia, sino simplemente respetar. No necesitas entender, como yo no entiendo en mis viajes por qué hay dioses distintos. Sólo respetar.

Uno de los retos más grandes en mi vida ha sido equilibrar disfrutar lo que hago, sin que esté mermado por la opinión de la gente, por vender boletos, porque se entienda mi trabajo. No pretendo que mi trabajo sea recordado, ni dejar un legado. Prefiero inspirar hoy a otras personas a viajar, o a reflexionar sobre la vida con mi trabajo de actor.

Para celebrar Pride hay que saber de dónde viene y qué significa y cómo puede inspirar. Más que ser un grito de celebración, sigue siendo una protesta de una comunidad que durante muchos años ha sido hecha a un lado. A pesar de que cada vez hay más apertura, hay mucha discriminación aún, y falta mucho por hacer. Mucha gente solo ve las expresiones de luz y de color, pero para mí significa la celebración del amor – y no necesariamente tienes que ser miembro de la comunidad para ser aliado. ¿Si castigas el amor, qué le queda al mundo?”

ERNESTO EVIA – Modelo

“Me defino como una persona feliz y segura. Siempre he sido libre en mi manera de comportarme y sobretodo de pensar. Nunca me he querido poner etiquetas que sienta me alejan de mis sentimientos y pensamientos. Por supuesto que no me causa conflicto lucir femenino o lucir de alguna otra manera, al fin y al cabo es poder expresar lo que te hace sentir bien. Para mí es increíble poder sentirme seguro de lo que yo soy sin temor a ser yo mismo; ser diferentes todos es natural, lo grave es forzarnos a ser todos iguales.

La industria de la moda tiene aún muy marcados los estereotipos o los roles tradicionales del género, esto se refleja en menos oportunidades para modelos como yo que no tememos a mostrarnos femeninos. Creo que hace falta cuestionar más los cánones de belleza aceptados por las empresas, necesitamos mucha más visibilidad y apertura para identidades que no siguen la heteronorma. Muchos siguen clasificando lo femenino como algo malo, o lo masculino como algo demasiado insensible. Creo que todas estas ideas son muy dañinas para la sociedad y para nuestras emociones. Estoy consciente de que aunque tenga pocos trabajos, los que he tenido representan algo en este avance hacia un mundo más diverso.

En estos tiempos en que la inclusión pareciese más un asunto de moda, que un interés real, existen pocas marcas a nivel nacional que están interesadas en representar bellezas no blancas y a nivel internacional creo que sí hay marcas con poder que han estado buscando promover otro tipo de bellezas no blancas. Pero en el caso de modelos hombres, la moda es aún más tradicional y hay muy pocos modelos que no sigan la heteronorma y trabajen mucho. Por supuesto que cada vez hay más famosos que se dicen gay, o bi, o no binario etc… pero se les acepta más siempre y cuando luzcan masculinos.

En México todavía estamos a mucho para lograr un cambio en la industria de la moda; pero yo estoy feliz de las marcas que han confiando en mí, y sé que soy parte de una lucha que ayudará a que todos seamos respetados.”

AXEL BAUTISTA, sociólogo y activista.

“Cómo me identifico es una de las preguntas más complicadas de toda la existencia humana, sino es que la más complicada de todas, pero gracias a la cual hemos podido construir las mejores filosofías del mundo y sin la cual, posiblemente, no existiría la sociología. ¿Quién soy? ¿Cómo me defino? ¿Quiénes somos? Me llamo Axel, sociólogo de formación. Egresado de la universidad pública más importante de México, en cuyas aulas, jardines y pasillos se vive una de las diversidades más ricas y grandes de este país. Soy marica, el mayor de cinco hijos y oriundo de un pueblo al norte del Estado de México cuyo clima es semiárido y semi-seco. Mis padres, él nacido en la ciudad y ella en el pueblo, representan para mí una eterna dualidad entre mi vida citadina y mi alma de campo.

Vivo con VIH. Fui diagnosticado hace poco más de seis años cuando todavía era un estudiante universitario. Tenía 21 años en ese entonces; hoy tengo 27. También soy un hombre moreno de ascendencia indígena, posiblemente mixteca y nhanú. Sin embargo, nunca crecí bajo la idea de ser indígena, no porque mis padres me lo hayan ocultado, sino porque esa identidad se perdió muchas generaciones atrás.

A pesar de mi escepticismo científico y agnosticismo, soy de los que se saben su signo solar, lunar y ascendente. Soy Scorpio, cáncer y sagitario, respectivamente.
A veces soy medio melancólico, pero últimamente trato de ver la realidad con una mirada más optimista, no porque desconozca lo horrible que la realidad puede ser, sino porque tengo una deuda con mi salud mental, y porque también creo que todos y todas nos merecemos estar bien, sentirnos bien y ser felices.

Además de permear mi trabajo, todo lo que me define permea mi vida. Al mismo tiempo yo, a partir de lo que hago en mi vida, voy permeando lo que me define. Dialéctica le llamamos en sociología; un ir y venir entre lo concreto y lo abstracto, diría el querido Marx.

Cuando fui diagnosticado con VIH, por ejemplo, además de ser una terrible noticia que me puso muy triste y deprimido por un tiempo, paradójicamente fue la puerta y la oportunidad de nuevas ideas, caminos y metas sobre lo que quería en mi vida. Mi trabajo académico de titulación se convirtió en un proyecto de investigación sociológico sobre la experiencia de vivir con VIH, y en la oportunidad para hacer catarsis sobre mi propia vida y profundizar teóricamente sobre los procesos de salud y enfermedad. Fascinante.

Se convirtió en la causa principal de mi activismo, que hasta el día de hoy me ha llevado a luchar no sólo contra los estigmas y la discriminación, sino también por el derecho a la salud para todas y todos.

Todo esto me ha llevado a pensar en la visibilidad como un proceso importante en la vida de cualquier activista y persona en general, no sólo porque sirve para poner en el debate público la realidad de las cosas, sino porque nos empoderamos, nos queremos, nos dignificamos, le damos rostro a nuestro miedos, hacemos propia nuestra experiencia y aprendemos a vivir mejor.

Esto aplica para cualquier forma de identidad: gay, lesbiana, VIH-positivo, moreno, negro, mujer, persona trans, etc.

Afortunadamente he tenido el privilegio de trabajar y desenvolverme en espacios donde me ha sido relativamente sencillo expresar mis ideas, pensamientos y formas de ser respecto a mi sexualidad. Me gustaría que así fuera para toda la gente. Sin embargo, también he estado en espacios donde no siempre ha sido sencillo, y también ahí, donde uno no se siente libre de ser quien realmente es, lo que me define lo sigue haciendo desde la sombra.

En última instancia, uno nunca deja de ser marica, VIH-positivo o moreno así porque sí. No existe terapia de conversión, cura (por ahora) o cremas blanqueadoras que logren lo contrario.

Es algo que nos condiciona y nos construye, y qué bueno, porque es también lo que nos hace únicos. En nosotros está cambiar el sentido que le damos a cada una de esas realidades, y en hacer de lo que creemos una debilidad, nuestra fortaleza.

No sólo importa la representación, sino que espacios importantes en la toma de decisiones sean ocupados por personas de diferentes otredades e identidades que pocas veces o nunca, están ahí. Los cambios generacionales deben ir de la mano de cambios de ideas, de posturas políticas, del tipo de personas que ocupan los cargos públicos, los puestos de autoridad en las universidades, las editoriales de periódicos y revistas, los canales de televisión y de radio, los noticieros, los premios artísticos y académicos, los empresarios, las portadas de revistas, etc.

La academia, por ejemplo, a pesar de los esfuerzos que se han hecho para diversificarla gracias a la educación pública y de masas, es interesante observar cómo ciertos apellidos, tonalidades de piel, clases sociales e identidades sexuales y de género, dominan los espacios académicos y científicos. Sin embargo, me pone contento cuando conozco o leo sobre personas en el mundo de las ciencias naturales, sociales y la filosofía, cuya carrera académica se forja a pesar de su origen, color de piel, sexualidad, género o apellido.

El activismo y el trabajo de muchas organizaciones de la sociedad civil, muchas de ellas que trabajan con temas de diversidad o inclusión social, siguen bajo una representación de cuerpos y discursos hegemónicos que terminan beneficiando a la población de siempre: hombres (homosexuales y heterosexuales), blancos, rubios y/o caucásicos, de clase media alta o alta y con ciertos estándares de belleza física. Estas organizaciones, además, son las que suelen tener mayores apoyos financieros para llevar a cabo sus proyectos. A pesar de ello, hoy en día algunas de ellas se están atreviendo a incluir no sólo en sus mensajes de comunicación, sino en su equipo principal de trabajo, a personas de otros contextos que puedan traer una visión distinta de la realidad. Eso me parece un gran avance dentro de cualquier lucha o causa social.

Por lo tanto, la representación sí importa y es necesaria. Sin ella se corre el riesgo de perder valiosos talentos que pueden lograr un gran cambio. Nos permite visibilizarnos, y de alguna forma, abrir espacios para las personas cuyas voces nunca han sido escuchadas. Es un primer paso, evidentemente, pero uno que representa un gran cambio.”

PABLO BAQUERIZO, buzo y fotógrafo.

“Tenía solamente trece años cuando descubrí lo que significaba ser transexual. En aquel entonces no había ni la cuarta parte de la información sobre el tema de la que hoy hay. No sabía si lo que leía realmente existía, sin embargo, me causaba alivio saber que probablemente no estaba loco. Mi nombre es Pablo, buzo especialista en tiburones y fotógrafo de naturaleza. Mi historia de vida inició en el momento que preferí disfrazarme de Superman y no de princesa.

Mi vida cambió el día que empecé a sospechar mi atracción por una niña de la escuela. Estaba apenas en quinto de primaria y no era lo suficientemente consiente de saber que me estaban bateando, no intencionalmente por supuesto porque ni ella ni nadie sabía lo que estaba sucediendo y mucho menos cómo responder ante una situación así. Lo que sentía en esos momentos era sin duda muy intenso y a pesar de que confundía amor con admiración, muy dentro de mí sabía, pero me negaba a aceptarlo y mi comportamiento lo demostraba. Desde muy chico estuve rodeado de niñas dada la escuela en la que estaba. Así que lo que sucedió fue de alguna manera inevitable, sin embargo, me cuesta creer que algo de tal magnitud me sucediera teniendo solamente once años, pues a raíz de este evento mi historia verdaderamente comenzó

Como tradición familiar, en secundaria me fui al extranjero a estudiar por un año. Empecé a crecer, me empecé a desarrollar y a partir de ahí dejé de tolerar mi cuerpo. La disforia que sentía por él era inconsolable. Me costaba mucho trabajo incluso verme en un espejo. Al mismo tiempo, mi vida social dejo de existir. Una vez acabado el año, intente encajar en una nueva escuela que además era mixta y para mi sorpresa, no funcionó. Como si fuera poco el disgusto que sentía por mí y mi cuerpo, viví todo tipo de burlas y bullying, pero sobretodo rechazos de relaciones que tanto anhelaba. Ya no estaba en primaria como para no saber que me estaban rompiendo el corazón. Esto me hacía sentir peor y todo me recordaba a la primera vez. Al final del día, ante los ojos de todos, era una niña con problemas que, aparentemente, no podía ser nada más, ni podía estar con quien quería. Fue así como, rechazo tras rechazo, la depresión en la que ya estaba, creció a tal grado de perjudicarme físicamente. Esta etapa de mi vida duró más tiempo de lo que normalmente admitiría o por lo menos así lo sentí.

PABLO BAQUERIZO, buzo y fotógrafo.

Afortunadamente, todo cambió para bien el día que caí en las manos correctas y aún estando con ayuda profesional, tardé cinco años más en finalmente poder tomar las riendas de mi vida. Todos los cambios positivos surgieron a partir de aquí; cirugías, tratamiento hormonal, papeles legales y por supuesto la aceptación de mi familia. No me cabe duda de que las consecuencias de lo que sucedió en primaria desde el primer día las vivo todavía, pero definitivamente lo que me dio esta experiencia de vida ha sido muy valioso, estoy orgulloso y muy agradecido de ser quien soy.

Desde que tengo memoria siempre me ha parecido increíble la naturaleza, pero esta relación con el mar, y sobretodo con los tiburones, se fortaleció justamente durante los momentos más difíciles a lo largo de mi historia. En aquel entonces era lo único que me hacía sentido y de alguna manera era un consuelo para mí dadas las circunstancias. Creo que por eso es tan importante y tan vital en mi vida. Retos he tenido muchos, pero creo que el más difícil ha sido, y a la fecha es, vivir la vida que realmente quiero. El reto de soñar y volverlo realidad es todo un desafío, pero vivir solo de ser buzo y fotógrafo es todavía más complicado. No es un trabajo común y mucho menos fácil de conseguir. Pero después de todo por lo que he pasado me lo debo a mí mismo y estoy seguro de que el agua siempre encuentra su camino.

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La amabilidad, la generosidad, la responsabilidad con el medio ambiente, todos los valores que nos forman como seres humanos no tienen género y creo que al final del día no se trata de si eres hombre o no, sino qué clase de persona terminas siendo. Por lo tanto, para mí, lo que haces con tu vida es lo que finalmente determina quién eres.

Mi legado y mi rol están en el mar, aun por descubrirse.”

ARTURO LUGO “EL CHINO”, artista escénico y de la imagen.

“Creo que llevo un tiempo tratando de no definirme, he estructurado una serie de ejercicios personales que me permitan cada vez ser menos clasificable, me interesa generar un carácter más híbrido, pensando lo híbrido como un cuerpo o espacio donde convergen una serie de mixturas que, sin modelos previos, adoptan múltiples representaciones respondiendo a lo individual y lo desclasificado. Estos pueden ser contradictorios en su apariencia y sus formas fragmentarias. No corresponden a los vínculos de lo oficial o lo reconocible, quizá porque me cuesta empatizar con los discursos herméticos o poco flexibles que a veces están en las militancias. Así que encuentro en la indefinición y la descalcificación un lugar que me permiten navegar entre diferentes fronteras, disciplinas y pensamientos.

Mi identidad permea mi trabajo completamente. Además no creo que mi vida y mi trabajo sean conceptos separados, identifico mis relaciones laborales y personales justo desde ese carácter híbrido. Para mí, este pensamiento es un dispositivo para reflexionar desde la acción en las maneras en las que produzco, investigo, analizo, comparto, visibilizo y expongo mi labor creativa. Mi propia práctica se realiza desde esta naturaleza, porque aunque mi formación académica se realizó del lado de las artes escénicas, mis propuestas están abordadas desde las artes visuales.

La representación es importante, sin embargo considero que mi práctica va encontrando caminos fértiles en los procesos creativos en los que estoy inmerso y con los artistas con los que me relaciono a nivel laboral y personal. La suma de sus aportes es una contribución que no se controla, toma camino por sí sola. Podría decirse que es una especie de contaminación, entendido este concepto como un formato de representación transitable y flexible, de manera libre y como un lugar para encontrar aliados, formas, espacios, ideas y cuerpos. La representación tal vez solo es visible atendiendo a la sensibilidad de cada uno de nosotros, eso nos permite observar y analizar la diversidad.”

JORGE CABALLERO, actor.

“Soy una persona observadora, me gusta tratar de entender mi entorno y empatizar con él. Intento ponerme en los zapatos de los demás. Siento que eso le hace falta al mundo. Me gusta que la gente que quiero esté bien. Por el otro lado me considero en algunas cosas inseguro y un tanto asustadizo, pero nada fuera de lo normal.

El actor es un vehículo de la representación. Nuestro trabajo es mostrar diferentes caras de la humanidad, por eso es importante saber observar y sobre todo ser crítico al respecto para que mi trabajo no se quede en la superficie. No es posible darle vida a un personaje si no entiendes y/o te pones en sus zapatos y empatizas con su problemática. Para poder transmitir hay que abrirse emocionalmente lo mejor posible. Al final estamos prestándole nuestros sentidos. Esta profesión toca fibras muy sensibles de tu seguridad como persona. La línea es sumamente delgada y en ocasiones, si no estás prevenido y fuerte en tu seguridad, es probable que salgas un tanto raspado. Al final, uno todo el tiempo está expuesto a críticas tanto del público, como de uno mismo (las cuales suelen ser las más duras).

El aceptar mi orientación sexual, me hizo sensibilizarme aún más en todos los aspectos. Cómo actor es fundamental ser honesto consigo mismo para poder ser sincero con el público que opta por ver tu trabajo, por eso era importante romper con esa barrera que no me dejaba disfrutarme al máximo y vulnerarme a la hora de interpretar a un personaje. La representación es indispensable cuando uno es parte de una comunidad que ha sido sobajada, violentada y caricaturizada por mucho tiempo.

Afortunadamente el internet ha ayudado a que la gente pueda apreciar y normalizar la diversidad que existe en nuestro mundo. En el campo en el que me muevo se han comenzado a escribir historias sólidas en donde los personajes LGBTTIQ son planteados como cualquier ser humano, se han comenzado a quitar etiquetas y estereotipos, los discursos en las historias apelan cada vez más a la inclusión, el respeto y el amor.

Algunos actores de la comunidad, han a optado por mostrarse ante su público sin filtros, para poder darle aún más fuerza a un movimiento, que aunque lento en Latinoamérica, se ha caracterizado por dar pasos firmes hacia la libertad sexual.”

ESTEMAN, músico.

“Me defino como alguien sensible, creativo, libre, osbervador, terco pero muy amoroso con los que me rodean. Creo firmemente en la posibilidad de construirme y expresarme como persona en un mundo que es diverso. Desde que era niño, el canto, el baile y jugar a disfrazarme, eran algunas formas de sentirme libre y casi como viajar a un estado donde me encontraba conmigo mismo y me olvidaba de todo lo que me daba miedo o inseguridad. Cuando llegó Esteman, como un alter ego y personaje camaleónico en la época de la universidad, fue como recordar esa parte de mí que tal vez había dejado en mi niñez.

Desde ese momento vi en la música, el arte y en los escenarios, una forma para expresar algunos temas que cada vez se volvían una parte esencial de mi vida y de lo que me daba fuerza para ser yo mismo: la libertad, el amor propio y todo eso que nos hace personas únicas en una sociedad que muchas veces se guía por los estereotipos y los roles convencionales. Por la misma época acaba de salir del clóset con mi familia y seres cercanos, y sin darme mucha cuenta en ese momento, la música era ese lugar donde iba dejando todas esas vivencias personales e imaginarias a través de mis canciones.

Han pasado 10 años desde que inicié en la música y he podido ver cómo cada disco se convierte en una capa diferente de mi vida y del contexto en el que me muevo. Hoy cada vez entiendo más que Esteman llegó para convertirse en el conducto para aceptarme y expresarme tal cual soy.

El arte y cualquier manifestación creativa tiene el poder de conectar con la gente, transformar y unir sociedades de maneras inesperadas. El mundo está cambiando y las nuevas generaciones piden cada vez más espacios que visibilicen la realidad de todos. Latinoamérica es precisamente uno de esos lugares donde aún se cuentan historias que sólo le hablan a algunos pero la gente cada vez quiere sentirse más relacionada con lo que vive y es. Estamos entrando a ese lugar de transformación, pero las posiciones opuestas aún se enfrentan, y el odio, el rechazo y la violencia hacia lo desconocido sigue siendo el escudo de muchos. Ante esto, las canciones seguirán hablando solas, los conciertos seguirán uniendo masas y los artistas se dejarán ver cada vez más desde el otro lado del espejo.”

ERNESTO CONTRERAS, director de cine. 
ERNESTO CONTRERAS, director de cine. 

Soy un hombre muy afortunado, orgulloso de ser quien es, como es, y que vive plenamente.

Hace muchos años decidí consagrarme a mi trabajo, es decir, a mis películas. Como cineasta todo lo que cuento y las decisiones que tomo para hacerlo tienen que ver conmigo; cada historia, cada color, textura, sonido, música, actor, actriz, montaje, fotografía, hacen que la pantalla se convierta en un espejo, en una proyección de mí y de lo que soy. Es innegable que todas las experiencias nos marcan, haciéndonos crecer, aprender, entender y eso lo permea todo. Cada personaje, sea del género que sea, representa una parte de mí, de lo que he vivido, de la forma como entiendo y me relaciono con el mundo. Las historias que más me interesan son aquellas que tienen que ver con la forma en que nos conectamos y por qué esa conexión a veces se logra y otras no. Eso es justo lo que más me apasiona del cine: lo fantástico de contar algo a través de la pantalla y la posibilidad de establecer contacto con el otro, con ese espectador de cualquier parte del planeta que se sentirá afectado por el cuento que va a presenciar.

[La representación en el cine] es muy importante, siempre ha estado, o hemos estado ahí, la diferencia es que ahora es más visible, somos más visibles, y tanto desde mi trinchera como desde la del espectador hay la necesidad de contar y conocer todo tipo de historias. Y me refiero a identidad, diversidad, inclusión, sin que necesariamente tengan una etiqueta, para mí el cine es cine y las películas trascienden cuando hay algo que nos identifica, nos conecta e idealmente nos provoca un montón de emociones. Falta mucho por avanzar y que todos estemos abiertos a conocer esas historias que antes no se mostraban. Estamos en un momento interesantísimo, una verdadera revolución audiovisual que ha cambiado nuestros hábitos y que nos da acceso a una oferta infinita de contenidos. Como creadores es nuestro reto y responsabilidad generar esas historias que queremos contar y que cada vez hablen más de nosotros.

En esta historia: fotos por Dorian Ulises Macías, usando un iPhone 11 Pro Max #ShotoniPhone. Desde arriba: Alan usa total look Salvatore Ferrgamo; total look Louis Vuitton. Ernesto usa un total look Christian Dior Man. Alex usa chamarra y gorra Christian Dior Man; pantalones Christian Dior Man. Pablo usa su propio equipo de buceo. Arturo usa total look Louis Vuitton. Jorge y Esteman usan total looks Ermenegildo Zegna; total looks Prada. Ernesto usa pantalón Louis Vuitton y su propia camisa. 

© 2020 BADHOMBRE CREATIVE STUDIO S.A. DE C.V.

Hecho en México.

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