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Iván Sánchez, the new age

Iván Sánchez representa una nueva guardia en la madurez y, por madurez, no quiero que me entiendan como un ageist centrado en la juventud y la puerilidad. Iván Sánchez es un perfecto ejemplo de lo aspiracional que es encontrarte en el punto más ripe de tu vida profesional y aún tener el tiempo para mantener el fit que tiene Iván, tener una estable vida amorosa (ahí una inversión que requiere de toda la madurez concentrada) y viajar por el mundo por placer y con toda la curiosidad que eso requiere -¿hay algo que haga madurar mejor a alguien que viajar?

 

“Trabajar en el mundo de la moda me abrió los ojos a muchas cosas que no pensé que me complementarían después en mi trabajo incluso ahora”

En este punto de su vida, Iván ha protagonizado y antagonizado muchas telenovelas y series de televisión entre México y su país natal -la madre patria del nuestro, encabezado teatro -llevando a más de 300,000 personas a la sala del teatro Coliseum en Madrid y ahora está a punto de estrenar Dibujando el cielo en los cines a partir del 31 de agosto, pero, como todos lo podemos atestiguar, el desarrollo profesional a ese nivel de éxito es signo de trabajo duro y constante que toma todo de una persona para rendir los frutos que se sueñan al inicio de cualquier carrera. Iván empezó su vida profesional en el showbiz modelando, lo cuál le abrió las primeras puertas al mundo y a acariciar la idea de lo que terminaría por convertirse en su ahora larga y frugal carrera. La moda y el modelaje, como las sangrantes carreras que son, requieren lo suficiente de un joven como para hacerlo desertar. En mi incipiente carrera lo he reconocido en muchos chicos: la falta de interés por este medio y la completa falta de apreciación son dañinas para iniciar una campaña personal como la de Iván. “Trabajar en el mundo de la moda me abrió los ojos a muchas cosas que no pensé que me complementarían después en mi trabajo incluso ahora. Te enseña a actuar con el cuerpo, por ejemplo, que sirvió después cuando comencé a actuar en teatro…” Iván vino por primera vez a México hace 17 años a hacer justo eso sin pensar siquiera que este país, con esta industria y esta gente se convertiría en el hito que es para su vida.

 

Un signo más de la moderna madurez de Iván es su comportamiento en redes sociales. ¿Han visto su Insta? Tiene arriba de 850,000 seguidores y clubes de fans -muchos compartidos con Ana Brenda, su pareja, que se mueren por ver y compartir los movimientos de este actor que valora tanto la privacidad como su actividad en esta red social; pero no sólo le da ese uso a la red más personal de todas: las historias están on point y su feed permite un asomo a su yo más íntimo y una comunicación vía comentarios con esos fans que acechan la vida y obra del performer. Sus más recientes posts nos enseñan su último recorrido por Europa a la vez que promociona su trabajo y felicita amigos por el suyo. Incluso hay un glimpse de su familia de vez en cuando y throwbacks con #pelodeloco.

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Cuando hacíamos las fotos con Karla Lisker a principios del verano, los dos sabían que volverían a reunirse al día siguiente para hacer otras fotos para otra publicación y, mientras comenzaban a ejercitar su propia comunicación de cámara-sujeto, Iván también iba abriéndose con el equipo mientras lo maquillaban, vestían y atacaban con preguntas. Lo mesurado del tono de Iván al responder preguntas y tomarse fotos con una fan sorprendida en Havre 77, más su cara de conquistador español y la absoluta serenidad mientras hacía esta tarea inherente a su trabajo con un montón de extraños es material para pensar en esta nueva modernidad del hombre maduro. ¿Así se ve la madurez emocional + la madurez del trabajo en la época de las redes sociales? ¿Con esta calma se llega a lo que sus contemporáneos llaman la mejor edad del hombre? ¿Es Iván el hombre moderno? “Cuando aprendes que todo es una sucesión de esfuerzos y lo tomas con curiosidad y emoción, ni te lo piensas de esa manera. Disfruto mucho lo que hago y todo lo que hago lo hago también aprendiendo de ello…” Seguir aprendiendo es el definitivo signo de madurez, pienso y, mientras nos despedimos, Iván pregunta por su teléfono a todos los que estamos alrededor de la barra de Havre 77 porque no lo encuentra – lo dejó por ahí durante su último cambio de look para las fotos. Iván es verdaderamente el hombre moderno.

Fotografía: Karla Lisker Maquillaje: Samantha Flores Estilismo del equipo

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