Más allá del beat: Tom & Collins redefinen la pista global
En la conversación global de la música electrónica, hay proyectos que siguen tendencias y otros que, silenciosamente, las redibujan. Tom & Collins pertenece a la segunda categoría. El dúo de la Ciudad de México, integrado por Juan Pablo Escudero y Jorge Corral, no solo ha consolidado una presencia internacional sólida, sino que ha construido un lenguaje propio donde la técnica, la intuición y la identidad cultural conviven sin fricción.
Su más reciente etapa creativa encuentra un punto de inflexión en “Dancing Shoes”, una colaboración con OMRI que encapsula con precisión hacia dónde se dirige su sonido. Hipnótica, contenida y progresiva, la pieza no busca el impacto inmediato, sino una tensión que se cocina a fuego lento. El proceso fue tan orgánico como revelador: una idea inicial que, al pasar por el filtro de OMRI, encontró su momento decisivo en una melodía de sintetizador que terminó por definir la identidad del track. Más que una colaboración, fue un ejercicio de confianza creativa.

Ese mismo enfoque —menos formulaico, más emocional— es el que ha llevado a la dupla a conectar tanto en plataformas digitales como en la pista de baile. Aunque alcanzar el #1 en Beatport dentro del indie dance marca un hito, su verdadera métrica sigue siendo otra: la reacción del público. Antes de pensar en charts, prueban sus tracks en vivo. Si la emoción se traduce en energía compartida, saben que están en el camino correcto. No es casualidad que nombres como BLOND:ISH o Jamie Jones hayan integrado sus producciones en sus sets; hay algo en ese balance entre groove y narrativa que funciona más allá del algoritmo.
Esa narrativa se vuelve aún más evidente en sus presentaciones bajo el concepto Terms & Conditions Records, un proyecto que trasciende el formato de sello para convertirse en una plataforma curatorial. Sus sets no se construyen como listas cerradas, sino como recorridos emocionales. Más que tracks específicos, trabajan sobre estados de ánimo: momentos profundos, pasajes eufóricos, secciones luminosas que desembocan —casi siempre— en cierres suaves, donde la energía no se corta, se transforma. La improvisación juega un papel clave; cada audiencia redefine el trayecto.
Esa sensibilidad también se refleja en su lectura del espacio. No es lo mismo tocar en Ibiza que en Bali, ni en un club cerrado que en un venue al aire libre. Su rango natural se mueve entre los 124 y 128 BPM, pero más allá de lo técnico, hay una intuición sobre cómo debe sentirse el sonido. En espacios abiertos, privilegian lo melódico, lo atmosférico; en clubes, exploran territorios más rítmicos y oscuros. La adaptación no es concesión, es parte del lenguaje.


Con el relanzamiento de su sello, la curaduría se vuelve aún más precisa. No buscan nombres grandes, sino ideas frescas. En un género donde innovar es cada vez más complejo, su único criterio es la autenticidad: aquello que destaca al primer escucha. Este enfoque convierte a Terms & Conditions en una especie de club selecto donde la pertenencia no depende del hype, sino de la propuesta.
La colaboración, en ese sentido, se entiende como un diálogo más que como una fusión forzada. Trabajar con otros artistas implica soltar el ego, abrirse a sonidos que no necesariamente les pertenecen y, al mismo tiempo, defender una visión. No hay una fórmula fija para empezar un track —puede ser ritmo, atmósfera o melodía—, pero sí una constante: la disposición a construir algo que ninguno habría logrado por separado.
Después de múltiples presentaciones en EDC Mexico, su evolución en vivo también refleja esta filosofía. Incorporan edits propios, juegan con dinámicas crecientes y diseñan momentos clave, pero evitan sobreestructurar. La improvisación sigue siendo el núcleo. Porque, al final, lo que buscan no es ejecutar un set perfecto, sino provocar una experiencia irrepetible.
En un momento donde la música electrónica corre el riesgo de volverse predecible, Tom & Collins apuestan por lo contrario: por la tensión, por el matiz, por la identidad. Su propuesta no grita, pero permanece. Y en esa permanencia, construyen algo más relevante que un hit: un discurso.
Desde BADHOMBRE, tuvimos la oportunidad de conversar con ellos y confirmar que detrás del proyecto hay una visión clara: la de construir a largo plazo, sin perder el pulso emocional que define cada track y cada set. Más allá de los escenarios globales y los números, su enfoque sigue siendo profundamente humano —conectarse, probar, sentir— y quizá ahí está la verdadera razón por la que su música no solo se escucha, sino que se queda.

“Dancing Shoes”, con OMRI, tiene una energía muy particular: un ritmo hipnótico, una tensión que se va construyendo poco a poco y un drop contenido pero potente. ¿Cómo fue el proceso de grabación y qué decisiones técnicas dieron forma a la identidad final del tema?
“Dancing Shoes” es un claro ejemplo de cómo nuestro sonido ha evolucionado hacia algo con lo que nos sentimos más identificados. Empezamos a componer el tema y luego se lo enviamos a OMRI, ya que siempre hemos conectado mucho con su sonido. Nos enamoramos al instante de su trabajo, especialmente de la melodía del sintetizador principal, que le dio al tema un toque verdaderamente único.
Alcanzar el número 1 en la lista Indie Dance de Beatport es un gran logro, pero más allá de las listas, DJs como Blondish y Jamie Jones lo han estado pinchando. Cuando produces, ¿qué elementos priorizas para asegurarte de que un tema funcione tanto en plataformas de streaming como en los sistemas de sonido de los grandes clubes?
Nunca se sabe con certeza si un tema tendrá éxito, pero lo que solemos hacer es pincharlo mucho en nuestros shows. Si nos entusiasma pinchar una canción y el público reacciona bien, suele ser señal de que otros DJs también querrán pincharla.
En tus sets de Terms & Conditions —sobre todo en el show con entradas agotadas del Museo Anahuacalli— hay una narrativa clara. ¿Cómo construyes el viaje emocional de un set? ¿Está preestructurado o dejas espacio para la improvisación según el público?
Siempre improvisamos hasta cierto punto. Planificamos nuestros sets más en función de los estados de ánimo que de canciones específicas. Intentamos que el set se sienta como un viaje, llevando a la pista de baile a través de diferentes momentos: algunos profundos, otros eufóricos y melódicos, y otros simplemente agradables. Solemos intentar terminar con una nota más suave y positiva.

Has pinchado en locales que van desde Chinois en Ibiza hasta Savaya en Bali. ¿Cómo cambia tu enfoque técnico según el espacio: elección de BPM, progresión de tonalidades, dinámica o incluso consideraciones sobre el sistema de sonido?
Creemos que nuestro sonido se sitúa naturalmente en un rango de BPM entre 124 y 128. Dependiendo del lugar y el ambiente, intentamos que la música suene bien, sin prisas ni lentitud excesiva.
El tipo de temas que seleccionamos para un espacio al aire libre suele ser diferente al de un club. Según nuestra experiencia, en espacios al aire libre se aprecia una energía más melódica o incluso más suave, mientras que en un club se puede optar por sonidos más rítmicos y, a veces, más oscuros. Realmente depende del público y del lugar.
Con el relanzamiento de Terms & Conditions, ¿qué criterios utilizan para fichar música en esta nueva etapa del sello? ¿Buscan una identidad sonora bien definida o una selección más amplia dentro del house y el indie dance?
Cualquier cosa que destaque dentro del indie dance, el house y el tech house. Es difícil crear algo realmente novedoso, así que ese es nuestro criterio, independientemente de la trayectoria actual del artista.
En las colaboraciones —desde OMRI hasta los próximos proyectos— ¿cómo equilibras tu identidad sonora con la de tus colaboradores? ¿Sueles empezar con el ritmo, las voces, la atmósfera o algo completamente distinto?
Hay que estar abierto a nuevas ideas y sonidos que no se parezcan a los tuyos. Ahí reside la gracia. También hay que expresarse y proponer cosas nuevas si algo no te convence. Es un equilibrio interesante que hay que mantener y, a veces, dejar de lado el ego.
Tras siete ediciones de EDC México, ¿cómo ha evolucionado técnicamente tu set en directo? ¿Incorporas nuevas ediciones, herramientas híbridas o elementos más performativos a tus shows?
Hacemos muchas ediciones de nuestros propios temas para EDC México e intentamos crear una energía creciente, así como algunos momentos destacados, sin planificar demasiado, porque la improvisación siempre ha sido fundamental para nuestro proyecto.



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