Afeitado de testículos: ¿una práctica necesaria o meramente estética?

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La apariencia masculina siempre ha estado en constante debate, ya sea porque ha nacido una nueva tendencia o porque se ha dejado detrás lo “pasado de moda”. Sea cual sea la razón, en la actualidad se han visto diferentes cambios de lo que se creía estilo masculino. Por ejemplo, en los años 90, cuando se hablaba de la apariencia varonil se tenía un estereotipo muy marcado en el imaginario colectivo, en el que dominaba la figura retro con traje, vello facial y que dejaba un aroma cítrico por donde pasaba. Ahora en pleno siglo XXI la imagen de un hombre es versátil sin importar sus creencias o preferencias. Aún se puede observar esa figura del businessman pero también se puede observar a las nuevas masculinidades que se acoplan a las necesidades de estos tiempos. 

Estas nuevas formas de expresión y belleza deciden preocuparse por su imagen para dejar de lado los prejuicios que limitaron a los hombres con la llegada de la masculinidad tóxica -como se le conoce en redes sociales-

Foto: Jesús Soto

Por ejemplo, los tratamientos capilares y faciales han roto la barrera del tabú para colarse entre los favoritos -y en algunos casos exclusivos- rituales de belleza para varones. Se ha logrado un avance al crear tratamientos faciales o darle importancia a las cirugías masculinas pero, en relación a esto, no se puede ignorar que la estética ha ido más allá y ahora son más los hombres que optan por el cuidado de las zonas íntimas, como lo son los testículos y el pubis.  

Si retrocedemos en la historia de la humanidad podemos encontrar que en el antiguo Egipto se tenía la creencia de que el cuerpo humano era una ofrenda para los dioses: su imagen se caracterizaba por estar libre de “imperfecciones” como lo era el vello, los lunares e incluso las cicatrices. Para mantener su estética se realizaban un afeitado completo, retiraban con hojas de cobre y piedra pómez cualquier rastro de vello para mantener su culto ante las deidades de aquellos tiempos.

Foto: Jesús Soto

Otro dato es que los guerreros en la antigua Grecia eliminaban el vello facial y corporal para ganar ventaja sobre sus oponentes durante las batallas e incluso para mantener cierta carga erótica que después fue plasmada en diversas obras de arte. 

Pero con el paso de los siglos, esa imagen de una figura glabra se comenzó a distorsionar para enclaustrar al vello íntimo como una zona intocable e incluso como una forma de demostrar masculinidad, esto alimentado por la sociedad y los estereotipos que se crearon desde inicios del siglo XX. 

Foto: Jesús Soto

¿Es el vello una celda estética para los hombres? La cultura y la visión de la realidad es muy distinta en cada una de las personas, por ende, son muchos los hombres que encuentran satisfacción al presentar un cuerpo lampiño. La eliminación del vello o la estilización de la zona íntima, para algunos, son reflejo de higiene y seguridad, ya que en la mayoría de los casos los hombres que han realizado esta práctica tuvieron su primera experiencia frente a un rastrillo o rasuradora durante los primeros años de pubertad como una forma de regresar a la comodidad. 

Desde que realizan esta actividad muchos hombres afirman sentirse seguros al realizar sus actividades cotidianas, practicar algún deporte e incluso al momento de mantener contacto sexual con su pareja. Este último factor es el más importante para la mayoría, pues al retirar una cantidad considerable -o total- de vello en la zona del pubis y los testículos crean la ilusión de que el miembro viril es más grande de lo normal, además de mejorar algunas prácticas como el sexo oral. 

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Foto: Jesús Soto

Al ser una zona delicada se deben usar herramientas y productos enfocados al cuidado de las mismas como Balls que es una máquina eléctrica a prueba de agua que elimina el vello sin dejar sensación de irritación. Cabe mencionar que después de afeitarse lo mejor es usar talco, productos after shave o hidratantes para evitar sensación de picor o rojeces.

Ahora, y como se menciona al inicio, se vive en una realidad en la que la masculinidad ya no significa necesariamente un cuerpo lleno de vello o de dejar fuera los cuidados de limpieza. Todos los días se lucha para romper con las ideas y paradigmas erróneos que han encasillado al hombre. Queda en cada uno sumarse a las tendencias o mantenerse dentro de lo clásico.

¿Qué estilo se acopla a tus comodidades? 

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