Los beneficios de introducir ácidos faciales en tu rutina de cuidados

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Si eres un fanático del skincare seguramente has escuchado hablar de los ácidos faciales, productos que últimamente han ganado terreno en el mundo del cuidado personal gracias a sus beneficios que prometen una cara con mejor apariencia. Existen dos grupos que segmentan la variedad de ácidos que podemos encontrar: AHA y BHA

Los AHA o alfahidroxiácidos son ideales para pieles con tendencia normal a seca gracias a su capacidad de mantener la hidratación de la piel, reducir los radicales libres, aumentar la elasticidad de la piel y, al ser solubles en agua, no obstruyen los poros. Los BHA o beta hidroxiácidos son perfectos para las pieles con apariencia grasa y con tendencia al acné gracias a que son solubles en aceite. Sus activos eliminan las imperfecciones, cierran los poros dilatados y disminuyen la aparición de brotes como de puntos negros. 

Foto: Rafael Moncada

Sea cual sea el grupo su uso cosmético, en general, se enfoca en crear un peeling químico que elimina las células muertas de la piel con el objetivo de corregir los signos de envejecimiento y envejecimiento prematuro, reducir las manchas generadas por el acné o por la exposición al sol, mejorar la textura de la piel y purificar los poros para evitar brotes. Cabe mencionar que gracias a su poco peso molecular logran penetrar las distintas capas de la piel sin dificultad alguna, lo que genera mejores resultados.

Pero antes de que corras a conseguir todos los ácidos faciales que están en las tiendas especializadas se debe tener un conocimiento sobre tu tipo de piel y, como siempre recomendamos, visitar un dermatólogo con el fin de conocer a profundidad las ventajas y desventajas de los exfoliantes químicos. 

Foto: Rafael Moncada

¿En qué momento de la rutina se deben utilizar? 

Todos los ácidos -con excepción del Ácido Hialurónico- son fotosensibles, es decir, se alteran al tener contacto con los rayos UV lo que puede generar irritación, rosácea e incluso quemaduras de primer grado. Es por eso que el mejor momento para usar estos productos es durante la rutina nocturna, pues se evitan riesgos y se aprovecha la regeneración natural que la piel realiza al descansar para que se tengan mejores resultados. Es clave y necesario usar bloqueador solar (FPS) a la mañana siguiente para evitar quemaduras, manchas o irritación pues estos productos aumentan la sensibilidad de la epidermis. 

También es de suma importancia que dentro de la rutina se use un sólo ácido para evitar reacciones químicas que puedan generar daños irreversibles.

 

¿Con qué frecuencia se pueden usar este tipo de productos? 

Dermatólogos y expertos en cuidado de la piel recomiendan su uso una o dos veces por semana -como máximo- para evitar problemas dermatológicos. Lo ideal es usar el producto a lo largo de un mes conocido como “periodo ventana o de prueba” para verificar que se adapta perfectamente a la rutina de cuidado. Si en las primeras aplicaciones se presentan complicaciones se debe suspender su uso de inmediato. Ahora que conoces un poco más sobre los ácidos faciales, te presentamos una lista con los más populares y sus beneficios al tener contacto con la piel. 

Foto: Rafael Moncada

Ácido Hialurónico

El más popular de la lista y el más gentil gracias a que se adapta a cualquier tipo de piel. Este ácido no es un exfoliante como tal, pero al estar presente en nuestro organismo de manera natural puede combinarse con cualquier otro ácido sin problema alguno. Su mayor objetivo es mantener los niveles de hidratación pues es capaz de atraer hacia la piel las moléculas de hidrógeno que se encuentran suspendidas en el aire. También reduce las líneas de expresión y crea una barrera protectora contra los factores externos y ambientales. 

 

Ácido Láctico 

Si eres de piel sensible y quieres comenzar a probar los peelings esta es la mejor opción. En la mayoría de los productos este ácido se encuentra en concentrados de 2% y 3%, lo que garantiza un tratamiento eficaz pero no abrasivo. Es usado comúnmente en tratamientos para unificar el tono de la piel y para eliminar los primeros rastros de envejecimiento como pecas, manchas y arrugas prematuras. 

 

Ver También

Ácido Ascórbico (Vitamina C)

Este ácido es perfecto para usarse durante la rutina de día -siempre y cuando se acompañe de un protector solar gracias a que disminuye la oxidación creada por la constante exposición a la luz solar. También es capaz de reducir las manchas y cicatrices, regular el tono de la piel y disminuir la irritación generada por brotes y/o agentes externos. 

Foto: Rafael Moncada

Ácido Salicílico 

Este ácido, como mencionamos arriba, es un potente limpiador que elimina el exceso de sebo en la piel. Es usado comúnmente para tratar los casos de acné severo, puntos negros y poros dilatados. Su concentrado no debe rebasar el 2% ya que puede generar alergia e incluso reacciones cutáneas como rojeces o parches de resequedad. Es recomendable usarlo una o dos veces por semana y después aplicar un hidratante facial para evitar estragos. 

 

Ácido Glicólico 

Este ácido es el más potente del grupo e incluso logra rebasar al ácido salicílico debido a que no sólo purifica y elimina en gran cantidad las células muertas de la cara, también es capaz de eliminar manchas, cicatrices, descamación y crea un efecto de “piel nueva”. Al contacto con la piel es normal que se sienta un efecto de picor pero es normal, significa que el tratamiento funciona. Dermatólogos recomiendan usar productos con concentrados no mayores al 30% para evitar quemaduras o reacciones alérgicas.

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