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Está bien no estar bien (al menos no todo el tiempo)

Está bien no estar bien (al menos no todo el tiempo)

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Todos los días nos enfrentamos a cientos de miles de opiniones sobre cómo deberíamos sentirnos, qué emociones son “buenas”, qué emociones son “malas”, qué actitudes nos hacen interesantes y qué actitudes debemos evitar mostrar porque no son cool. Llega esta presión de ver solo lo bueno de la vida o intentar proyectar especialmente en todas las redes sociales posibles, que todo en nosotros así es, positivo.

“Todo es cuestión de actitud”, “querer es poder”, “échale ganas” “piensa positivo” y un montón de frases optimistas, que si bien estoy segura de que quien las dice tiene buenas intenciones, no siempre generan ese impacto en otros. Empiezan a alimentar expectativas que pueden generar impotencia o frustración si no llegamos a conseguirlas como “deberíamos” y en el tiempo que quisiéramos.

Hablando con mi psicóloga, le comenté que llegó un punto donde yo sentía mucha culpa de sentirme mal, de sentirme triste o alguna de esas emociones que forman parte de la paleta “prohibida” de emociones. Llegué a escuchar muchísimas veces un “hay personas que están peor que tú.” y lo que generaba eso sin darme cuenta, era que menospreciaba mi sentir. De ahí un sinfín de consecuencias que probablemente has sentido o que vives en la actualidad: síndrome del impostor, frustración, culpa, depresión, comparación, negación e incluso malestar que se manifiesta físicamente. Todo eso que te orilla a pensar que hay algo mal contigo por ubicarte en un espectro de emociones que se consideran negativas. Yo creo que más que negativas o malas, son incómodas en algunos casos, pero vaya, siguen siendo emociones, válidas completamente…

Aunque idealmente quisiéramos estar “vibrando alto” 24/7/365, el optimismo extremo (llamado por muchas personas  positividad tóxica), no siempre es el estado ideal en nuestra vida. La verdad es que fluímos a través de un espectro emocional que nos permite experimentar, sentir, actuar, aprender y crecer de muchas maneras. La connotación que les demos a esas emociones, depende de nuestras circunstacias y las experiencias que tengamos en el momento. Las emociones son utiles para brindarnos cierta información sobre lo que sucede en nuestro cuerpo y nuestro entorno. Lo mejor que podemos hacer es no ignorarlas y ser honestos con lo que estamos viviendo. Aceptar que podemos ser vulnerables nos puede hacer sentir más libres a la hora de experimentar y vivir nuestras emociones, al final somos humanos y está bien no estar bien, no es crucial estar siempre optimista.

Fotografía: José Toscano.

¿Cómo podemos evitar ponernos en un lugar de positividad tóxica?

La psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez menciona en su artículo Positividad tóxica, cuando el optimismo es un arma de doble filo (2019), que algunas estrategias para alejarte de ese estado de positividad tóxica, son:

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  • No siempre es buena la atención selectiva. Aunque está bien inhibir cosas que puedan ser irrelevantes en algunas ocasiones, centrarnos exclusivamente en lo bueno, puede desproporsionarnos de la realidad.
  • Expectativas adaptadas. Tener metas y expectativas es bueno, pero adecuarlas a las circunstacias nos ayuda a tener ideas más aterrizadas para lograr nuestros objetivos.
  • Sé sincero. Enfocarse solo en lo bueno, no hace que los defectos desaparezcan. Visibilizar y aprender de ambos, da pauta a la mejora.
  • Permítete fracasar. Date la oprtunidad de explorar el éxito y el fracaso, para aprender de ellos.

Yo le agregaría a lo que menciona la psicóloga Castro, que aprendamos a separar la realidad a lo que buscamos proyectar en las redes sociales y a ser más conscientes del contenido que consumimos en ellas. Si hay cuentas que te generan ansiedad, incomodidad y frustración, considera dejarlas o en todo caso, tratar de que las comparaciones que llegues a hacer sobre tu vida con la de esas personas en la pantalla, sean en pro de tú mejorar, no de menospreciarte.

Fotografía: José Toscano.

Y para nada quiero decir que ser optimistas y positivos sea algo incorrecto, solo quisiera visibilizar todas esas otras emociones que no entran en esa categoría y mencionar que el visibilizarlas no significa ser pesimista, ser negativo o no hacernos responsables de nosotros mismos. Simplemente hay ciertas cosas que no podemos controlar y eso no está mal, no somos menos capaces por sentir algo distinto al bienestar en algún punto. Eso sí, así como un extremo optimista no suele ser muy beneficioso, puedes considerar pedir ayuda cuando el estado emocional en el que te encuentres sea triste o muy incómodo por mucho tiempo. No significa que haya algo mal contigo, simplemente muchos llegamos a necesitar ayuda profesional extra para acomodar nuestra mente y aprender a lidiar con nuestros pensamientos agradables e incómodos, de la mejor manera para uno mismo.


Sobre este tema, te recomendamos: Arbeláez, M. A. C. (2019, 22 agosto). Positividad tóxica, cuando el optimismo es un arma de doble filo. La Mente es Maravillosa.

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