Un collar de Van Cleef & Arpels se ha convertido en el último amuleto de la suerte de la MLB
No es absurdo señalar que el deporte se ha refinado al caer rendido ante los encantos del lujo. Pese a que son mundos opuestos, la joyería ha logrado unirlos. Mientras todos están atentos al “home run” en un partido de béisbol, algo destella más que la puntuación final: los collares vintage Alhambra de Van Cleef & Arpels.
Esta icónica pieza se ha convertido en el accesorio predilecto de las estrellas de la MLB. Hoy, este motivo es un símbolo de fortuna.

Cientos de tréboles han aparecido durante la temporada de juego: figuras como Miguel Rojas, campocorto de los Dodgers, o Joc Pederson, jardinero de los Rangers, e incluso, el infielder de los Tampa Bay Rays, Junior Caminero; han incorporado esta pieza emblemática en diferentes versiones hechas de ónix, malaquita o nácar.
El Alhambra es un distintivo de la maison que apareció por primera vez en 1968. Compuesto por 20 motivos en forma de trébol en oro amarillo y adornado con cuentas de oro, este discreto amuleto cautivó las miradas de Grace Kelly, Françoise Hardy, Romy Schneider y Lady Di. Su exquisitez –asociada al quiet luxury– ha seducido a un nuevo grupo de consumidores dispuestos a lucir una pieza que ,inconscientemente se ha vuelto un talismán.

Aunque esta impulsiva preferencia sea una declaración de estilo audaz, este llamativo contraste deja a un lado la imagen tradicional que se tiene de los jugadores de béisbol. Repentinamente, las estridentes cadenas son sustituidas por piezas elegantes de alta joyería francesa (sumándole perlas a su repertorio).
Puede que la superstición sea el principal motivo de adquisición, aunque tales creencias son una tentadora estrategia de marketing que abre un nuevo campo de juego y posiblemente el ascenso de Van Cleef & Arpels como referente de ventura y azar deportiva.
Al parecer, la suerte se materializa también en un rimbombante collar.



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