Alessandro Sartori y el equipo Zegna, conjuraron labrar uno de los escenarios más bonitos y delicados de Milan Fashion Week. Bajo un a oxidada sombra que cubría un pastizal metálico de ráfagas de lino, centellaba por su barnizado de color amarillo Sentiero, que al florecer en una abandono espacio industrial, coexistía un aparente sentido de comunidad entre la naturaleza y el ser humano. Atenuado esto, la premisa quería subrayar una evolucionada individualidad, en entes tan monótonos. La pradera constituía el horizonte que concedería, un híbrido amor al cambio. Una apacibilidad que es infestada por un rígido y experimental comportamiento sartorial. 

“Ahora que nuestro vocabulario reformado se ha establecido, es el momento de centrarse en cómo se usan o pueden usarse los artículos, en las formas singulares en que se amoldan a las personalidades individuales”, explicaba Sartori. Eso discernía la noción y propósito de elegir un casting que abarcó tanto modelos profesionales y celebridades de distintas edades. Siendo ellos, los objetos de estudio, en el que se examina su compatibilidad ante una misma estética y asegurar si son capaces de distinguir la particularidad que los diferencia. 

La presentación es traducida con una despreocupación veraniega italiana, que alegra la vida de los hombres, es decir, utilizar la retraída confortable sensualidad que evoca el lino – mismo que es innovador ante la despreocupada silueta – al no arrugarse; gracias a un tratamiento de lijado manual. Alessandro se reluce como un prodigioso alquimista que insaciablemente, altera la vestimenta masculina en un acercamiento por innovar la clásica sofisticada apariencia varonil, con una heterogeneidad de tejidos y tricotados. La solvente construcción es segura e incansable, en una paleta de sombras cálidamente viviente.  

Su dimensión monocromática por emparejar armoniosamente los colores, es interrumpida por una elocuencia maniobrada en agraciadas camisas de algódon y lino, reluciendo en tonalidades naranjas, grises, khakis y verdosas, con una maleabilidad que se adapta al cuerpo humano; agregando bolsillos que insinúan una variedad de posturas y gestos corporales, permitiendo al usuario adueñarse de la prenda – conectando en una sintonía mental emitida en tailoring trousers y A – Line Shorts

¿Quién hubiera imaginado que el destino final de Hannibal fuera la industria de la moda y pasar desapercibido con una entallada sobrecamisa cáfe castaño de cuero, sospechosamente acarreando dos bolsas de Oasi Cashmere en su travesía? ¿Qué realmente llevaba consigo? ¿Un entero guardarropa para Will Graham o carne fresca? Su tóxico encanto alumbro el desenlace del psicoanálisis, en el que estuvimos hipnotizados por más de 15 minutos.

La impecable devoción de Alessandro en Laboratorios Zegna, es atrevida, funcional y solvente – una portentosa abstracta sublevación.

 

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