Balenciaga Spring 2027: Piccioli tiene que dejar de mirar atrás
Pierpaolo Piccioli ha sido acosado constantemente en internet por rumores sobre una supuesta retirada de la dirección creativa de Balenciaga.
Aunque ni él ni Kering se han pronunciado al respecto, es admirable la resiliencia que han mantenido para seguir adelante. Lejos de titubear, su dirección se enfoca cada vez más en resaltar el lado couture de la maison a través de prendas cotidianas, aunque también busca la manera de satisfacer la demanda por el streetwear.
Su colección, titulada Les Coraux de la Liberté, era “una exploración e investigación personal de la alta costura como metodología de trabajo, pero también como ideología”, según las notas de prensa. La mente creativa de Piccioli se enfocó primordialmente en el color y en la sensación que genera la textura. Notemos cómo la vida submarina se apoderó de un vestido asimétrico one shoulder, con borlas de color naranja que se movían como corales.
Pese a que comenzó con el blanco, esa simplicidad básica se tornaba dramática en una camisa con peplum ligeramente acampanado —un guiño a la silueta vasca de Cristóbal Balenciaga— combinada con vaqueros blancos al bies; así como en un minivestido trapezoidal de encaje floral de Calais, con un dobladillo rebosante de plumas —también reinterpretado en una blusa con hombros estructurados—, y en una poderosa capa.




Y lo mejor es que las camisas de algodón y T-shirts de satén metalizado con mangas dobladas, combinadas con jeans desgarrados y jeans anchos de tiro bajo, así como las increíbles chaquetas de cuero de hombros relajados, emplearon costuras transpuestas de las estructuras internas de la sastrería para crear ese volumen de antaño.
La ligereza se volvió una prioridad en la colección y se trasladó a un enfoque urbano bastante convincente, quizás lo suficientemente ventilado gracias a sus ponchos impermeables y chaquetas bomber oversize, con mangas acampanadas y vibrantes toques de azul, pistacho, menta y rosa; rematadas con exagerados pantalones harem de aviador en beige y café.
Aunque las mangas abullonadas en un blazer gris, no funcionaron del todo.
Tal informalidad utilitaria era otra forma de refinar el estilo athleisure de Balenciaga, con matices texturizados y curvas esculturales que se percibían cómodas. Ahora aparecían emparejadas con una sastrería relajada, compuesta por blazers de dos botones o cruzados con bolsillos de parche, y pantalones amplios, de caída suave y relajada, con flip flops.
“Cambiar la silueta, la sensación y la actitud de las prendas, pero sin alterar su autenticidad”, reflexionó Piccioli. Sin embargo, su delicadeza y refinamiento han sido profundamente criticados por no sentirse tan radicales o subversivos como lo que hizo Demna durante sus años al frente de la maison. Siento que eso lo ha intimidado, pese a ser un ávido fan de la construcción y la arquitectura que que históricamente han definido a Balenciaga.
Aunque su intento por conectar la alta costura con las nuevas generaciones es, como dice él, una cuestión de “libertad de gesto, libertad de movimiento, libertad de elección”.
Pero, igual, debería confiar más en su instinto. Es lo que hace falta para que su grandeza sea trascendental y no se perciba tan reverencial y traicionera.
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