Loewe Spring 2027:así se vería JFK Jr. en la era del gorpcore
Lázaro Hernández y Jack McCollough aún siguen descubriendo la rica y variada historia de Loewe, fascinando cada vez más con la idea de mezclar “el viejo mundo con el nuevo”.
Para su tercera colección, montaron un anfiteatro blanco inglés de dos niveles —diseñado por Casper Mueller Kneer Architects— en el castillo medieval fortificado, Château de Vincennes. Los estadounidenses afincados en París se alejaron del estilo preppy que habían impuesto, aunque lo hicieron de una forma más retorcida, sencilla y colorida.
El dúo se la ha pasado estudiando las técnicas artesanales y manuales que utilizan en Loewe, sobre todo la confección especializada que permite que su atracción por la ropa deportiva pueda materializarse. Su estética impulsada por el futuro se alinea con el dramatismo español de la marca, consiguiendo también que su estilo de vestir sencillo esté inyectado de realidad y carácter.
Aunque redujeron la ostentación en favor de algo más cotidiano, eso no quita que sus prendas lucieran suntuosas. En el caso del menswear, Hernández y McCollough canalizaron el desenfado estilo noventero de John F. Kennedy Jr., cuya notoria influencia ha vuelto a cobrar relevancia gracias a la serie Love Story.




Notemos cómo un estructurado blazer de cuadros Príncipe de Gales, combinado con un relajado pantalón cargo beige y una gorra Kangol, evoca su viva imagen con una actitud muy casual, pero pulida al verla fluir con los bolsos Amazona cargados en un hombro. Más que la combinación, lo que eleva la ropa de trabajo son las chaquetas bomber de piel con múltiples bolsillos y cremalleras, que por debajo llevan polos o jerséis usados al revés, acompañados de pantalones holgados de cintura sujetos a un cinturón trenzado––había una alocada yuxtaposición: chinos rojos sobre uno de pijama con estampado floral–– reforzando su propia versión del American sportswear.
No obstante, la amplia gama de windbreakers impermeables en turquesa, azul y caqui, rematados con camisas de rayas y corbatas de seda con estampados de pinturas, llevaban su vanguardia gorpcore estadounidense a un terreno náutico y colegial. Esto nos conduce a las referencias de playa, con pantalones de cintura alta que se abrían sugestivamente sobre las caderas, como un traje de buceo desabrochado y colgando del torso.
Incluso, se podría decir que lucen como refinados pescadores de Nueva Inglaterra en las versiones largas de sus chaquetas anorak, combinadas con calcetines altos y sneakers, influenciados por la majestuosidad y el brío del verano español que brilla en sus lentes, parecidas a goggles de natación.
La mezcla generacional de códigos deportivos con la herencia de Loewe ha aportado una nueva energía que Hernández y McCollough han sabido llevar, con ideas pragmáticas que conservan la energía distintiva de la firma hacia un futuro más cálido y visualmente optimista.
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