Prada Spring 2027: el regreso del skinny boy

Prada Spring 2027: el regreso del skinny boy

Al ver el traje vaquero color pistacho, conformado por una chaqueta entallada con cuello redondeado tipo “Peter Pan” y atenuados pantalones skinny, era inevitable compararlo con el trabajo de Raf Simons en Jil Sander. Bueno, es el padre del skinny suit, ¿tiene sentido, no? La austera monocromía y la ausencia de ornamentación excesiva hicieron que el cyberminimalismo de Prada tuviera cabida en un mundo lleno de caos.

Bajo una pasarela transparente de metacrilato digna de una película de Stanley Kubrick, el dúo se manifestó en contra de la actual obsesión de la moda con la exageración, inclinándose de forma contundente por la simplicidad controlada. “La ambición era crear algo nuevo con ‘nada’, en contra de la exageración, de los materiales complejos. En contra del diseño inútil”, declararon sin rodeos.

Sin embargo, esta colección profundizo más la esencia creativa de Raf.

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    Dejando atrás la crudeza y el deterioro de la temporada pasada, Miuccia y Raf se centraron en diseñar prendas funcionales que se ajustaran al cuerpo. He ahí la idea de crear también “algo que no esté realmente ligado a un momento específico, que perdure y que la gente siempre desee”. Pero, ¿qué? No es tan obvio: pantalones. Siempre están ahí. “Son universales”.

    Así pues, la reinvención de los pantalones fue sutil y altamente controlada. Sin embargo, llamaba demasiado la atención lo súper ceñidos que eran. Muchos presentaban cinturillas dobles que dejaban ver calzoncillos tipo bóxer cosidos debajo. Incluso, su aspecto “cigarette” de los años 2010 era genialmente rockero al estar confeccionados, en su mayoría, en cuero, como los que hacía Simons en su marca homónima. Un arquetipo de sastrería con un toque retro que congeniaba con bombers de piloto atenuadas y sweaters de lana con un profundo escote en V.

    Eso sí, lo que hacía aún más rotundo su manifiesto era el tamaño encogido de las prendas. Aunque eran sobrias y ácidas al pigmentarlas con rosa Pepto-Bismol, amarillo taxi y marrón, los chalecos de motociclista y su versión del esmoquin canadiense hecha de nailon blanco translúcido dejaban entrever abdomens planos. Supongo que la “ruptura, reenfoque y un poco anti” que Simons había mencionado llevaba consigo un mensaje de sensualidad restrictiva y deliberada.

    Los accesorios incluían bolsos que colgaban de las trabillas del cinturón o pañuelos de seda atados a la cintura, transmitiendo una actitud desenfadada.

    El enfoque de durabilidad que buscaba el dúo también se centró en la necesidad de que todos usen lo que se presenta en los desfiles. Que se luzca en las calles. Sobre todo, en romper las barreras de género: Julia Nobis abrió el show con una chaqueta vaquera color crema, pantalones a juego y un blazer azul marino. “Creemos que esta colección está rompiendo con la percepción de lo que se considera lujo típico en la alta costura”, dijo Simons. Y lo lograron, ya que responden al exceso con una nueva simplicidad.

    Tras pasar mucho tiempo ocultándonos en telas vaporosas y siluetas holgadas, recuperando el cuerpo como protagonista mediante siluetas ceñidas y diseño esencial que nos lleva a un minimalismo rompedor.

    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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