Doritos cambia de pista y entra a Fashion Week
El automovilismo tiene un guardarropa propio. Prendas utilitarias, gráficos de patrocinadores, colores que reclaman atención y materiales pensados para responder al movimiento: sus códigos también funcionan fuera del circuito. En esa conexión entre velocidad e identidad visual se sitúa la propuesta de Doritos para Volvo Fashion Week Mexico, una colección que explora cómo se viste la cultura del racing.

La relación resulta menos improbable cuando se piensa en el poder de una imagen. En el automovilismo, cada superficie comunica: el uniforme, la carrocería, los emblemas y hasta las prendas de quienes siguen la competencia. Todo construye pertenencia. Trasladar ese universo a una pasarela implica trabajar con un lenguaje que ya tiene sus propios íconos y una comunidad dispuesta a llevarlos puestos.
La colección organiza esa lectura en tres actos. El primero vuelve a los orígenes del deporte a través de referencias vintage y detalles utilitarios. Es el punto de partida más ligado a la función: ropa cuyo atractivo nace de su relación con una actividad, con el trabajo y con la necesidad de moverse.


El segundo acto sube el volumen visual. Los patrocinios, el color y la iconografía del racing contemporáneo toman protagonismo, junto con la cultura de los fans. Aquí aparece una de las tensiones más interesantes de esta estética: aquello que empezó como identificación comercial termina convertido en un recurso de estilo. Un logo puede comunicar afinidad deportiva, pero también formar parte de la composición de una prenda.
El tercer momento imagina lo que sigue. Materiales técnicos, siluetas escultóricas y referencias aerodinámicas desplazan la atención hacia el cuerpo y su relación con el espacio. La velocidad se convierte en una idea para construir formas, más allá de sus símbolos más reconocibles.

La propuesta también contempla un pop-up donde los asistentes pueden descubrir y probarse piezas seleccionadas. Ese acercamiento permite observar cómo cambia la colección al pasar del recorrido de pasarela al gesto cotidiano de vestirse: tocar una textura, entender un volumen o decidir cómo combinarlo.
La gastronomía completa el encuentro con Doritos Loaded y preparaciones inspiradas en la cocina mexicana. Es la extensión más directa del origen de la marca dentro de una iniciativa que busca explorar otros territorios creativos.


El interés de esta incursión está en lo que ocurre al cruzar esos lenguajes. Entre prendas, gráficos y referencias al circuito, Doritos plantea una lectura del racing como cultura visual. Una que encuentra en la moda otra manera de expresar la emoción de pertenecer a la carrera.



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