Coffee table book: el lado aesthetic del conocimiento
Existe un meme “whitexican” sobre recomendar libros de adorno, y no precisamente sobre el filósofo Theodor Adorno, y aunque el tema de la filosofía también sea recurrente en este tipo de libros. En este sentido, los libros de adorno o también conocidos como coffee table book, son ahora parte del aesthetic de la literatura y el conocimiento.
El coffee table book, es un libro decorativo que cumple su función de “verse bonito”, cute, y desde luego aesthetic, ya sea en una recamara o principalmente en salones, con el objetivo de que la gente que los concurra, tenga algo agradable que ver, mientras espera el inicio de una reunión, consulta, cita o simplemente para pasar el rato.
Por su parte “Coffee table book” (en español, libro de mesa auxiliar o de café) es un término para denominar aquellos libros de gran formato y tapa dura con un diseño cuidadosamente estudiado, y una edición con en donde las abundantes ilustraciones tienen más importancia que sus textos.


Así, la pretensión y el aparente conocimiento, son algunas características más profundas que guardan estas cuidadas encuadernaciones, cuyas ediciones, impresas en papel de calidad, llegan abarcar temas como: el diseño, la fotografía; recorridos por el trabajo de artistas plásticos; la danza, la arquitectura; por supuesto la moda, las artesanías; catálogos de vinos y destinos turísticos.
Razones para tener uno
¿Por qué alguien quisiera tener un coffee table book en su salón? La respuesta radica en el significado de poseer un libro, tener las facilidades de conseguir ciertos títulos y qué mejor si vienen en ediciones especiales. Por otro lado y una razón más superficial, sería lo “instagrameable” que resultaría subir a las stories una linda foto aesthetic de ellos, bajo una descripción medianamente interesante con un ligero aporte de conocimiento intelectual. En estos casos, evidentemente los Kindle salen por la ventana, pues no ostentan el mismo valor plástico agregado para volverse especiales.

Libros como capital cultural
Desde la antigüedad, los libros (o escritos en pergamino con símbolos pictóricos) fueron objetos preciados por su contenido científico y bibliográfico. La devoción por el conocimiento, se puede ver claramente en la gran Biblioteca de Alejandría, que fue construida pocos años después de la fundación de la ciudad por Alejandro Magno en el 331 a.C. Tenía como finalidad compilar todas las obras del ingenio humano, de todas las épocas y todos los países, mismas que debían ser incluidas en una especie de “colección inmortal” para la posteridad.
Desafortunadamente, un gran incendio acabó con ella y la nostalgia de aquellas publicaciones perdidas entre las llamas, aumentaron el valor de conocimiento y poder sobre los libros. Es por ello, que no se toma a la ligera cuando se dice que una biblioteca fue incendiada, como, por ejemplo, en la quema de libros sucedida durante la toma de Constantinopla por los cruzados en el año 1204, o bien, la que tuvo lugar en 1933 en la Bebelplatz de Berlín a instancias del ministro de propaganda Joseph Goebbels, y desde luego, el incendio de la biblioteca de Bagdad en 2003.

Quema de libros en 1933 por parte de los Nazis
Ahora bien, el llamado “capital cultural” es un concepto sociológico introducido por Pierre Bourdieu. Así, lo postula como el conjunto de activos sociales que posee una persona, como el intelecto, la educación, el estilo de vestir, el estilo de hablar y desde luego el conocimiento. Estos activos, originan la movilidad social en una sociedad estratificada.

Pierre Bourdieu
De manera puntual, para aterrizar el alcance el capital cultural, Bourdieu afirmaba en su obra, que aquellos grupos sociales con menor poder adquisitivo, tienen oportunidades limitadas de educación y además son víctimas de otros tipos de dominación del sistema educativo, como lo son el cultural y el simbólico. De esta forma, sostenía que los estudios superiores son de fácil acceso para las clases altas, ya que son las que pueden afrontar los gastos requeridos para cursarlos.
Las altas clases sociales, tienen esa facilidad de acceso, pero como en todo, hay excepciones, pues en algunas ocasiones, el conocimiento no es su prioridad y entra a sus vidas en forma de pose. Una simple pose para consolidar su estatus de clase dominante, como lo explica, de manera más simplificada, la cuenta de Tiktok “Filosofía pop”.
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De modo que, en una sociedad en la que cada vez más personas discuten sobre temas actuales, ya sean sociales, artísticos, políticos y económicos, tener las herramientas para argumentar, o simplemente para ampliar la comunicación en redes sociales, es necesario; sin menospreciar aquellas en las que podemos encontrar un amplio bagaje cultural ofrecido por esas ediciones que nos muestran la belleza del mundo, como lo son los coffee table book.
Referencias



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