Camisas brillantes, ¿están viviendo su momento disco?
Se ha debatido mucho sobre cómo lo formal se ha vuelto un asunto cotidiano, pero no de la manera en que lo imaginas. Ahora vemos que los hombros llevan desvergonzadamente fajines con T-shirts, moños ladeados, esmóquines con jeans rotos y, aparentemente, las camisas están viviendo su momento Saturday Night Fever.
Desde hace unos meses, varias celebridades de Hollywood han estado utilizando, tanto en las alfombras rojas como en la calle, relucientes camisas de seda desabrochadas hasta el esternón por debajo de sus chaquetas.
Tal gesto quizás nos recuerda a Tony Manero, Mick Jagger, David Bowie, Halston, Richard Gere en American Gigolo, la era de Tom Ford en Gucci, Hedi Slimane, Saint Laurent y Amiri… Varias leyendas que amaron la sensualidad fresca y hedonista de una camisa brillante.




¡Los pone eufóricos!
¡Los hace sentirse candentes con algo tan elegante como derrochador!
Su aspecto evoca la vida nocturna, pues relacionamos la seda directamente con el desenfreno de los antros y las discotecas de los años setenta. Su resplandor causa una impresión que es fácil de combinar con unos pantalones de vestir, tal y como proponen Demna y Anthony Vaccarello, quienes han rediseñado la sastrería con cortes, siluetas y materiales que brillan con el resplandor de una mañana sin fin, al ritmo de Under the Influence of Love.


Ciertamente, los hombres quieren divertirse más con lo banal y lo erótico, pero sin dejar de verse elegantes. Las camisas brillantes parecen ofrecerles precisamente ese deseo escapista.




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