Ismael Cruz: el derecho a imaginarse en cualquier historia
Ismael Cruz todavía no termina de creérselo. Puede estar dentro de una de las producciones de fantasía más reconocidas del mundo y seguir sintiéndose una persona del monte de Aguas Buenas, Puerto Rico. Entre esas dos experiencias transcurre su presente: la familiaridad de quien sabe de dónde viene y la extrañeza de descubrir hasta dónde ha llegado. “Los sueños son muy extraños desde adentro”, dice en conversación con BADHOMBRE.
Interpretar a Arondir en el universo de El Señor de los Anillos ha transformado su vida y su manera de entender el alcance de su trabajo. El personaje le ha permitido explorar el dolor, el amor, las dudas y el deseo de alguien que, aun siendo un elfo, sostiene emociones profundamente reconocibles. Para Cruz, esa complejidad tiene un valor particular: la oportunidad de construir una presencia que existe más allá de un estereotipo.

“Me siento muy agradecido de tener la oportunidad de presentar a un personaje tan completo”, explica. Hay entusiasmo de fan en sus palabras, pero también conciencia de lo que significa ocupar ese lugar. Su participación ha entrado en conversaciones sobre quién puede pertenecer a los mundos que durante años parecían reservados para ciertos rostros. Cruz conoce las resistencias y entiende el efecto de haberlas atravesado: su personaje ya forma parte de ese imaginario.
“Que la gente sepa que somos, que estamos y que somos muchísimo más de lo que nos quieren dar crédito”, dice sobre aquello que lo impulsa.
Esa convicción nace de una historia personal que mantiene cerca. Habla de su origen humilde y de la responsabilidad de representar a los puertorriqueños, a los latinos y a quienes crecen con pocas posibilidades a su alcance. También reconoce el trabajo de quienes llegaron antes. Su carrera pertenece a una continuidad: cada generación abre una puerta, encuentra obstáculos y deja una posibilidad para la siguiente.


Cruz lleva esa misma atención al espacio de trabajo. Cuando recuerda sus experiencias junto a actrices como Nicole, habla de generosidad, disciplina y de la capacidad de seguir aprendiendo incluso desde una posición de liderazgo. Una de sus anécdotas más reveladoras ocurrió durante un ensayo de The Undoing. Después de una indicación de Hugh Grant que lo hizo sentirse avergonzado, Nicole se acercó para animarlo a confiar en lo que estaba haciendo.
El gesto fue breve, pero permanece. Recibir ese respaldo de alguien a quien admiraba le dio seguridad para sostener sus decisiones como actor. En su memoria, el aprendizaje tiene la forma de una conversación al margen del ensayo, de unas palabras que llegaron justo cuando empezaba a dudar.

Al pensar en lo que sigue, Cruz quiere personajes con errores, contradicciones y vidas difíciles de ordenar. Le interesan quienes pierden, quienes apenas consiguen resolver un problema antes de encontrarse con el siguiente: las horas recortadas en el trabajo, un auto que se descompone, una ruptura en medio de las responsabilidades cotidianas. Encuentra ahí una riqueza que quiere explorar.
“El poder hacer personajes tan humanos es revolucionario”, afirma. Su ambición incluye esa intimidad y también otras escalas: le gustaría interpretar a un superhéroe y trabaja como productor en una película biográfica sobre Pedro Albizu Campos.
En su lista de encuentros pendientes aparecen Almodóvar, Iñárritu y la posibilidad de una colaboración más amplia con Guillermo del Toro, a quien describe como un mentor. Al hablar de Almodóvar, el deseo profesional se cruza con algo familiar: recuerda el amor de su madre por Volver y lo que significaría para ambos ese proyecto.


Cruz imagina el futuro con esa mezcla de curiosidad, afecto y determinación. Quiere probar cuánto puede hacer, asumir personajes que antes no se pensaban para actores como él y permitir que otros se reconozcan en esa posibilidad. Mientras tanto, todavía contempla con asombro su lugar en la Tierra Media. Quizá, cuenta entre risas, ya sea momento de hacerse el tatuaje.
BADHOMBRE: ¿Qué significa para ti interpretar a Arondir y formar parte del universo de El Señor de los Anillos?
Ismael Cruz: Interpretar a un personaje como Arondir ha sido un sueño hecho realidad; hasta un sueño que no sabía que tenía. Por el espacio que ha encontrado en los corazones de tanta gente y en conversaciones difíciles, pero importantes, a nivel global. Como actor me ha cambiado la vida y como persona también, en maneras súper buenas y otras bastante retantes.
Interpretar a alguien que tiene una herida, tantas preguntas, un dolor existencial; que contempla, ama, sueña y se ríe, me ha permitido mostrar muchas facetas de lo que puede ser la experiencia, entre comillas, humana. Pero esa es la cosa: no es humano. Ha sido un reto muy bonito y me siento muy agradecido de tener la oportunidad de presentar a un personaje tan completo, que no sea un estereotipo de ninguna manera.
Y ser parte del universo de Tolkien, como fan… ¡Guau! Eso todavía no me lo creo. En algunos de los proyectos cinematográficos de Tolkien, los integrantes del elenco se hacen un tatuaje, y digo: “Me está tocando ya a mí hacer eso”. No lo puedo creer.
BADHOMBRE: Me imagino que debe ser una sensación extraña alcanzar una meta que alguna vez parecía lejana. Cuando ya estás ahí, ¿es difícil procesarlo?
Ismael Cruz: Es rarísimo. Cuando te adentras, obviamente es súper diferente a ver una película nada más. Tú estás dentro de la maquinaria, tanto del programa como del sueño. Los sueños son muy extraños desde adentro, ¿entiendes?
Yo me sigo sintiendo una persona súper normal del monte de Aguas Buenas, Puerto Rico, pero, a la misma vez, cada vez que salgo y viajo a cualquier sitio del mundo, me doy cuenta de que ya tengo una vida diferente, con todo lo que conlleva eso.
Artísticamente, lo que me permite hacer es muy retante, pero hay muchas cosas buenas. Uno se puede quejar de todo porque los seres humanos nos quejamos de todo, pero yo estoy tan agradecido y tan consciente de lo cabrón que es estar donde he llegado. Del orgullo que tengo y del sentido de responsabilidad que me guía muchísimo: la representación y demostrar que tenemos tanto rango nosotros.
BADHOMBRE: Como actor puertorriqueño, ¿cómo te sientes al abrir camino para nuevas generaciones de talento latino en Hollywood? ¿Piensas en tu trabajo como una aportación para que tengan mayor visibilidad?
Ismael Cruz: El legado no se forja de una sola persona para adelante. Sé que lo que estoy haciendo abre muchísimas puertas y he estado muy consciente de eso. Básicamente, ha sido la fuerza que guía mi vida.
Siempre, en mi carrera, el norte más claro ha sido representar a mi gente. No tan solo a los puertorriqueños o a los latinos, sino también a las personas humildes. Yo nací en un nivel de pobreza y eso siempre me ha guiado.
Cada generación pone su granito de arena para que yo pudiese llegar aquí. Sé que soy parte de un legado mayor. Sé que las puertas que estoy abriendo van a guiar a las personas a nuevas realidades, pero también a nuevos obstáculos. Ese es el punto: que cada vez se haga un poquito más fácil y que haya una conciencia.
Cuando llegué al programa se decía mucho que los elfos no eran negros. Pues, mire, mi gente: lo más brutal de todo esto ha sido que, con estar ahí, pelear por eso y lograrlo, ya eso no se puede decir. Literalmente se cambia la historia. Mi amigo, te chavaste, porque somos, ¿entiendes?
Eso es lo que me guía: que la gente sepa que somos, que estamos y que somos muchísimo más de lo que nos quieren dar crédito. Seguir abriendo puertas no es fácil, pero alguien tiene que hacerlo. Me siento muy feliz y agradecido de tener la oportunidad.
BADHOMBRE: Has compartido pantalla con grandes nombres de Hollywood, como Nicole y Priyanka. ¿Qué has aprendido de trabajar con ellas?
Ismael Cruz: Aunque suene un poquito trillado, que hay que ser una buena persona. Hay que ser agradecido y generoso.
Hablando de Nicole, por ejemplo, es una ídola mía. De repente llego y me está tratando con un cariño tan hermoso, con una apertura y una calidez… También está la seriedad con la que se maneja, la reverencia con la que estas personas manejan la actuación, el respeto y la capacidad de ser líderes a la misma vez que son estudiantes.
He aprendido tanto de estas mujeres, porque me ha tocado trabajar mucho con mujeres. Ver, encima de eso, los obstáculos que tienen me ha hecho mejor actor y mejor persona. Me ha dado más fuego y hasta más permiso.
Una vez estaba en un ensayo con Nicole en The Undoing. Hay una escena en la que entro a una oficina, tiro todos los papeles y me pongo súper agresivo. En uno de los ensayos estaba haciendo lo que tenía que hacer y Hugh Grant me dijo: “Cógelo con calma, tranquilo”. Me avergoncé tanto. Pensé: “Lo arruiné aquí. Ofendí al gran Hugh Grant”.
Entonces Nicole se va por una esquinita, me mira y me susurra: “Tú haz lo que tengas que hacer. Tú haz lo que te dé la gana. No te preocupes por el resto”.
Esos pequeños momentos te empoderan como actor y te cambian la vida. Que alguien te diga que hagas lo que tienes que hacer, porque lo eres, te cambia la perspectiva de ti mismo. Que te lo diga una heroína tuya… Me callo porque se me va la entrevista hablando de Nicole. ¡La adoro!
BADHOMBRE: Después de todo lo que has construido hasta ahora, ¿qué historias o personajes todavía tienes ganas de contar?
Ismael Cruz: Quiero seguir en esta línea de contar historias de personajes que nunca se consideraron para nosotros. Me gustan los personajes con mucha carne, con mucha falibilidad, que cometen muchos errores. Los losers también. Personajes a los que todo les ha salido mal, porque así es mucha de la vida de las personas.
De repente te cortaron horas en el trabajo, la persona que cuida a tus hijos no puede buscarlos y, en el camino a recogerlos, se te rompe el auto. Así pasa la vida. Encima tienes una ruptura. Poder ver cómo el ser humano se maneja con todo eso…
A nosotros no nos dan muchos personajes así; a veces se nos pone en personajes mucho más estereotipados. Poder hacer personajes tan humanos es revolucionario. Es el próximo paso de esta lucha que tenemos: vernos, sencillamente, como humanos.
También me encantaría ser un superhéroe. Y estoy trabajando en otro personaje, Pedro Albizu Campos, un líder libertador de Puerto Rico, el Caribe y Suramérica. Sería una película biográfica y también estoy trabajando en ella como productor.
BADHOMBRE: ¿Existe algún director, actor o creador con quien siempre hayas querido trabajar y todavía tengas pendiente hacerlo?
Ismael Cruz: Una de las primeras películas que vi que me cambió mucho la perspectiva de todo fue Todo sobre mi madre, de Almodóvar. Siempre me ha encantado la idea de trabajar con él. Me encantaría trabajar con Iñárritu también.
Todavía tengo esa meta personal de trabajar con Almodóvar; sería tan bonito. A mi mamá le encanta, Volver es su película favorita. Tendría muchos niveles.
Hay tantos directores que me encantan. Ustedes tienen también a Cuarón y a Guillermo del Toro, con quien sí pude trabajar en cierta capacidad. Lo adoro y me encantaría trabajar muchísimo más con él. Es uno de mis ídolos, es de lo mejor y también se ha convertido en un mentor.
Pero me toca hacer algo más grande con él. Cuando salga esta entrevista, si lo pones ahí, se la voy a enviar como una sugerencia pasiva.



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