Timothée Chalamet + Bob Dylan = La Fusión de Estilo que el Otoño Necesita
No sé la cantidad de veces que he usado la palabra ‘otoño’ para describir la friolenta transición que atraviesa el menswear, pero es inevitable no prescindir de su infalible utilidad. Ante la inminente baja de temperaturas, apresurando una congelación templada y promotora de un abrigamiento lleno de capas melodiosamente frondosas.
Tal rigidez evoca sensaciones de comfort y nos inspira a encontrar el uniforme más preciso y auténtico. Esa introspección suele infundir un abrumador entusiasmo, tentador por su vibrante horizontalidad y rebeldía meditativa. Entre la inspiración convencional, obtenemos la jovialidad despreocupada que retrata Timothée Chalamet, al interpretar al compositor musical, Bob Dylan, en la película biográfica A Complete Unknown.

El uso de ásperas y robustas shearling jackets, flare jeans sumamente elevados y cowboy boots, maravillosamente encajan con la melancólica simplicidad que tanto anhelan personificar las nuevas generaciones llena de vigorosidad heroica. Esa vigencia homogénea aludida al bohemian boy reimaginado por Anthony Vacarello al excitarnos con sus maravillosas propuestas en Saint Laurent o la estética subversiva indie de Hedi Slimane, estandariza a una sintética urbanidad y encanta por su atractiva maciza sencillez, imponiendo cierto brío con la rockera tenacidad y neutralidad terrosa. Utiliza una paleta de colores, fácil de encontrar en un closet y combina piezas tradicionalistas.

Aquella precariedad desgastada atrae por el gentil ensamblaje, realza la acostumbrada opacidad del estilo montañoso-grunge de las camisas de franela, en un irresistible crudo glamour. Otro brioso ejemplo es el outfit motociclista del It boy francés, Vassili Schneider. Placer visual al disponer la hermosa caída y anchura de sus relavados jeans flare y la delicia que amerita su statement, cropped bomber jacket, lustroso por su realismo descuidado y maltratado.

Esa melancolía indulgente, esa vestimenta tan causa perdida, detiene el terror otoñal con resistencia y grandeza, permeando una seguridad al espíritu tan infatigable como el cuero.

La variabilidad tosca del café, la lana, franela y terciopelo, nunca habían sido accidentalmente tentadoras y manoseables.

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