Querido Santa: Lo único que deseo para esta navidad es … una bolsa Speedy
Siendo algo naive, ansío salvajemente poseer en mis manos una bolsa Speedy con el graffiti diseñado por Stephen Sprouse en 2001, cuando Marc Jacobs decidió modificar con un imprudente libertinaje el polvoriento monograma de Louis Vuitton, por algo osadamente genial. O si no es mucha molestia, que me regalen la colorida y vibrante edición hecha por Takashi Murakami. Luciría tan icónico como Paris Hilton y Nicole Richie, paseando con mi reliquia Y2K en la Quinta Avenida. ¡Sería la envidia de muchas bloggers e influencers!

El Speedy que pasó como un símbolo cultural Pop de los 2000s, se ha convertido en un artículo que ha resurgido con una gloria y esplendor, capaz de sostenerse entre los viriles brazos de hombres muy intrépidos, con un sentido de identidad bohemio. Lo vintage, siempre tendrá esa indescriptible chispa que tanto se implora por recuperar y de forma inesperada, vuelven a brillar en el presente con una notoriedad victoriosa, que bien combina plácidamente en el inquietante streetwear.

La visión creativa que ha consignado Pharrell Williams en estos dos últimos años en la maison, ha transformado la indumentaria masculina en una sensación llena de frescura e intrépida determinación, llevando cierta androginia al límite; tomando clásicos y ofreciendo una juguetona perspectiva que congenia perfectamente con la necesidad de adquirir prendas y accesorios útiles en la vida cotidiana.
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Observar la manera en cómo las fogosas celebridades poco a poco se han ido adueñando de la idea de acarrear un llamativo bolso tenuemente grande, es complaciente sentir tal inesperado movimiento en la insegura hombría. Al fin de cuentas, es un material esencial que refleja la individualidad. Su amplitud y espacio infinito, la convierte en un objetivo invaluable y atemporal.

Es moderno acarrear algo tan común. Prácticamente, los caballeros andan sombríos y rígidos bolsos, en todo momento. La diferencia con el Speedy, es su práctico contraste que alegra la indumentaria monótona. Una fantasía que bien, es una adorable mezcla que convierte a su portador en alguien It, en un abrir y cerrar de ojos. Ahora si, ¡querido Santa, haz mi ilusión realidad!




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