El papa de la moda: la reinvención católica de Dolce & Gabbana
La fastuosidad eclesiástica de Dolce & Gabbana se perpetúa en la historia como un símbolo de poder cultural. Su línea Alta Sartoria no escatima en ornamentación, revelando su enorme capacidad para vestir al hombre moderno. En esta ocasión, su énfasis en la teatralidad alcanzó un nuevo climax mediante un homenaje a la Iglesia católica.

El esplendor y la austeridad de la vestimenta sacerdotal resplandecieron en el Castillo de Sant’Angelo. Este mausoleo –construido en el año 123 d.C. por el emperador Adriano– con el paso de los siglos, se transformó en una fortaleza medieval, residencia papal y ahora, un escenario para mostrar la grandeza de esta casa.




Un monumento solemne que exhibe una belleza espiritual materializada en túnicas de lino almidonado, capas pluviales, dalmáticas y estolas. Aunque mostraron la riqueza fastuosa del catolicismo, la modestia que tanto se pregona fue subvertida mediante una estética impregnada de perversión y deseo carnal: espectaculares armaduras romanas enjoyadas, sobrepellices de monaguillo reinterpretadas como blusas veraniegas y trajes cruzados atestados con cruces y relieves de flores.




La peregrinación continuaba “profanando” lo sagrado con una sensualidad envuelta en el ritualismo de este Cónclave. La imaginería religiosa causó una gran impresión por la magnificencia de sus batas y capas papales. Estas piezas “beatificadas” parecen diseñadas para figurar en una pintura renacentista. Su inmaculada opulencia demuestra una vez más una veneración por la excepcionalidad de la artesanía italiana.
Un sueño divino hecho realidad.




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