Soft Clubbing: menos cruda, más flow
A medida que las actividades “recreacionales” se vuelven healthy, la idea de desvelarse y sufrir la cruda moral está quedando atrás gracias a una nueva forma de diversión llamada Soft Clubbing.
Esta tendencia supone una reinvención de la forma en que disfrutamos la vida nocturna “sin perder el control”. El ocio se transforma en experiencias más amenas, y repentinamente, los bares sirven café y los DJ mezclan reggaeton, jazz y romance en sus playlists.
La música ha dejado de ser tan bulliciosa, y se ha colado en sitios que jamás apreciarían su beat: coffee raves o dry bars. La fiesta se ha diversificado al punto de que para bailar ya no necesita estar borracho ni en un antro–– puedes estar en un gimnasio o una panadería tomando un caramel macchiato, escuchando Karol G con la sinfónica de Viena.
Este término acuñado por Yusuf Ntajilaja, describe la necesidad que ha tenido la Gen Z por conexiones más profundas, recurriendo a espacios comunitarios más reales. El soft clubbing refleja el cambio en nuestras relaciones sociales en un mundo post pandémico, el mismo que impulsó el auge de los clubes de corredores y de aficiones como el ajedrez y los bolos”, explica el periodista, destacando esta tendencia como una forma de terapia colectiva.
Los jóvenes quieren pasarlo bien sin lamentar lo ocurrido al día siguiente. Aunque los bares y antros ya no son la principal atracción para socializar, la gente no desiste en abandonarlos: se está redefiniendo la manera en cómo se vive la noche.
Una usuaria en Substack resume perfecto la evolución del clubbing: “El auge de experiencias musicales cuidadosamente seleccionadas y con un propósito claro demuestra que la Generación Z y los Millennials no están abandonando la vida nocturna; la están adaptando a sus estilos de vida: menos excesos y más experiencias”.
No sorprende que muchas fiestas acaben a las 12:00 a.m, prefiriendo una mentalidad fiestera más relajada y consciente del mañana. En una época saturada de luces techno y bebidas adulteradas, una comunidad –– anti cruda–– que no está tan a favor de los covers y tarifas excesivas de botellas, ve el soft clubbing como una alternativa que nos ayuda a conectar genuinamente con esa fantasía de vivir el momento con libertad y ritmo sin arruinar el momento.



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