‘Euphoria’ temporada 3, episodio 2: OnlyFans como motor del sueño americano
“No soy una víctima, no seré una pesadilla y creo en el capitalismo”. Es así como Maddy se presentó ante su futura jefa, Penzler. Bajo el título de “sueño americano”, el segundo capítulo de la obra de Sam Levinson, Euphoria, muestra la dura realidad de lograrlo… a menos que te desnudes.
Tras conseguir el trabajo, la pandemia de Covid-19 arruinó sus planes. Sin embargo, los disturbios y el confinamiento no la detuvieron. Rue cuenta que muchos jóvenes huyeron al oeste en busca de fama y dinero. Maddy, quien vio el poder lucrativo de las redes sociales, se convirtió en una arquitecta de carreras.
Kaitlyn, su nueva musa, la convenció de hacer fotos súper eróticas (incluso de pies), convirtiéndola en una ¿porn star de OnlyFans? Aunque tal decisión casi le hace perder su trabajo —su jefa se entera de que su cliente, Dylan Reed (Homer Gere), se vio involucrado con ella—, y decide renunciar a esa oportunidad de ser exitosa. Inesperadamente, recibe un mensaje de quien nunca hubiera imaginado: Cassie.

Entretanto, Rue se convierte en la nueva protegida de Alamo. “No podía evitar pensar que había hecho un trato con el diablo… pero al menos soy libre”, remarca tras quemar la escena de un crimen. Ahora dirige uno de los clubes de striptease de su jefe, el Silver Slipper. Ahí conoce a Ángel, una bailarina que llama su atención y con quien termina acostándose. Sin embargo, confiesa que “mentiría” si dijera que no extraña a Jules.
En una secuencia retrospectiva, nos enteramos de que Rue siguió viendo a Jules, aunque ya nada es igual. Es una escena desgarradora: vemos cómo, desesperadamente, en un mensaje de voz le ruega a su madre volver a casa, prometiendo estar sobria. Dado que recayó, confiesa que no ha estado sobria desde entonces.
De vuelta en el club, finalmente vemos el cameo de Rosalía como una bailarina que lleva un collarín brillante que se niega a quitarse, por miedo a perder una demanda falsa. Mientras Alamo sigue furioso porque Laurie lo llamó “cerdo”, Ángel busca a Tish —la chica que sufrió una sobredosis en el primer capítulo— como loca, ya que no cree que haya huido.
Rue visita a Maddy y descubre que Jules también se dedica a la prostitución: trabaja como sugar baby, lo cual, según Maddy, “no es nada raro”, ya que “todas las chicas que conoce” lo son. Inesperadamente, uno de los reencuentros más esperados de la temporada sucede. Cassie queda abrumada con lo exitosa que se ve Maddy. Se disculpa con ella por haberse llevado a Nate, aunque no duda en presumir su anillo de compromiso. Ahí mismo, le confiesa su deseo de ser famosa, a lo que Maddy decide sacarle provecho.

Asimismo, descubrimos que Nate tiene problemas económicos y le debe mucho dinero a un tipo peligroso llamado Naz, proveedor de ataúdes. Su padre, Cal, lo visita y lo sermonea tras enterarse, en una reunión de Adictos al Sexo y al Amor Anónimos, sobre lo que hace Cassie. Nate lo enfrenta por “hipócrita”, señalando que lo que hace su mujer es diferente. “Una vez que cedes a la tentación, no hay límites”, le advierte Cal. “Yo era un hedonista. Buscaba el placer en lugar de agradecer lo que tenía en casa”.
Drásticamente, Rue le confiesa a Ángel la verdad. Ella se derrumba y es obligada a internarse en rehabilitación. En el camino, Ángel declara que “California es como un imán gigante que atrae el mal”. Al dejarla, la cámara enfoca a alguien fumando un cigarrillo en un coche al otro lado de la calle… claramente, alguien está siguiendo a Rue.
Entretanto, en la fiesta de Nate, Cassie fanfarronea del contenido que la está haciendo rica. Su amiga se horroriza con las fotos de ella como “bebé adulto”. La noticia se extiende rápidamente entre los invitados. Nate le exige a Cassie borrar su cuenta, y ella accede a hacerlo si él paga las flores de 50 mil dólares.
Esa misma noche, Nate se entera de que Cassie se vio con Maddy y que incluso la invitó a la boda.
Rue termina visitando el lujoso apartamento de Jules, confirmando sus sospechas. Jules le cuestiona sobre el impacto de ser la “amante”. “No creo que la gente esté hecha para ser monógama”, remarca. Rue intenta coquetear, pero Jules la detiene: “No puedes simplemente aparecer después de todo este tiempo y pensar que todo va a seguir igual”. Sin embargo, ambas terminan juntas por una noche.
Seguimos preparando el terreno para lo que está por venir, ya apenas en el inicio de un Euphoria muy tumultuoso y pertubador como el sueño americano.




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