¿El café es la nueva droga de nuestra generación?
Ciertamente, el alcohol se ha vuelto cada vez más caro. Resulta imposible no pensarlo dos veces antes de gastar la mitad de tu quincena en un viernes de antro… o en un paquete de cervezas. La recesión global ha afectado hasta nuestra manera de tomar.
Viviendo en una cultura adicta al ejercicio, la Gen Z se aferra a no sentir los efectos de la cruda ni el arrepentimiento de llamar a su ex a las 3 a.m., optando por el aroma y la dulzura del café. No es inusual que gimnasios o estudios de cycling promuevan un sentido de comunidad con fiestas temáticas que atraen a más personas a compartir hábitos más saludables.
Más allá de los frappuccinos de Starbucks, el consumo de cafeína entre los jóvenes está más generalizado que nunca. Hoy en día, se vende como una alternativa saludable que es aprovechada por los gurús de la cultura wellness. En el estudio donde solía trabajar, las coffee parties rondaban los 700 MXN (incluyendo DJ y bebidas ilimitadas). Creo que nadie se resiste a la idea de pasarla bien sin sentirse abrumado por los efectos secundarios de una bebida adulterada.
Las coffee parties han ayudado a desvincular el consumo de café del carácter transgresor asociado a la vida nocturna, haciendo que los eventos diurnos resulten más atractivos para la gente fitness.
Hasta podría decir que el café sustituyo al tequila.
Sin embargo, también es interesante observar cómo se ha ido adoptando la sobriedad. Tal vez sea miedo a perder el control, pero es notable cómo cada vez más jóvenes quieren divertirse sin sentirse vulnerables o ansiosos ante la posibilidad de desarrollar adicciones a largo plazo.
Reducir el consumo de alcohol tiene múltiples beneficios, pero tampoco se pueden ignorar los efectos negativos del exceso de cafeína: nerviosismo, palpitaciones, irritabilidad y acidez estomacal. No obstante, los riesgos del café suelen aparecer principalmente cuando se consume en grandes cantidades, mientras que el alcohol puede causar daños importantes incluso en niveles moderados.
Claro, tampoco podemos dejar de lado la codependencia que suele disfrazarse de hábito saludable. De algún modo, la cafeína no suele percibirse como una droga, ya que ha sido acogida como parte de un movimiento que promueve el bienestar, y su consumo todavía no tiene una connotación negativa. Incluso parece inofensiva: tomas una taza de café, obtienes placer instantáneo y la energía suficiente para seguir despierto.




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