Harry Styles convierte el Together, Together Tour en un auténtico desfile de moda
Con la noticia de que Harry Styles se presentará en México como parte de su gira Together, Together Tour, lo más probable es que sus conciertos sean mucho más que una experiencia musical. Literalmente, son fashion shows cargados de lujo kitsch, mezclado con prendas vintage y deportivas que reflejan su verdadera esencia teatral.
El magnetismo de Styles se potencia con looks que refuerzan sutilmente sus actuaciones sobre el escenario. Ciertamente, su enfoque en la moda encaja con la estética de su nuevo álbum, Kiss All the Time. Disco, Occasionally.
Ha dejado atrás las plumas de Elton John para lucir una elegancia más corporativa, dejando que la música disco libere la rigidez godín que lleva por dentro. Sus conciertos se han convertido en manifiestos del poder de la sofisticación callejera que proponen las grandes casas de moda.
Con la ayuda de su estrecho colaborador y estilista, Harry Lambert, Styles lució especialmente vivaz en Ámsterdam con el psicodélico custom look diseñado por Celine: una bomber roja metálica sobre una camisa azul abotonada con cuello blanco, una corbata de punta cuadrada estampada con flores y pantalones negros de lana mohair. Un conjunto que parecía reflejar su propia interpretación vaga del grandpacore.


Sin embargo, sus looks transmiten alegría y desenfado, pese a la sobrecargada mezcla ecléctica de colores y estampados que, por momentos, llegan a marear. Como si se tratara de un publicista hippie de los años setenta, su traje de JW Anderson parecía un tapizado inspirado en alguna obra de Murakami, con un blazer cruzado de jacquard floral en tonos rosa intenso que se intensificaba aún más con una camisa en tonos verdes suaves y blancos. Una clase de maximalismo intencional y romántico que únicamente Styles podría hacer lucir increíble.
Sus combinaciones no se sienten excesivamente producidas, sino facheras, con ligeros toques preppy. En Wembley decidió ir en contra del bochorno con un blazer amarillo mostaza y un suéter de rayas fucsia de Prada. A medida que avanzaba el concierto, una camisa blanca con labios estampados se dejaba ver bajo las capas del look.


Aunque, claro, tuvo que ceder ante el calor con unos mini shorts combinados con un blazer negro sobre una camisa azul rematada con una corbata a juego. Más tarde volvió a sorprender al aparecer con un suéter de punto naranja, ligeramente encogido, que dejaba asomar una camisa amarilla rematada con una corbata azul. Una combinación muy Joker.
Pero su momento más atropellado —aunque deportivamente chic— llegó cuando apareció con unos pantalones azules holgados, un blazer amarillo mantequilla, una camiseta rojo sangre y unas botas de boxeo de Calvin Klein, evocando una versión refinada de Rocky Balboa en su camino hacia la victoria.






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