Burberry apuesta por la extravagancia británica con guiños a Saltburn y Downton Abbey
¿Quién era aquel caballero de armadura chirriante que resguardaba con tenacidad el front row de Burberry? ¿Acaso era un representativo simbolismo que alude a Daniel Lee como un heroico personaje que ha salvado a una compañía de su ruina? En medio de la incertidumbre que acecha su paradero, en un azar del destino, tal ocasión fue asertiva y dignamente elogiable, e inclusive, retorcida.



Bajo unos prosaicos telones que cubrían los imponentes pasillos del Tate Britain, este monumental espacio cedió un aura que reforzaba un particular despertar y un cálido embellecimiento que le da sentido a sus esfuerzos por impulsar un deseo hacia él outwear. Quizás, se ha tornado a su favor tal apuesta por entender el dramatismo arropador de un trench coat lleno de cuadros hacia un enfoque innegablemente británico.



Tomando inspiración de Saltburn — aquel estrafalario film que demostró los excesos, podredumbre y libertinaje tal idealizado, que fue pigmentado por el espíritu bohemio de aquella familia que vivía en una siniestra mansión, arrebata por un subyugado; esa alocada y fabulosa visión idealista, trajo consigo prendas fantasiosamente comerciales. La excentricidad y banalidad de la alta sociedad, produjo un maravilloso efecto en la producción de su decorado campiral, bostezado de ricos tejidos y frescos que adornan tales eternos recintos aristocráticos.



Claramente, fue un ejercicio que demuestra la perdurabilidad y resistencia de sus gabardinas de cuero desgastado, llenos con estampados florales oscuros y moteados con un acabado brilloso. La teatralidad del layering era fulminante y acogedora con sus pastizales de flecos. Sus abrigos y batas ocupaban un reluciente lugar al incorporar lana y seda, con su aspecto señorial, era magnífico ver la juguetona frondosidad bailarina de sus cuellos, agrandando su tamaño y volumen, prodigiosamente.



Con honestidad, es asombroso el ingenio y creatividad de montar looks plácidamente son contrastados con una vivida armonía ecuestre y country como sus peludas chaquetas de aviador, parkas aerodinámicas y relucientes botas de montar, que son estilizadas en un modo que congenian con la vida urbana.



Tanto fleco y mascadas, ablandan un futuro muy próspero, que al ritmo de Sinead O’Connor, las virtudes de Burberry son elevadas con sus paraguas, gruesas bufandas y aquel tapiz de un valiente caballero atacando a un dragón.



Resto de los looks:
Fashion Show Video:









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