Las frutas y verduras hechas con IA son las nuevas estrellas de las telenovelas
Las frutas son saludables… ¿entretenidas? E incluso, ¡sexys!
En las últimas semanas, nombres como Banana Negro, Citronimito y Poopita se han apoderado de Instagram y TikTok. Un nuevo género de telenovelas protagonizadas por frutas y verduras antropomórficas, lujuriosas y generadas con IA ha enganchado a miles de usuarios, obsesionados con romances apasionados, trágicos y hasta existenciales.
“Mamá, papá… siento que soy limón, no una papa”; “No soy pan salado, soy un cupcake”… son algunos de los diálogos que satirizan la transición de género de una manera absurda. Estos videos se han convertido en un escape de la realidad, sucumbiendo a un melodrama adictivo que promueve contenido basura.
Incluso, ya han sido nombrados como el “Cocomelon para adultos”.
Recientemente, se han viralizado historias de infidelidades entre plátanos, berenjenas y fresas. Escenas tan disparatadas e ilógicas que podrían recordarte a programas como La Rosa de Guadalupe o realities como Love Island.
¿Acaso veremos próximamente una versión de Teresa?
Celebridades como Joe Jonas y Zara Larsson se han vuelto fans de estos videos. “Siento no poder quedar hoy, tengo que ver qué pasa con Choclatina y Strawberto”, escribió Larsson en una publicación de TikTok, que luego eliminó tras las críticas de sus fans.
No se sabe quién inició realmente esta tendencia viral e, indiscutiblemente, los FYP están repletos de cuentas anónimas que aprovechan su hype, llegando incluso a crear versiones de series populares como The Summer I Turned Pretty en formatos mucho más jugosos.
Estas telenovelas recurren a los clichés narrativos, pero carecen por completo de lógica. Y quizás sean una variante más “cute” de personajes grotescos y triviales como Bombardino Coccodrillo o Tung Tung Tung Sahur, cuya apariencia es tan exagerada como hilarante. Son figuras que definen el humor digital actual: extraño, absurdo y pegajoso.
Y no olvidemos a los aguacates y a Ballerina Capuchina, que incluso llegaron a protagonizar una campaña de Jacquemus. Hasta Walmart Canadá publicó una foto de un plátano sobre una pila de manzanas en la sección de frutas y verduras con el mensaje: “Acabo de ver a Bananito con Applelina. Pobre Strawberrina”.
“¡Increíble! Hasta en las frutas existe la envidia”, comentó un usuario en un video donde un limón amarillo le robó el marido a una naranja. “¿Vieron que no todas las frutillas son infieles?”, escribió otro tras ver la historia de una fresa que no quiso acostarse con su jefe, “Big Daddy”, una sandía. “Tanto le costaba a mi ex ver este video”, exclamó alguien más.
“Ya no quiero hacer ensaladas de frutas o de verduras, porque andan todas enamoradas o despechadas”.
Enganchados a la pantalla, este formato es una locura. Sin embargo, a muchos les preocupa que este fenómeno no parezca molestar a nadie, pese a su drama sensacionalista y al daño ambiental que generan este tipo de videos. Según la BBC, un estudio estima que los centros de datos impulsados por inteligencia artificial podrían consumir 1.7 billones de galones de agua a nivel mundial para 2027.
No obstante, la facilidad con la que se navega por TikTok ha provocado que su viralidad se sienta casi como un alivio. El universo de la IA parece fascinarse con comestibles aparentemente inofensivos, pero dulcemente letales para un consumo digital que exige el siguiente capítulo de su novela favorita.




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