portada futuro de revistas

Inclusión, creatividad e innovación. Claves para el futuro de las revistas

Solo en el recuerdo quedan las revistas de moda de gran tamaño y extensos volúmenes, que cada semana o cada mes, se compraban en los centros de distribución. Ahora, basta con entrar a Instagram o mirar series en streaming desde el celular para estar al tanto de lo último en tendencias e información de la industria.

Las publicaciones de moda más antiguas y que persisten hasta nuestro tiempo como la Harper’s Bazaar, publicada por primera vez en 1867 y Vogue de 1892, han evolucionado a la par que el surgimiento de otras como The face, I-D magazine y hasta Blitz en la década de los 80, cuya importancia recayó en su innovación vista en sus impecables fotografías (para la época) y el diseño vanguardista en el armado de la página, incluyendo la tipografía.

Por su parte, la llegada del Internet abrió y cerro puertas, pues con la democratización de la tecnología y la digitalización, así como el rápido acceso a la información, la moda no estuvo exenta de cambios. De esta manera, el impacto de la industria editorial impresa fue en declive y la pandemia por Covid-19 terminó por rematar el panorama editorial de revistas en México, cerrando por completo revistas como la Marie Clarie, National Geographic, Women´s Health y Men´s Health, por poner un ejemplo.

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    Ante un panorama de problemáticas sociales, económicas y políticas ¿qué sentido tienen las revistas de moda en México? La respuesta es sencilla y la misma que siempre se ha tenido: Crear nichos en el que las personas con gustos, inquietudes y emociones afines se unan sin pretensión, por el siempre hecho de pertenecer a algo, al mismo tiempo que disfrutan de la moda y vanguardia.

    Lux Laucheros, periodista de moda en Metro World news, mediante un artículo para Latin Draw Mexico, dijo respecto al  futuro: “Si (las revistas) quieren sobrevivir, necesitan crear un espacio de expresión para los diseñadores locales, para los fotógrafos, los modelos y que sea un verdadero espacio de reflexión en donde los lectores locales van a reconocerse”, y continúa diciendo:“Hay que adaptarse a las marcas, al social listening, pero también hay que tener una diferenciación tremenda, incluso uno como periodista la tiene […] siempre hay que estar un paso adelante y buscar cosas de las que se puedan hablar y de las que nadie hable.”

    En los 80 y 90 ser periodista de moda o editor/editora era tener el poder sobre la información y distribuirla en un medio, recaía en una sola persona, pero ahora, los influencers y celebridades son los principales portadores de esa información por la inmediatez con la gente y en algunos casos, no existe un cuestionamiento a la marca o al diseñador, creando un circulo interminable sin novedad.

    Ya en 2022, el lector tiene una voz y busca por sus propios medios la información; ya no está a la espera de la suscripción mensual. Esto es algo que han olvidado los dueños de las editoriales, pues por mucho que exista la creatividad en una revista, si esta no es accesible, no resonara con la audiencia.

    Anna Pardo Fernández periodista de moda en ITFASHION.COM menciona que el periodismo, en el sector de la moda, es otro punto débil en esta industria. “En los años 90, estas revistas al menos hacían el trabajo de maquetación y diseño del artículo. Ahora no hacen ni eso. Somos los propios periodistas de moda los que tenemos que adaptarnos a un manual de estilo y entregar el artículo tal cual como aparecerá en la revista, incluyendo fotografías e infografías”.

    Para José Antonio Revilla (director de comunicación comercial, patrocinios y eventos de El Corte Inglés) las revistas “otorgan y proporcionan credibilidad al anunciante. Es su gran punto fuerte. Este soporte tiene infinitamente más credibilidad que los influencers”.

    De mira al futuro, las revistas deben conectar en todos los aspectos con su audiencia, siendo accesibles, innovadoras, incluyentes y creativas. No es “pedir peras al olmo”, es escuchar a quienes dan follow a una cuenta de Instagram, escucharan los pódcast, pues ellos son los que darán clic a la compra física de una revista y compartirán el contenido.

     

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