La paradoja del diseñador que no le salen las cuentas
A todos nos encanta la moda y la ilusión que nos presenta sobre las pasarelas, el lujo y la fama, pero pocos sabemos que detrás de ella y como en toda industria, existen problemas de grandes dimensiones.
Es poco conocido, que emprender en una industria como la de la moda, es más difícil que otras, pues contados son los afortunados que obtienen recursos o inversores que ayuden a su crecimiento.
Así, miles de creativos, al momento de seguir su pasión y sueño de crear una línea de ropa, han vivido momentos difíciles en su emprendimiento. La mayoría ha tenido que recurrir a grandes préstamos que lamentablemente no pueden regresar, pues su proyecto no es lo suficientemente redituable.
Y aunque la estadística dice que estos problemas son meramente de principiantes, no es una generalidad, pues hay quienes estando en la cima, han visto la amenaza de la bancarrota.

Milwaukee es un ejemplo de ello, la llamada supernova, dueña de un poderoso discurso sobre el género, etnia y clase; reconocida por el consejo de diseñadores estadounidense (CFDA), en 2022 como talento emergente, al día siguiente de su premiación, sube una foto con su pequeña hija con un copy out donde declaraba agradecimientos por el galardón, pero que prefería puntos de venta para su firma.
Los premios no te dan de comer ni pagan las facturas”

No sé para qué gasto en estas superproducciones que parecen un concierto de los Rolling Stones si luego aquí nadie me compra”
Es alarmante la lista de diseñadores que han “tirado la toalla”. Derek Lam y Zac Posen, se unen a ello, quienes ni porque todas las actrices y modelos hayan usado sus diseños en alfombra roja o fiestas, han podido solucionarse la vida.
Y es que prometerle a los socios capitalistas que eres rentable a largo plazo, “es una moneda al aire”, pues todo depende de que tan apegado esta tu plan de negocio a la realidad.
Lo difícil no es llegar, sino mantenerse”

Teniendo en cuenta toda esta situación, muchos buscan prolongar su carrera en la moda diseñando para otros que probablemente tengan más trayectoria en la industria uy esto les brinde estabilidad.
Ejemplo de ello fue Raf Simons, quien desde sus primeros días, a finales de los 90, fue consultor de Ruffo Research y Dior, pasando por Jil Sander y Calvin Klein para inyectar capital a lo que era su renovada firma homónima. Y ahora que su futuro en Prada parece firme, como co-creador junto a Miuccia, no ha tenido reparos en finiquitarla. Aunque algunos dicen que, los problemas financieros los viene arrastrando a pesar de las personas y logros que lo rodean.
La única manera de darle la vuelta al sistema es dejar de medirlo todo en función de los resultados financieros”



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