Más respeto y menos ghosting. Cómo cortar una relación sin dañar completamente
Es el momento de romper la relación, un trago amargo que hay que pasar por muy mal que nos sepa. Tanto si eres tú quien nota que ya no hay nada, como si te toca estar en el lado oscuro del desamor: si la cosa no funciona, hay que cortar. Si no, la situación se deteriorará aún más, el rencor campará a sus anchas, se repartirán los papeles de verdugo y víctima; se prolongará una situación insostenible. A nadie le apetece dar este paso, pero es necesario, si tienes claro que la cosa se ha torcido irreparablemente.

Muchos optan por lo fácil, sobre todo si la relación ha sido breve y hacer ghosting, que es algo así como el “si te he visto no me acuerdo” de toda la vida, desaparecer sin dejar rastro. Cómodo, sí, pero también inaceptable, el ghosting no es más que un indicador de la falta de responsabilidad afectiva de la persona, de su inmadurez e incapacidad de gestionar sus emociones. La huida de los cobardes.
Por ello te damos una serie de consejos para que romper una relación resulte lo menos doloroso posible para las dos partes.
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Antes de dejar a tu pareja asegúrate al 100 % de tu decisión

Así que, antes de comunicar tu decisión a tu pareja, piénsalo, consúltalo con tu almohada, con tu mejor amigo o con quien sea, porque cuando hayas dado el paso ya no hay marcha atrás. Tu mente te va a jugar malas pasadas, repensar tu decisión, arrepentirte, cambiar de idea. Si has decidido romper, por la razón que sea, hazlo. No compartas tus dudas precisamente con tu pareja, sino que tienes que ser claro y demostrar determinación.
Si realmente lo que quieres es seguir con esa persona y ella contigo, desean que la relación funcione, quizás deberían hacer terapia de pareja. Las personas no cambian, pero un terapeuta puede dar las herramientas y enseñarles habilidades que los ayudarán a tener una relación más sana.
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- No sigas con una relación por las razones equivocadas
Incompatibilidad de caracteres, fin del enamoramiento, falta de pasión, infidelidad, aburrimiento… muchas son las razones que te pueden llevar a dar este paso. Todas son válidas. Pero si a pesar de eso, algo te frena, que no sea por las razones equivocadas:
No sigas con alguien por miedo de quedarte solo o sola. La única manera de encontrar a la persona adecuada es estando solo, libre de toda ataduras.
Nunca evites romper con alguien por miedo a herir sus sentimientos. Romper puede parecer cruel, pero seguir con alguien de quien ya no estás enamorado es aún peor.
- No sugieras a tu pareja “dar un tiempo”

Eso solo es el punto de partida para una ruptura completa; si sientes que necesitas un descanso de la persona con la que estás, lo más probable es que en realidad quieras romper pero tienes demasiado miedo a la soledad. En lugar de “dar un respiro”, espera hasta que estés preparado para terminar completamente la relación y entonces hazlo.
- Prepara a tu pareja para la conversación
Probablemente solo tengas que decir “tenemos que hablar” para que tu interlocutor ya sepa lo que se le viene encima. Por muy en la inopia que esté tu pareja, algo tiene que haber notado, falta de interés, peleas, cómo miras a otra gente… Has tomado la decisión pero busca el momento y lugar adecuado. Prepara a tu pareja para la conversación. Busca un lugar agradable, un parque tranquilo, una playa al atardecer, un café chic, para contarle lo que a ti te sucede. Y si es una relación a distancia, queda cuanto antes, en persona o por videollamada, para hablar directamente.

- Utiliza la primera persona
El “No eres tú, soy yo”, por muy terrible que suene, funciona. No hagas sentir a tu pareja que ha fallado, que tiene la culpa de algo, aunque sea una persona tóxica. Échate a ti toda la culpa, aunque ya sabemos que cuando algo no cuaja entre dos personas, no hay culpables. Nadie es dueño de nadie y si el amor no es recíproco, no pasa nada. Pero si utilizas frases en primera persona desviarás más eficazmente los sentimientos de juicio. Por ejemplo, puedes decir algo como “No lo veo claro” es siempre mejor que decir: “No vamos a ninguna parte”.

- No esperes quedar “como amigos” tras dejar la relación
Prepárate para la posibilidad de que esa persona esté demasiado herida como para seguir siendo amigos, al menos al principio. No esperes ser amigos inmediatamente después de la ruptura. Si la relación se ha alargado innecesariamente, seguramente habrá rencores y reproches. El secreto para seguir siendo amigos es no prolongar una relación deteriorada. Si la relación está basada en la amistad, en el respeto y en unas cuantas cosas en común, lo normal debería ser acabar como amigos, hay más cosas que los une y no aleja, pero si tú eres el que cortas la relación, no fuerces la amistad. Es la persona rechazada la que tiene que lamerse las heridas y después, decidir qué tipo de relación quiere contigo.




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