¿Por qué los diseñadores de moda siempre visten “tan feo”?
Mientras se conjuran las tendencias que dominarán los guardarropas (y billeteras), imaginamos que esas personas lucen refinadas y trés chic al dictándonos lo que es “mejor” para nuestro estilo. Tras finalizar un deslumbrante fashion show con las prendas más enigmáticas y hermosas que podríamos imaginar, el diseñador sale usando la ropa más simple que pudo haber encontrado. Y ahí surge una duda existencial: ¿por qué los diseñadores de moda siempre visten “tan feo”?
Es irónico que el nuevo director creativo de Chanel, Matthieu Blazy, cerrará su debut con unos jeans, una t-shirt y un cardigan azul después de presentar un desfile que redefinió el panorama. Y ese uniforme parece ser el favorito de grandes visionarios contemporáneos––Phoebe Philo, Raf Simons, Jonathan Anderson, Pieter Mulier, Mary Kate y Ashley Olsen– que nos deslumbran con conceptos llenos de romance, candor y fragilidad, pero al final nos confunden con su pereza estilística.
También hay una diferencia enorme entre vestirse para uno y para los demás. Coordinar entre bastidores lo que tu público objetivo “necesita” llega a ser agotador y lo que menos quieren es preguntarse si chaqueta les queda bien. Crear fantasías los obliga a refugiarse en el minimalismo: les ahorra tiempo entre las miles decisiones estéticas que toman al día. Para eso están los estilistas: ellos completan la visión con zapatos, joyas, peinado y maquillaje, dándole coherencia a las ideas del jefe.




Si retrocedemos en el tiempo, diseñadores como Yves Saint Laurent, Cristobal Balenciaga y Hupert de Givenchy siempre se mantuvieron impecables con sus trajes hechos a la medida, demostrando que su uniforme era tan sofisticado como sus vestidos que redefinieron los estandartes de la moda femenina en la postguerra. Pero después, con los movimientos hippie-disco-punk––sobre todo corrientes artísticas como el surrealismo––muchos creativos que venían de orígenes humildes demostraron que su talento era más importante que las apariencias. Ser uno mismo se volvió su manifiesto. A veces, su estilo personal no coincide con lo que diseñan … y puede resultar hasta incómodo.
Hay excepciones fabulosas como Tom Ford: siempre impecable con un ardiente traje negro que se ha convertido en parte de su distintivo personal. De por sí ya se juzga con rigor lo que hacen, ¿por qué debería importar lo que llevan puesto? Créelo, pero a la gente le importa más si esa bolsa combina con un blazer de cuero o con sneakers, que si los pantalones de los diseñadores de moda son vintage.
Tal vez muchos diseñadores se sientan inseguros y prefieran ocultar esas cargas emocionales con la simplicidad de sus prendas. Sin embargo, ellos desean que las personas luzcan empoderadas, sexys y radiantes con sus creaciones. La seguridad en uno mismo es fundamental en la moda … y eso implica sacrificios estilísticos que propulsan en una genialidad.



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