Ralph Lauren Fall 2026: El poder de la nostalgia
“Empecé con una corbata, pero nunca se trató solo de una corbata, era una forma de vida”. Esta frase resume perfectamente la magistral colección que presentó Ralph Lauren en Milán, marcando el tercer desfile de moda masculina de la casa este siglo. La creciente ola de interés renovado por el léxico de esta marca rearticula sus códigos a través del amplio universo que ha construido, mismo que desafía el buen gusto.
Asimismo, fue un manifiesto apreciativo hacia la extensa diversidad de clientes que existe en Ralph Lauren: una lectura profunda de la vida del hombre contemporáneo, donde los intereses y aspiraciones se expresan con una sensibilidad dinámica. Desde la elegancia natural de Purple Label hasta el espíritu preppy reinventado de Polo, ambas líneas se fusionaron para capturar las múltiples fases que visten, permitiéndoles redescubrir su conexión con la marca.




De lo juvenil a lo sofisticado, cada arquetipo se mezcló con eclecticismo fascinante, natural y sumamente volátil. Esa proximidad se tejió con la nostalgia zillenial que adora perdidamente la estética acaudalada de los noventa, teñida de estridentes colores vivos y sobrios que se impregnaron en llamativos sweaters Fair Isle con guiños festivos, fleeces de lana en clave gorpcore, camisetas de rugby de la Ivy League, combinadas con vaqueros holgados de aire industrial y chinos estampados con hojas.
La brillantez preppy continuó desenfrenada pero gentil en una sastrería cuidadosamente relajada que evocaba Park Avenue y Savile Row. Fracs de cazador escoceses, trajes de cuadros Oxford y chaquetas de esmoquin de terciopelo se mezclaron sin pudor con gorras de los Yankees y botas vaqueras, reafirmando esa elegancia que no se toma demasiado en serio.




Entretanto, la línea Purple se caracterizó por una sastrería más estructurada y madura. Un layering que dialoga con la idea de refinación desenfadada: trajes en tonos carbón se suavizaron, los hombros de los abrigos de cachemira se desplomaron ligeramente y los esmoquins se acompañaron de chamarras térmicas metálicas, piezas utilitarias con cuello nehru, jerseys deportivos e incluso un aviador negro de aire esmoquin sobre una camisa blanca.
El look final de Tyson Beckford —un abrigo sherpa de cachemira sobre un traje nocturno, rematado con botas de montaña— condensó una fantasía exuberante que no solo comprende el zeitgeist actual, sino que celebra la individualidad masculina y traza un puente sólido que legitima el legado de Ralph Lauren hacia la eternidad.



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