¿Sabías que los hongos mágicos y el éxtasis pueden tratar trastornos mentales?
Ante nuevos estudios médicos que han analizado el uso de varias drogas para tratar trastornos mentales, Australia se convirtió, el día primero de este mes, en ser el primer país en legalizar la prescripción clínica de MDMA, mejor conocida como éxtasis, para tratar el Trastorno de Estrés Postraumático (PTSD) y psilocibina, principal ingrediente psicoactivo en los hongos mágicos, para tratar casos de depresión resistentes a tratamientos convencionales. Sin embargo, estas drogas permanecen siendo ilegales en el mismo país para otros usos.

La Psilocibina y el MDMA son drogas relativamente seguras cuando están siendo controladas bajo la supervisión de un especialista de la salud, sobre todo, en la dosis que ha sido puesta bajo un estudio en las pruebas clínicas. Pese a esto, aún existen psiquiatras e investigadores que consideran que esta aprobación ha sido muy prematura comparado con el proceso de aprobación de otros nuevos tratamientos, dado a que las drogas en cuestión aún se encuentran siendo testeadas y no se han aprobado formalmente para ningún tratamiento por parte de la US Food and Drug Administration.

Australia no es el único sitio en el mundo que comienza a abrirse paso en la implementación de la medicina psicodélica. En el estado de Oregon, Estados Unidos, en el mes de mayo, se autorizó el primer proveedor de psilocibina después de que en el 2020 se convirtió en el primer estado del país en legalizar la sustancia para uso personal para aquellos usuarios mayores a 21 años de edad. Asimismo, en octubre del año pasado, Alberta se convirtió en la primera jurisdicción en Canadá en regular el uso de drogas psicodélicas.

Los pacientes buscan tratamientos nuevos y la esperanza que se tiene sobre el uso de drogas psicodélicas incluyen la posibilidad de tratar también otras condiciones de la salud mental diferentes a las mencionadas al inicio como: adicciones, ansiedad relacionada al cáncer y anorexia. Se cree que este tipo de drogas afectan la neuroplasticidad, que es la habilidad del cerebro para recuperarse, reestructurarse y adaptarse a nuevas situaciones, creando nuevas conexiones sinápticas.

James Rucker, profesor clínico senior en psicofarmacología del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia en King’s College London, menciona que si bien han existido casos en los que personas con estos trastornos se han beneficiado del uso de estas drogas, los resultados aún pueden ser impredecibles.
Por su parte, Velia Morgan, profesora de psicofarmacología en la Universidad de Exeter, Reino Unido, concuerda en que las drogas psicodélicas, en este sentido, no funcionan para todos, algunas personas pueden tener mejoría para luego recaer.

Durante los ensayos clínicos, el tratamiento con dichas drogas se probó bajo la supervisión de psiquiatras, por lo que el beneficio puede ser atribuido, no a los efectos neurobiólogicos de las sustancias aisladas, sino a la sinergia de psicoterapia con la implementación de estas sustancias. De acuerdo a Rucker, la psilocibina y el MDMA conducen a poderosos y alterados estados de consciencia que pueden ser intensamente terapéuticos, pero a la vez, intensamente desestabilizadores, por lo que el potencial beneficio solo puede existir si el tratamiento se lleva de la mano con un especialista de la psiquiatría.

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