¿Por qué nos fijamos en personas de la oficina, que fuera de ella no nos parecen atractivas?

Hay una situación rara, puede sonar como cliché, porque como en el universo laboral, nos llegamos a fijar en alguien que fuera de la oficina no nos llama la atención. Pues hay diversas razones por las que un entorno, muchas veces cotidiano y aburrido, tiende a fijarnos en estímulos que en otros contextos pasarían totalmente inadvertidos. 

Es complicado escuchar frases como “un entono delimitado, todo se magnifica”, cualquier ecosistema social autónomo tiene la capacidad de cambiar nuestra percepción de atractivo que sentimos, por ello cuando Daniela Cohen habló en The Cut, sobre el denominado 10 de oficina, fue cuando nos dimos cuenta que se trataba de este fenómeno. Porque hace referencia a aquellos compañeros de trabajo que fuera de la oficina jamás llamarían nuestra atención, pero que en reuniones, pausas para un café, multiplican el atractivo. 

Una encuesta reciente We-Vibe reveló que el 75% de los trabajadores encuestados, han tenido algún tipo de interés o relación, desde coqueteo hasta romance, con un compañero de trabajo. Pues se trata de una cuestión de focalización: en un entorno aburrido y rutinario, los estímulos suceden. Por ejemplo cuando estamos en el aeropuerto, prestamos atención e incluso hasta llegamos a inventar historias con los pasajeros, por compartir espacio durante un tiempo.

“El momento más apasionante de empezar cualquier trabajo es, para mí, fijarme en ese hombre al que fuera de la oficina no le hubieses dado ni los buenos días. El problema es que en una ocasión, cometí el error de hacer que la fantasía se materializara y descubrí que todo se tenía que haber quedado en mi cabeza…”

El trabajo de oficina puede tener una fantasía, que llegue a animarnos y distraernos durante la jornada laboral, para hacerlo más fácil día con día. Porque las idealizaciones son muy gratificantes, nos ayudan a despejarnos tantito de la realidad y por su atractivo, nos perdemos en ellas. En realidad, el encanto del 10 de oficina se esfuma en segundos, después de terminar la jornada laboral; digamos que es como una fantasía tipo cenicienta, que después de un toque de queda, toda la magia se va. 

Las mujeres han sido más discretas y reservadas al mostrar interés por otra persona, mientras que el hombre llega a tener un deseo sexual más estimulado; porque pues a las mujeres se les exige demostrar su profesionalismo más, para evitar situaciones fuertes que llegan a pasar, pero ese es otro tema; en general se crea una distracción, falta de interés o de profesionalidad si alguna de las dos partes revela un sentimiento por alguien del trabajo. Por ello la encuesta We-Vibe señala que los hombres son más propensos a tener relaciones sexuales y románticas en el trabajo.

Indicando de igual manera, que el 93% de los encuestados, opina que no hay problema que en los compañeros de trabajo salgan juntos o tengan una relación sexual, pero al tratarse de un interés platónico destinado a hacer más llevadera la jornada laboral, es mejor tener en cuenta que a esa persona la vamos a seguir viendo, y puede tarde o temprano ser incómodo. 

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