¿Un bigote puede realmente traer buena suerte?
Naturalmente, los vellos faciales en la masculinidad simbolizan una proeza y hazaña, más si son frondosos, recortados con esmero y cuidadosamente largos. El barbero se complace de ver una boscosidad consagrada. Se dice que es posible un crecimiento saludable, implica apapachar con palabras emotivas y afectivas. Teóricamente, lo que se agranda, se claudica a la amabilidad intrapersonal que uno mismo incita. Travis Kelce, ha planificado meticulosamente un plan de cuidado, que alberga preservar su llamativo bigote, que más bien, es resultado de supersticiones atléticas y un homenaje recóndito. Su distintivo personal, solamente lo deja fluir, en la temporada de juegos, exhaustivamente.
Imagina que Taylor Swift, orgullosamente asistente regular de los domingueros partidos del Kansas City Chiefs, sea un trébol musical de la suerte, que provoque gloria e indestructibilidad, ¿loco fetichismo, verdad? En una reciente entrevista a People, el mariscal aseguró que deja medrar su bigote por fortuna, generando un paulatino y gradual vínculo lanudo. “Me dejo crecer el bigote en cada campamento de entrenamiento, o al menos lo he hecho en los últimos tres o cuatro años desde que hemos estado haciendo estas carreras por el título en honor al entrenador Andy Reid”, dice. “¡Él es la morsa!”
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Reid, quién ha sido entrenador jefe del Kansas City, ha liderado al equipo desde 2013, asegurando tres victorias seguidas, es conocido por su idiosincrásica barba y lo luce, vigorosamente, todo el año. “Es hermoso como lo luce todos los días”, agrega Kelce. Tal dandie, chocolatero, ornamento, fue al principio una tontería, pensó que sería divertido andar pavoneando su hombría, solamente que ahora, es una tradición que excita la victoria en el campo.
Con esa mentalidad vuduista e hipster, Kelce es consciente de la decisión táctica de mantener el bigote durante la temporada 2024-2025 porque “siempre hay magia en el bigote”, recalca. “Hay un aura a su alrededor. Simplemente trae éxito”.

No importa si el estilo es dirtbag o chevron, solo déjalo crecer. Si tienes pensado quitarte el bigotón cantinflero, piensalo dos veces, antes de despojarte un amuleto congénito que el destino quiere preservar en ti.

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