Alargar tu pene te puede traer riesgos. ¿Cuáles son?

En un mundo en el que queremos más de todo y alteramos a nuestro beneficio, aquello que la naturaleza nos dio, para algunos hombres, desear más centímetros sobre su pene no es novedad. Pero lo que sí es nuevo e importante de conocer, son los riesgos quirúrgicos que implica una intervención así, sus contras y cómo estas podrían afectar no sólo a tu ego o autoestima, sino a la propia salud. Entérate de todo aquí y tal vez lo pienses más de dos veces.

La relación que cada uno tenemos con nuestro pene es distinta, pero en todos los casos es íntima y especial, pues es parte importante de una vida sexual plena. Por lo que incluso, algunos construyen sobre el miembro viril su validación sexual o hasta de poder, algo típico de una cultura machista de culto fálico entre sus iguales.

Aparentemente, el deseo de algunos hombres por tener un pene más grande es por querer complacer a la pareja o la(s) persona(s) con la que vaya a compartir su vida sexual. Sin embargo, detrás de este testimonio se esconde el ego, una especie validación de sí mismo y ante sus iguales, otros hombres, pues está más que comprobado que un gran pene no hace al maestro.

Según las estadísticas, la mayoría de las mujeres (alrededor del 80%) no llegan al orgasmo a través de la penetración y únicamente, alrededor del 15% dicen que el tamaño del pene tiene alguna importancia. Esto coloca al:  “para hacer feliz a mi pareja” como un discurso poco creíble y sin argumentos, convirtiéndolo en un deseo personal alimentado por la idea de querer ser ese “macho dominante”, incluso para los hombres gay.

Pero todo miedo o inseguridad tiene un inicio. Así, las redes sociales y la pornografía, por mencionar algunas, son las principales causas del por qué los hombres viven con esta ansiedad e inseguridad respecto al tamaño de sus penes, llevándolos a pensar que su miembro no mide lo suficiente, aunque en promedio, se posicione entre los 13 cm de largo en estado de erección.

Riesgos de un proceso quirúrgico

Como en toda intervención quirúrgica existen riesgos, por lo que un alargamiento de pene no es la excepción. Los peligros son diversos y en primer lugar, debes saber que para realizar una cirugía de este tipo (como en todas) se requiere de un profesional en el área, además de una recuperación lenta. Dicho esto, empecemos.

En general, son pocos y en un pequeño porcentaje los pacientes que padecen complicaciones. Sin embargo, las hay, como por ejemplo: infección de las heridas, seromas o riesgos propios de las técnicas.

En el alargamiento con sección del ligamento, puede haber una retracción cicatricial posterior, por lo que es muy importante, tanto una buena técnica quirúrgica como seguir un programa de ejercicios después de la intervención.

En el caso del engrosamiento con matriz de colágeno, las complicaciones más frecuentes van asociadas a problemas de mala vascularización de los tejidos en pacientes concretos o infección de la matriz que implique una reabsorción precoz de la misma, por lo que no podría estimular de forma adecuada la propia formación de tejido. Y en muy pocos casos, cierto grado de fibrosis.

El proceso del que más se ha hablado respecto a los inconvenientes que sugiere es el Penuma, también conocido como Himplant. Es una forma de implante de silicona que se inserta justo debajo de la piel del pene para aumentar su grosor y longitud.

Este dispositivo fue inventado a principios de la década de 2000 por el Dr. James Elist, un urólogo estadounidense y autoproclamado “pionero” de la cirugía de agrandamiento del pene, quien al obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos  (FDA por sus siglas en inglés) en 2004, comenzó a colocar los implantes.

El meollo del asunto sucede cuando diversos hombres denunciaron lo dolorosa que se convirtió su vida después de ponerse este producto. De acuerdo con testimonios recabados por Deazed , los hombres enumeraban sus padecimientos como: problemas para orinar, dolor extremo, mucho sangrado e incluso, perdida de la sensibilidad en el pene.

Otra de las técnicas es la faloplastia, que consiste en un aumento de longitud y grosor al mismo tiempo. Ésta consiste en seccionar el ligamento suspensorio del pene que hay dentro del pubis, para sacarlo y hacerlo colgar unos cuantos centímetros más.

Si bien, no parece ser una tarea difícil, tampoco está exenta de complicaciones como: alterar la sensibilidad del miembro, la posibilidad de que surjan posibles hematomas, infecciones o incluso, experimentar cierta disfunción eréctil, aunque lo habitual es que transcurra sin mayor problema, según los médicos que las realizan.

Lejos de las intervenciones quirúrgicas, desde luego, existen otros métodos, ya sea manuales o mediante inyecciones, que a la distancia, parecen ser menos invasivos. Pero alejándonos completamente de saber cuál es o no la menos riesgosa, debemos cuestionarnos: ¿Por qué querer un alargamiento de pene? ¿En necesario o sólo es un deseo? Si es un deseo, ¿qué o quién lo alimenta?

Como ves, es necesario tener claros los motivos que te lleven a una intervención de este tipo y si las respuestas no resultan convincentes, puedes retractarte, la vida sexual no se reduce a tus genitales. De hecho, no importa el tamaño, sino las sensaciones que puede dar y recibir mediante la erotización del resto del cuerpo. De cualquier forma, la última palabra es tuya y de nadie más.

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