Cuidados para proteger al rostro ante el cambio de estación

Para la llegada de la nueva temporada, no solo tenemos que estar preparados con las tendencias y piezas claves de la estación, sino también de forma física, en tanto a nuestro cuerpo se refiere. Con el paso de los días, las temperaturas comenzarán a descender gradualmente y será inminente que nuestra piel se reseque con más intensidad y mucho más rápido. Razón por la cual, nuestra rutina de cuidados tiene que tomar en cuenta y con mayor atención, a este acontecimiento tan notorio en la piel.

Y es que no solo el rostro es el que cobra factura de las bajas temperaturas, también lo hacen zonas visibles como las manos, brazos, y por supuesto, los labios. Pero para resolver estos problemas o al menos minimizarlos, es necesario seguir algunas recomendaciones, tales como las que enlistaremos a continuación.

HIDRATA DESDE EL INTERIOR

Con la llegada de temperaturas más bajas a las del verano, tendemos a hidratarnos menos. Al tomar menos agua, nuestro cuerpo empieza a manifestarlo por medio de la piel. La hidratación de los tejidos es de suma importancia por lo que, ingerir agua de forma normal, ayudará a mantenernos hidratados desde el interior. Sumado a esto, agregar vegetales de hojas y tallos verdes, frutas ricas en agua; como la sandía y el melón, así como aceites saludables como el Omega 3, serán de gran ayuda durante el otoño.

HIDRATACIÓN CONTINUA

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Existen distintos componentes del medio ambiente que repercuten en la piel: uno de ellos es la disminución de la humedad. Este clima más seco, sumado al aire frío, da pie a una piel deshidratada, sensible con tendencia a enrojecer e incluso, inflamación. Para dar batalla a estos problemas será indispensable humectar la piel durante nuestras actividades cotidianas: cremas, bálsamos y sueros serán nuestros mejores aliados.

HIDRATACIÓN CELULAR

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El frío puede causar una vasoconstricción (mala circulación) que dará como resultado una piel de apariencia “muerta”; sin vitalidad y brillo natural. Esta piel débil puede tomar su estado natural si se oxigenan las células: de manera directa, aplicando cremas y productos antiedad, gracias a sus componentes de colágeno, y en nuestra dieta diaria con cítricos ricos en vitamina C.