El calor, ¿aumenta o disminuye el deseo sexual?
Anteriormente, tuvimos el debate respecto a calmarnos sobre la excesiva obsesión que le damos a los orgasmos. Sin embargo, es casi imposible no hablar de los factores externos que afectan la estabilidad sexual. El verano es ferozmente abrupto. Suscita a toda clase de conductas tanto positivas como negativas. El intenso calor, genera una brecha de quienes disfrutan el sol y las airosas brisas, hasta las innumerables quejas por las altas temperaturas, que impiden mantenerse pulcros sin acabar con ríos de sudor a su paso.

Lo que si provoca aquellos infernales días, es una estimulación al placer. El verano es una temporada en la que todos suelen ejercitarse con mayor frecuencia y se reduce el estrés – es un respiro de la ansiedad laboral, avivando el libido. Tantas luminosidad natural y uno que otro rayo solar, alienta la producción de serotonina (el neurotransmisor que provoca la excitación sexual), oxitocina (libera las hormonas que se producen por el placer y la complicidad) y endorfinas (reducen aquella sensación de dolor), de acuerdo a investigaciones previas. El deseo sexual incrementa, provocando un mayor fluido sanguíneo a los genitales – liberando más testosrerona. Digamos que el calor, apacigua la tensión que traes y mejora tu estado de ánimo, con la mezcla de hormonas que desprende una lujuriosa resguardada energía.

En ambientes veraniegos, las personas suelen llevar menos ropa y eso favorece, una atracción instantánea. Es cómodo tener relaciones sexuales al tener poca ropa y facilita el acto. Las fantasías se desbordan, ya que la mente imagina que es posible disfrutar a tu pareja dentro del agua o desnudarse en la arena.
Es recomendable, mantenerse hidratados. Si se da la oportunidad, es preferible hacerlo en espacios con aires acondicionados o que la ventilación sea amena. Se puede incrementar un entorno propicio y de estabilidad, si tomas una ducha antes, para estar frescos y reducir comentarios o gestos de rechazo al estar pegajosos. Todo gira en torno, a la comodidad que exista y ajustarse al infame clima. Incluso, si quieres “innovar” en el acto, utiliza juguetes sexuales refrigerados. Algo frío, excita y provoca un exasperado orgasmo.
La excitación depende de ti. Estar calientes, no necesariamente les atrae a todos la idea de estar sudorosos y exigir una afrodisiaca pasión. El calor puede aumentar o disminuir un interés sexual y dejarte inactivo por una larga temporada. Son factores personales que juegan un rol en la intimidad.

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