La depresión blanca sí tiene que ver con navidad. ¿Qué es y por qué ocurre?

Navidad y año nuevo son dos festividades que se asocian con alegría, fiesta, felicidad y un sinfín de adjetivos positivos, pero qué pasa cuando sientes triste, deprimido, molesto, o ansioso incluso. Para empezar, no es un sentimiento asilado, pues de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en México, 3.6 millones de personas adultas padecen depresión en estas fechas de fin de año.

También conocida como “depresión blanca” o “blues de navidad” no está diagnosticado como un trastorno, sino un estado de ánimo negativo temporal hacia todo lo que tiene que ver con esta época dependiendo la historia de vida de cada persona. Los síntomas son múltiples: insomnio, ansiedad, tristeza, falta de apetito, mal humor.

Antes de que te auto diagnostiques vamos a ir por partes. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en México, 3.6 millones de personas adultas padecen depresión, sin embargo, durante diciembre es un poco más fácil caer en un espiral emocional sin fondo debido a que solemos reflexionar profundamente sobre nuestros logros anuales y, en ocasiones, confrontar el desencanto ante el incumplimiento de nuestras expectativas personales, la pérdida de un ser querido, o de trabajo, lo cual puede generar sentimientos de melancolía, soledad e incertidumbre que provoca “sentimientos negativos”.

Y esto va entre comillas porque no es canon que todos estemos felices todo el tiempo en estas fechas, de hecho, el estigma de la cultura pop dicta, puede ser demasiado para las personas que han pasado por momentos difíciles en el ámbito personal, emocional o familiar durante el último año.

Patricia Bermúdez Lozano, profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM, indicó que las percepciones psicológica, familiar, social y económica son factores que influyen en la “depresión blanca”.

“Para algunos es una época de mucho estrés y desgaste, de desmotivación por no tener una estabilidad económica o de desestabilización psicológica por problemas no resueltos en su vida personal, como no haber cumplido metas por diferentes razones, o por estar en duelo por la pérdida de seres queridos”.

Y agregó que esta depresión navideña “puede estar predispuesta genéticamente en aquellas personas que han tenido familiares que padecen de una depresión severa”.

En la actualidad, la depresión blanca o depresión navideña, es cada vez más común por la presión social y sistemática que es alimentada por nosotros mismos o la cultura que nos rodea con sensación de nostalgia y la frustración, sin embargo, es fundamental e importante hablarlo, pues regularmente no cumplir lo que nos proponemos radica en factores externos fuera de nuestro control.

Aldo Reyes director de la asociación Ondhas Salud Mental, por otro lado, comparte algunos puntos que pueden ayudar a sobrellevar esta temporada:

  1. Identificar y expresar nuestras emociones: esto permitirá liberar y aclarar nuestra mente.
  2. Reconocer que no todo el año fue malo: ayudará a enfocarnos no solo en lo negativo, sino observar lo que sí se logró.
  3. No saturar la agenda de compromisos sociales y/o familiares: identificar las redes de apoyo, permitirá sentirnos acompañados y recordar que no se está en soledad. Por otro lado, identificar claramente las emociones ayudará a saber decir que no a eventos o situaciones que puedan llegar a ser incómodos o desagradables.
  4. Acercarte a un profesional: Contar con un profesional de la salud mental ayudará a recibir orientación y herramientas adicionales para navegar el cierre del año. Además de garantizar que las expectativas sean realistas y alcanzables, al mismo tiempo que se cuenta con respaldo en momentos de insatisfacción o frustración.

Otras recomendaciones serían:

  1. Perdonar: “A veces cargamos con emociones que no son saludables para nosotros. Hay que hacer una reflexión interna y ser honestos con nosotros mismos. Perdonarnos si reconocemos que hicimos algo mal y perdonar a los demás también”, señala Patricia Bermúdez Lozano.
  2. Realizar actividades placenteras: “Hablar con los amigos, dar una vuelta, incluso bañarnos tranquilamente (a veces con las prisas de todos los días no lo hacemos) puede ayudarnos a relajarnos y tener una mejor perspectiva de las cosas”.
  3. En esta temporada, como en la vida, no busquemos complacer a nadie, tratar de disfrutar el presente y hacer las pases con él para que no se nos haga una tortura pasar estas fechas, que nuestras reflexiones cuenten con una mirada objetiva y de compasión hacia nosotros mismos sin lastimarnos por lo que hicimos o no hicimos, y desde luego dar gracias por un año más de vida.

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