Más caricias, mejor calidad de vida. Descubre lo bien que le hace a tu cuerpo

Las caricias son el primer gesto de cariño que experimentamos en nuestras primeras horas de vida y que rápidamente asociamos con protección y cuidado. Esta sencilla acción de frotar, palmear o deslizar la mano sobre la piel de alguien ha sido subestimada por la ciencia por años, pero se han comprobado sus beneficios en la salud, porque más allá de romantizar una acción de afecto, tiene efectos son una fuente de bienestar para el cuerpo y alma.

Cuántas veces no sentimos que necesitamos un abrazo sin razón aparente de alguien que apreciamos o queremos, y cuyo calor nos da consuelo, calma y en momentos de angustia o estrés Pues no eres el único, aunque parezca difícil de creerlo, las caricias son un alivio neuronal que se traduce en múltiples beneficios para el cuerpo, y aquí te decimos los más importantes para que nunca dejes de dar o recibir caricias.

Una caricia es el acto de hacer un contacto suave, generalmente con la palma de la mano o con la yema de los dedos, sobre otra persona o más ampliamente, sobre cualquier ser vivo, pero en este caso lo reducimos a personas. Este comportamiento suele ser una señal de afecto o de amor y que independientemente de la cultura, país o religión, tiene el mismo significado de consuelo y amor.

El éxito de las caricas reside en los sensores dispersos en toda la piel, que es el mayor y más antiguo órgano sensorial del cuerpo, nuestro primer medio de comunicación y de protección que envuelve todo nuestro cuerpo.

Ahora bien, la piel y el sistema nervioso tienen su origen en el ectodermo (la más externa de las 3 capas del embrión). El ectodermo envuelve al embrión. A partir de él surgen todas las partes del sistema nervioso central (como el cerebro y la médula espinal) que se desarrollarán en el interior del embrión. El resto del ectodermo se convertirá en la piel, pelo, uñas y dientes. Su origen común es lo que hace que sistema nervioso y piel estén en íntima relación.

La piel nos permite percibir nuestro entorno. Nos da información del mundo a través del peso, la textura y la temperatura de la materia. Pero no solo recibe señales del entorno y las transmite al sistema nervioso sino que también recoge señales de nuestro interior.

Con los años, diversos científicos e investigadores han hecho estudios sobre el efecto de las caricias en el cuerpo a nivel neuronal y sensorial, sin olvidarse de la respuesta de origen neuronal cuando alguien nos apariencia o toca el cuerpo, porque existen miles de respuestas al tacto, y cada una de ellas son clasificadas por el cerebro ya que pueden indicar peligro, tensión, amor o incluso un estímulo sexual e incluso una caricia del exterior no tiene la misma reacción y efecto que si tú mismo te tocas el brazo o los dedos.

Nuestro cuerpo cuenta con entre 6 o 10 millones de sensores táctiles que recogen información tanto del interior como del exterior del cuerpo, siendo el sentido del tacto el más repartido y también el más duradero, de ahí que la piel se convierta en una especie de “órgano social” y el tacto en un instrumento de gran potencial.

Según una investigación en el 2015, de la Universidad de Carolina del Norte en Estados Unidos, éstas se transmiten desde la piel hasta el cerebro por medio de nervios cuya velocidad de conducción es muy lenta. El estudio publicado en la revista Neuron determina que las fibras nerviosas táctiles (CTs) -como se denominan a los nervios que responden a las caricias- tienen un umbral perceptivo muy bajo y los receptores que las activan se localizan en la piel con presencia de vello. Se trata de exactamente los mismos receptores que también conducen las sensaciones de dolor al cerebro.

Beneficios de las caricias

  • Las caricias ayudan a calmar el dolor, la depresión, y fortalecen el sistema inmunológico
  • Las caricias no solo nos sentir bien y sentir pensamientos positivos en momentos de crisis, sino que son varios los estudios que demuestran que éstas pueden ser eficaces para combatir el dolor, fortalecer el sistema inmunológico o combatir la depresión.
  • Un estudio llevado a cabo por American Journal of Psychiatry parece indicar que las caricias favorecen la liberación de oxitocina, una hormona que induce a la relajación y nos ayuda a sentir plenos y felices. Según los investigadores, las personas que están solteras y sin una relación romántica suelen estar más deprimidos y tristes.
  •  Según el análisis transaccional, una caricia es cualquier tipo de manifestación de una persona. Son formas de reconocimiento de los demás y son vitales para sobrevivir y vivir, tanto física como psicológicamente, si son insuficientes en cantidad o calidad, pueden surgir trastornos graves.

Otros beneficios de las caricias

  • Reducir el estrés del parto en los recién nacidos
  • Control de la presión arterial y problemas cardiovasculares
  • Alivia las tensiones.
  • Combate el insomnio.
  •  Afirma el ser físico.
  • Hace más felices los días felices.

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