Noah from Nobody Wants This

Noah de Nobody Wants This es el amor platónico definitivo que todos queremos

‘Nobody Wants This’ – es la clase de rom-com placentero y ameno, que necesitábamos. En un lapso de diez capítulos, esta serie provee una obsesiva trama que nos cuenta la historia de amor de un rabino progresista (interpretado por Adam Brody) y una creadora de contenido auditivo (caracterizado por Kristen Bell), ósea, un podcast a la Carrie Bradshaw, relatando sus aventuras y fantasías sexuales, al lado de su hermana Morgan.

La serie se ha convertido en un éxito inmediato, superando a varios de sus polémicos contrincantes, con una apacibilidad melancólica, que bien, me ha obsesionado gracias a la plácida fantasía apasionada, que diluyen en una comedia tan platónica de imaginar. Sus propios protagonistas, ameritan que sean un estandarte de lo que se necesita en el apático siglo XXI. Y pavorosamente, Brody, es el tipo de crush millenial, que anhelo tener en mi jovialidad. 

Se nos presenta a Noah, un ardiente rabino – ‘Hot Rabbie’ –  no tan extrovertido, resolutivo y dulce. Genuinamente digno de enamorarse. Su vida, que parecía estar perfectamente equilibrada, da un giro inesperado cuando su novia, Rebecca, aparece con un anillo de compromiso que hasta ese momento, se había mantenido en secreto. Esto altera los planes de Noah, quien estaba esperando la ocasión adecuada, para proponerle matrimonio. Este suceso, marca que el personaje es claro y le gusta consternar sus inquietudes y molestias. Aquella linda confidencia que irradia su cara, no es debilita ante las desgracias. 

No alguien que se deje manipular por las circunstancias, ya que realmente no sentía una pasión romántica y sincera en su vida, hasta que conoce a Joanne de la manera más coquetamente e inesperadamente sexy: ¿Eres un rabino de verdad? Ese evento canónico apodado ‘Shiksa’, fue su salvación ante una frustración amorosa. Tal herejía, le devolvió la sonrisa, aunque debía enfrentar un apasionado lío, rodeado de añejos clichés y situaciones que podrían modificar ciertos idealismos sociales, que regían su mente. Notablemente, su corazón acurruca ese honesto ideal travieso.

Noah es muy liberal y energéticamente carismático. Es apasionado y cortés. Sus constantes reflexiones acerca del sentido de nuestras acciones, conlleva a demostrarlo en una afable resiliencia. Percibe que Joanne lo absolve de una monotonía emocional, aunque eso conlleva a usar el sarcasmo a su favor. Expresa con franqueza y caballerosidad su amor. Es insistente, pero no a un extremismo soberbio tan love-bombing. Ese nivel de atención, escasea en la masculinidad. Procrea un aura que suaviza y relaja esas inseguridades ocultas de Joanne, ante una traumática vivencia que le impide revelar la crudeza que la azota. 

Una característica relevante de Noah es su sincera disposición por admitir sus errores y enmendarlos con una plasticidad veraz. Embarazosas situaciones tales como impresionar desmesuradamente a sus suegros o en cierto modo, sentirse apenado de Joanne, ya que el conservadurismo de sus allegados, impide disfrutar plácidamente su romance – son algunas de las repugnantes pruebas (decirle ‘amiga a su novia – ¡gran error!) que supo manejarlas con sabiduría y madurez. No teme contradecir las normativas judías, respecto a involucrarse con personas mundanas. La mera embaladora honestidad de Joanne, lo ayuda a redefinirse.De hecho, adora educarse con el ocurrente podcast (en especial, el episodio ‘Dildo’s and Dildon’ts’), mismo que lo socorrió a inferir en lo que quería en el amor.

La contrariedad de su espíritu, es ligeramente defraudadora. Creo que a Noah no le asusta la idea de amar perdidamente a su Shiksa, puesto que su conexión es auténtica, pura e instantánea. El universo impide que estos efusivos amantes logren que las cosas funcionen. La religión detiene que avancen y eso provoca en él, esa duda existencial. Convertir a Joanne al judaísmo, es convincente en un inicio, pero ella no acepta tal preceptiva propuesta subjetiva. Ambos demuestran los riesgos emocionales de pertenecer a distintas culturas, más aún, el hecho de limitar a uno su voluntad. Te dejan en limbo de qué es lo amargamente correcto. 

Aquel beso de su primera cita no oficial, que seduce por él como Noah acaricia la mejilla de Joanne y esa tintineante pasión, es entrañablemente inspirador. “Estoy de tu lado, puedo contigo” – son las únicas frases que quiero que permanezcan en mi flechada y rendida conciencia.  

 

POST COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *