¿Qué significa ser un “hombre de verdad” en la actualidad?

La definición de lo que es ser un hombre ha evolucionado con el tiempo. En la actualidad la perspectiva de género ha puesto en crisis la definición de masculinidad que había perpetuado en la sociedad por siglos en el que el hombre representaba una figura de poder, privilegio, agresividad, dominación, promiscuidad y falta de expresividad emocional. Se ha trabajado para ir desmantelando todos estos conceptos asociados a la masculinidad para permitir liberar al hombre de esta camisa de fuerza en la que debe encajar. Estudios realizados en el 2018 revelan que los hombres murieron por causa de suicidio 3.5 veces más que las mujeres, por lo que se puede relacionar que el tener que “ser fuerte”, “valiente” y “duro” ha impactado en la salud mental de los hombres, pues la mayoría de ellos no busca ayuda psicológica en situaciones de crisis. 

David D. Gilmore en su libro “Manhood in the Making” presentó un estudio en el que examinó diferentes culturas en búsqueda del significado de ser hombre. En este estudio encontró que existen principios universales fundamentales para el concepto del hombre. La creación de estos principios se dio desde los tiempos de las cavernas, aunque han sobrevivido hasta nuestros tiempos y se pueden definir como las 3 “P”: proteger, proveer y procrear.

Proteger: se supone que un varón debe proteger a sus seres queridos y a quienes dependan de él. En la antigüedad esto significaba defender a la tribu de cualquier amenaza.

Proveer: en las sociedades cazadoras, las mujeres en todo caso se encargaban de la recolección de vegetación, mientras que el hombre se encargaba de cazar grandes y peligrosas presas.

Procrear: los hombres tenían que iniciar el cortejo y seducir a la mujer. Las habilidades que debían demostrarse como fuertes y saludables para ser considerados una buena pareja y que podrían tener una descendencia saludable, asegurando la continuidad de la especie. 

Se establecieron estas tareas puesto que el los tiempos primitivos en general los hombres presentaban una fuerza física mayor a la de la mujer, además que un hombre puede concebir múltiples crías, mientras que una mujer solo puede tener dentro de su vientre un límitado número de bebés. Para ese entonces la supervivencia de la especie era lo importante, por lo que las 3P’s se convirtieron en la epitome de la masculinidad y posteriormente se transformaron en virtudes masculinas (un mucho arcaícas) que prevalecieron en varias culturas al rededor del mundo hasta la actualidad.

Lo que sucede en la actualidad es que los hombres ya no tienen que luchar contra depredadores para proteger una tribu, por lo que las 3P’s se tornan irrelevantes. De acuerdo a Gilmore, la energía masculina es algo innato en el hombre por lo que al no tener una escapatoria puede convertirse en algo tóxico. ¿ Qué es lo que hace el hombre contemporáneo para canalizar esa energía masculina? El hombre se distrae con símbolos de masculinidad: carros grandes, armas, ropa cara, casas grandes, símbolos de poder al final de cuentas. 

Hoy en día hay formas de llevar las 3P’s al contexto contemporáneo. La protección evoluciona a acompañar de noche a una chica a casa para asegurarse que llegue con bien, siendo consciente de la violencia que siguen sufriendo hoy en día; también los hombres pueden dar su apoyo a una victima de violencia. El proveer se convierte en ofrecer apoyo emocional a las personas a tu alrededor. La procreación ahora se trata de ser un padre presente en la vida de los hijos y tomando las debidas responsabilidades de su crianza.

La cuarta P. Si no se tiene un desfogue apropiado de la energía masculina esto puede crear frustración, y miseria. David Deida menciona en “The Way of Superior Men” que el hombre sin un Propósito consciente está perdido. Encontrando un propósito en la vida que sea importante para ti y en el que puedas contribuir a tu entorno, puedes canalizar toda esa energía de manera positiva. No tienes que salvar al mundo, puedes empezar por cargarle las bolsas a las personas mayores, hacer voluntariado, o haciendo activismo. 

Pese al discurso de la energía masculina nata del hombre de Gilmore, hoy por hoy entendemos el género como un constructo social en el que la masculinidad y la feminidad no son mutuamente excluyentes. Que el hombre adopte lo que se considera como “feminidad” puede convertirlo en una persona más empática, sensible y comprensiva; mismas características por las que desgraciadamente se les considera a las mujeres como débiles o inferiores en comparación con el macho.

Los hombres también han desafiado la masculinidad clásica por siglos. En la Inglaterra del s. XVIII la gente se volvió loca con los “macaronis” quienes eran hombres apasionados por la moda que se expresaban difuminando los límites de los roles de género. Asimismo en nuestros tiempos, la industria del entretenimiento se ha iteresado por diverificsrse, haciendo que los nuevos sex symbols masculinos se muestren como este hombre no musculoso ni imponente, sino delgados, empáticos, e incluso  apostando  por una estética que tiende hacia lo femenino. Ejemplo de estos son: Timothée Chalamet, Harry Styles, Shawn Mendes, entre otros.

La definición de nuestra identidad como seres humanos no es estática, es un camino sin fin. Así como el contexto social se transforma en el tiempo, las definiciones y los valores que las construyen mutan también, además de que constantemente se nombran nuevas realidades que construyen un nuevo paradigma para la sociedad. 

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