¿Son diferentes los cerebros del hombre y la mujer? El neurosexismo lo explica
Fisiológicamente hombres y mujeres son diferentes, tenemos cromosomas diferentes, y si bien en talla y tamaño existen variaciones notables, pero ¿realmente hay una diferencia entre el cerebro de ambos? tal vez estés pensando que sí, pero la realidad es que son ligeras variaciones y muchas de ellas se han usado con mala intención en contra de la mujer a lo largo de la historia derivando en neurosexismo.
Por décadas hemos pensado que nuestra forma de pensar, de actuar, de nuestras habilidades, de la inteligencia, incluso nuestro comportamiento, estaba determinada por nuestro género, como si eso fuera dado genéticamente y no por inducción social desde los primeros años de vida.

El neurosexismo, el causante de una falsa diferencia entre cerebro de mujer y de hombre
En su libro The Myth of the Gendered Brain, la neurocientífica Gina Rippon explora las limitaciones de la neurociencia del cerebro masculino y femenino, abarcando estudios con poco poder estadístico, pasando por la falta de replicación de resultados y el sesgo de publicación, hasta malinterpretaciones guiadas por estereotipos históricos.
El problema –concluye la neurocientífica– no son los datos arrojados por las nuevas tecnologías, sino seguir interpretándolos basados en asunciones a priori, en lo que la psicóloga Cordelia Fine ha llamado “neurosexismo”.
Hablar sobre las diferencias de los cerebros es un tema polémico que cada uno tiene su opinión empírica, con base en su experiencia de vida, sin embargo, se debe de pensar más allá, por ejemplo, una forma fácil de hacerlo es empezando por conocer las diferencias que los investigadores consideran más importantes.
Calixto, médico cirujano egresado de la Faculta de Medicina, con doctorado en Neurofisiología por la UNAM y un posdoctorado en Neurofisiología y Fisiología Cerebral por la Universidad de Pittsburgh, enunció en 2018 durante una conferencia en la Facultad de Médicina de la UNAM que los cerebros tienen sexo y se ve marcado anatómicamente.
Algunas diferencias que destaca son:
- Los cerebros femeninos tienen mejor memoria, sus neuronas están mejor conectadas, ven con más detalle los colores, perciben con mayor definición los sabores, maduran más rápido.
- Las mujeres son más fuertes: su cromosoma X tienen mil 344 genes activos de los 30 mil del mapa genético, mientras que el cromosoma Y de los hombres tiene sólo 45.
- Si entre las semanas 8 y 9 de gestación aparece la testosterona, los cerebros son masculinos. Y esta hormona tiene entre otros efectos una disminución de las conexiones neuronales, lo que se traduce en que las mujeres tienen mejores conexiones cerebrales que los hombres.
- Cuando nacen, los cerebros masculinos y femeninos tienen un cien mil millones de neuronas en promedio y las mujeres las tienen mejor conectadas.
- Los cerebros de los varones pesan en promedio mil 350 gramos, los de las mujeres, mil 250. La diferencia de pesos se debe a la grasa y agua que tienen cada uno.
- Las estructuras cerebrales relacionadas con la memoria asociativa, la cognición y la lógica son más grandes en los cerebros femeninos. El hipocampo, relacionado con dichas facultades, es en promedio 25 por ciento más grande en las mujeres que en los hombres.
- La maduración de la corteza prefrontal de los hombres termina de madurar a los 25 años de edad, en tanto que los de las mujeres a los 21.
- Los cerebros de los hombres se orientan mejor geográficamente, son mejores en la percepción visual y espacial, y razonan más las ecuaciones matemáticas.
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¿Qué ocurre los valores asociados a lo masculino y femenino?
Si bien existen diferencias físicas en los cerebros de hombres y mujeres, tanto en el volumen total, como en el tamaño de diferentes regiones, por ejemplo, las mujeres tienen mayores áreas de lenguaje y los hombres mayores áreas que sirven al razonamiento visoespacial–, y también en la proporción de materia gris (cuerpos neuronales) y materia blanca (axones: prolongaciones que conectan unas neuronas con otras).
Pero estas diferencias tienen limitaciones: están basadas en promedios poblacionales, y es un hecho que los cerebros individuales muestran poca consistencia interna, es decir, el cerebro de un hombre presentará características femeninas y viceversa. Además, más allá de diferencias puntuales categóricas, existe una enorme coincidencia de estructuras cerebrales entre hombres y mujeres.
Ante estas revelaciones, la investigadora Daphna Joel resalta que estas diferencias no justifican la idea de un cerebro estrictamente dimórfico, sino que los cerebros tienen un mosaico de características que hemos tipificado como “masculinas” o “femeninas”. Esta perspectiva es más consistente con la definición actual del género, un constructo social compuesto por características y conductas “femeninas” o “masculinas” que se entiende mejor como un continuo que como una variable binaria, y que no siempre corresponde al sexo biológico.
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Entonces, ¿existen diferencias?
Digamos que existen diferencias, pero no las necesarias como para creer que pertenecen a un sexo en específico, ni son argumentos para justificar o relegar roles de genero que son propios de una construcción cultural.
El funcionamiento del cerebro humano se investiga día con día y siguen descubriendo mecanismos, diferentes, estudios que se adentran en cuestiones más profundas que solo un promedio de estadísticas o creencias empíricas. En general es toda una maquina asombrosa que controla innumerables acciones del cuerpo. checa aquí algunas de sus funciones más importantes.

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