Superman Review: DC renace y la esperanza también
Seamos honestos: las películas de superhéroes se han vuelto tan mediocres y, peor aún, aburridas. Nos han abrumado con una grandilocuencia visual monótona y carente de una narrativa que justifique las hazañas o desastres de estos seres. El género se resiste a evolucionar, aunque son pocos los que logran una auténtica hazaña cinematográfica. “Superman” de James Gunn es un acierto que reinicia la manera en la que entendemos este tipo de historias.
Todos conocemos la historia: un bebé kryptoniano enviado a la Tierra tras la destrucción de su planeta. Saturados por tantos reboots que cuentan lo mismo, esta versión aporta una perspectiva más inquietante, emocional, divertida y en algunos momentos, brutal.
Claro, hay ciertos elementos que no se pueden omitir sin afectar el sentido la trama, pero al notar una mayor coherencia y un apego más perceptivo a la identidad de Superman, rápidamente conectas con la interpretación conmovedora de David Corenswet. Aquí no vemos a un imponente dios sino un individuo vulnerable, bondadoso, simpático y apegado a la justicia, sobre todo, con buen gusto musical. La fuerza del bien que, aunque poderosa, no es invencible: la primera escena nos muestra su derrota ante un robot, terminando estrellado en la Antártida.
Realmente, nos transmite esperanza su devoción por ayudar y proteger a una humanidad sumida en la avaricia y egoísmo. Es interesante el ángulo político y cultural en el que se sitúa la historia: Superman es tan querido como odiado. Pese a que evita conflictos bélicos internacionales, no se salva de los que cuestionan su ética. No solamente recibe palizas, también heridas al ego. Aquí, ni siquiera Superman puede detener la hipervelocidad de los medios: Gunn introduce con acierto el tema de las fake news, reflejando cómo la desinformación debilita incluso a los héroes. Una debilidad que Lex Luthor —el multimillonario maquiavélico y conspiranoico — aprovecha para sabotear su ascenso (interpretado por el prodigioso Nicholas Hoult).

Sí, hay cambios que lucen disparatados, pero no generan un retroceso. La inclusión de Krypto aporta un plus encantador como el amigo fiel y defensor de Superman. Desde el momento que lo rescata, nos cautivó con su traviesa inocencia perruna. Igualmente, nos encontramos con “Justice Gang” compuesto por Linterna Verde (Nathan Fillion), Hawkgirl (Isabela Merced), Mr. Terrific (Edi Gathegi) y Metamorpho (Anthony Carrigan), respaldados por un benefactor misterioso.
A pesar de contar con aliados, enfrenta situaciones que lo superan. Tenemos a su obsesivo e impecable némesis, quién lo odia a muerte y le hace la vida imposible junto a sus secuaces: The Engineer (Maria Gabriela de Faria), Ultraman y su novia influencer Eve Teschmache, que daría un twist cómico a la historia (Sara Sampaio). Derrotarlo es casi imposible: su poder es ilimitado y alcanza incluso las esferas gubernamentales. Una lucha que no puede resolver con un par de golpes y es aquí donde Lois Lane (Rachel Brosnahan) con su energía férrea y coraje, demuestra que su valor como humana y periodista es clave en la trama. Inteligente y astuta entiende el riesgo de la doble identidad de su novio, pero se arriesga a revelar la verdad con su inadaptado equipo del Daily Planet: Perry White (Wendell Pierce), Jimmy Olsen (Skyler Gisondo), Cat Grant (Mikaela Hoover), Steve Lombard (Beck Bennett) y Ron Troupe (Christopher McDonald).
Con su mirada luminosa y ese cabello ondulado, Superman de Gunn nos logra cautivar con un idealismo cursi, pero efectivo. La reflexión sobre si nuestro propósito terrenal es realmente nuestro destino, el verdadero significado de la libertad y de quienes somos, es el tipo de frenesí “punk rock” que tanto hacía falta en su mito.
A veces, el amor incondicional realmente puede salvar el mundo.


