'Wuthering Heights' Review: Una adaptación que te prende

‘Wuthering Heights’ Review: Una adaptación que te prende

Mucho se hablaba sobre la inexactitud histórica y literaria de la nueva versión de Wuthering Heights de Emerald Fennell. La directora tira por la borda una parte del libro de Emily Brontë para construir una narrativa cargada de matices sadomasoquistas que, irónicamente, provocan lujuria y deseo, en vez de un rechazo colectivo.

La película es mucho más un romance de época: es un delirio provocador y sensacionalista que utiliza todo lo hermosamente peligroso para humedecer las mentes. Tal vez ofenda a los más puristas que deseaban fidelidad, pero si eres de los que nunca ha leído la obra, no debería preocuparte: el núcleo oscuro de la historia se mantiene intacto. 

Dado que la controversia nubló las expectativas, el hecho que estuviera protagonizado por Jacob Elordi y Margot Robbie, no impidió que la curiosidad se esfumará por completo. Oscilando entre lo absurdo y candente, Wuthering Heights garantiza que los más conservadores deliren.

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    Fennell sigue el arco argumental del primer volumen con algunos cambios.  La película abre con Catherine (Charlotte Mellington) y Nelly (Vy Nguyen), presenciando un ahorcamiento público. Nadie creería lo pecaminoso que sería ver al moribundo erecto y lo lascivo que sería una trama atada al dolor y la tortura. La introducción es deprimente, pero se distorsiona con la llegada de Heathcliff (Owen Cooper) a los tétricos páramos de Yorkshire, cuyo destino parece estar sellado como la “mascota” de la hija del viudo Earnshaw (Martin Clunes). 

    'Wuthering Heights' Review
    Warner Bros

    La conexión entre ambos es casi fraternal, pero no impide que se convierte en un deseo reprimido que estalla en la adultez. Ella, cínica y desesperada por huir de su infernal hogar y él, salvaje y peludo, que intenta complacerla sin descanso. La naturaleza de la pareja es impredecible y vertiginosa, ya que ninguno acepta sus verdaderos sentimientos por el otro. Robbie y Elordi encarnan la lujuria con intensidad. El amor de ellos es masoquista, marcado con la crueldad bipolar de Cathy, que se indigna que su nuevo  que se indigna ante la indiferencia inicial de su nuevo vecino, Edgar Linton (Shazad Latif), un apuesto heredero textil. Finalmente lo persuade y se convierte en la señora de una mansión opulenta, teñida de rojo.

    Uno de los aciertos de Fennell es saber complacer a los fans con destellos del clasicismo de la novela: ver a Jacob empapado bajo la lluvia, cabalgando bajo un atardecer maldito o sentado en el barranco; incluso mostrando su lado castigador. La tensión sexual bombea con furia, al grado de matizar con los vastos paisajes desoladores que embellecen la historia. 

    Cathy, por su parte, vive entre excesos, arropada en vestidos fastuosos y sensuales, que evocan la dulzura rococó deBow Bow Bow y I Want Candy de Sofia Coppola, torcida por el libertinaje. Una opulencia, que extrañamente, la deprime … y confunde. 

    Si bien, algunas tomas resultan exageradamente distractoras,  son lo suficientemente atractivas para engancharte, y potenciar el romance y la tragedia. Cuando Heathcliff escucha fragmentos de las dudas de Cathy —su temor de que casarse con alguien de su clase la degradaría—, decide marcharse. Ese quiebre vuelve la película más desgarradora y poética.

    Mientras Cathy vive como triunfal burguesa, danzando entre paredes suntuosas  y tomando el té con la neurótica de su cuñada Isabella (Alison Oliver), un apuesto dandie, vestido con un frock––que desmayó a más de uno–– regresa épicamente a vengarse. Cae rendido ante la obsesión y la ira, que termina consumiendo a ambos. Elordi interpreta a un monstruo seductor, agitando corazones con una picardía peligrosa.

    A medida que avanza la historia, el tono se vuelve más desquiciado y melancólico. La violencia se agrava y llega a romantizarse en el flirteo constante de los protagonistas. Fennell logra que los juegos de poder sean tan repugnantes como irresistibles. La imprudencia y el arrepentimiento devastador de Cathy y Heathcliff se tiñen de miseria, traición y cinismo: un amor que los arrastra irremediablemente a la locura.

    “Bésame otra vez y que nos condenen a ambos”. Así podría resumirse la calentura que estremece a Wuthering Heights: una euforia intensa, desquiciante e inevitablemente soñadora que transforma la manera de adaptar libros extremadamente retorcidos.







    Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda es su aperitivo favorito por degustar. Contacto: Email: alberto@badhombre.com || Instagram: alberto.jimenezs

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